Cuenta atrás para los Goya: 'Los Tigres' rugen en unos premios que se olvidan de Andalucía pese a coincidir con el 28F
Entretenida, profunda, espectacular. Bajo la superficie –y nunca mejor dicho ya que es una película sobre buzos industriales–, Los Tigres es, posiblemente, una de las mejores películas de Alberto Rodríguez en una filmografía de absoluta excelencia que siempre juega a dos niveles: la peripecia, que diría su guionista Rafael Cobos, y la profundidad social, histórica y cultural.
A pesar de todo esto, la repercusión de Los Tigres en esta 40ª edición de los Premios Goya ha sido relativamente limitada: es una de las películas más nominadas, con 7 opciones (empatada nada menos que con Sorda, la revelación novel del año, y El cautivo, la visión de Alejandro Amenábar sobre Miguel Cervantes), pero lejos de las 13 nominaciones de Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa) y las 16–17 nominaciones de su propia filmografía, como Grupo 7, La Isla Mínima o Modelo 77.
Como decíamos, sobre la superficie marina, Los Tigres es un desasosegante thriller de dos hermanos buzos (Antonio de la Torre y Bárbara Lennie) condenados a entenderse. También una espectacularidad subacuática nunca vista en el cine español. Lo que no se ve a simple vista es que se trata de una obra más feminista de lo que pueda parecer en una lectura superficial, que no ha llegado como se merece a las personas que conforman (y votan) la Academia de Cine. Cosas de los premios, con sus variables emocionales, políticas y, en fin, al margen de lo puramente artístico.
Aunque la representación andaluza se ha visto muy mermada en esta edición (en los últimos Goya ha sido habitual que una cuarta o quinta parte de las nominaciones fueran andaluzas), sí hay representantes de excelencia en las nominaciones de este año.
Una de ellas es, sin duda, la gran Celia Rico, quien, a base de talento, profesionalidad y una sublime sensibilidad, ha logrado hacer su tercera película, La buena letra. Y lo ha hecho con excelencia. La sutileza y la sensibilidad de Rico Clavellina ya asomaron en su ópera prima, Viaje al cuarto de una madre, pero en esta tercera obra se reafirma su indudable pulso narrativo. El reto en este tercer asalto era adaptar la novela homónima y salir airosa. Así ha sido. Su nominación a Mejor Guion Adaptado es más que merecida, pero se nos antoja, de nuevo, algo escasa. La buena letra de Celia merecía más.
Lo que no se nos antoja escaso es el éxito de Tardes de soledad, una de las mejores obras del cineasta catalán Albert Serra, un monumental documental sobre la tauromaquia que ha tenido detrás, y como fórmula de su éxito, al productor sevillano Luis Ferrón. Al enorme logro de que el templo del cine de autor francés, Cahiers du Cinema, la haya elegido la mejor película del año, se suman dos nominaciones en los Goya: Mejor Documental y, algo inédito en 40 años para un documental: Mejor Dirección. Todo un acto de justicia ante una obra mística, poética y ejemplar.
Los Tortuga, producción andaluza dirigida por Belén Funes (catalana de orígenes jienense) se lleva dos merecidas nominaciones para sus actrices, Antonia Zegers y la debutante Elvira Lara. Su ritmo contenido, conducido por sus excelentes intérpretes, obtiene esa merecida recompensa.
La animación andaluza, fruto de una intensa colaboración con otras regiones y naciones, avanza hacia un terreno especialmente interesante gracias a la industrial Norbert, la sencilla Bella y, sobre todo, a obras tan llamativas y vanguardistas como el cortometraje Gilbert, primera producción de animación de Agencia Freak.
También siempre a la vanguardia la compositora Paloma Peñarrubio, que vuelve a lograr una nominación en la categoría de Mejor Canción Original con la obra de carácter LGTBIQ+ ¡Caigan las rosas blancas!. Es bonito ver que la transgresión también tiene su lugar en los lugares más tradicionales.
Un fructífero caladero habitual de nominaciones (y premios) en los Goya es el de la intepretación, donde el gran Manolo Solo –ganador del Goya por Tarde para la ira– está nominado con la exitosa Una quinta portuguesa y el joven Hugo Welzel, al que ya pudimos ver en la serie de Rafa Cobos El hijo zurdo, y que se estrena en la gran pantalla con Enemigos y obtiene una nominación a Mejor Actor Revelación.
Entre las ausencias más sonadas, por citar algunas, tres grandes cineastas como Rafael Cobos (Golpes), Fernando Franco (Subsuelo) y Santi Amodeo (El cielo de los animales), que han firmado este año tres obras maestras, así como dos de los mejores documentales españoles del año como Ellas en la ciudad (Reyes Gallegos) o Un hombre libre (Laura Hojman).