“Es un traje a medida”: el concurso para dirigir el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo irrita al sector
El mundo del arte andaluz anda revuelto estos días debido a la convocatoria para la dirección del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), cuyo plazo para la presentación de candidaturas acaba este jueves. El concurso busca una figura que sustituya a Jimena Blázquez, la última directora del CAAC, que el pasado mes de octubre y de manera sorpresiva renunció a su cargo alegando motivos personales, tras dos años en el cargo. Tres meses después se publicaron a final de enero unas bases que han sido acogidas con cierta irritación por parte de los profesionales de este ámbito.
No obstante, el presidente de la sección andaluza del Instituto de Arte Contemporáneo, Antonio Sánchez, celebra “que se convoque un concurso, ya que lo de Blázquez fue una designación política y a dedo”, pero también critica que “hayan tardado todo este tiempo en hacer la convocatoria”.
No es el único reproche que el IAC reserve a la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, a la que recuerdan que “en los museos hay dos figuras fundamentales: el director general y el director artístico. Es decir, un especialista en gestión, por ejemplo un economista, y luego alguien relacionado con el mundo del arte, que tenga experiencia comisariando exposiciones. Aunar esos dos perfiles en una sola persona es muy desaconsejable”.
Gestión económica vs. dirección artística
El IAC lamenta que la consejería presidida por Patricia del Pozo no haya contado con este colectivo para preparar las bases, “o que ni siquiera haya copiado las bases de otros concursos modélicos, como el C2M de Madrid o el Patio Herreriano de Valladolid”, así como el estrechísimo plazo de diez días hábiles para optar a gestionar un proyecto de las dimensiones del CAAC. Este ultimo dato ha dado pie a que numerosas voces hayan empezado a difundir la sospecha de “traje a medida” del puesto, esto es, de que la institución convocante tenga ya un candidato o candidata preferente. Como ejemplo, alegan que el código de buenas prácticas catalán recomienda un mes de plazo.
Una de las bases de esta acusación es el hecho de que, pese a configurarse formalmente como un procedimiento abierto basado en mérito y capacidad, el diseño del proceso “favorece de manera clara”, subrayan, el perfil técnico de gestión administrativa por encima del perfil de dirección artística o curatorial especializado en arte contemporáneo.
“La descripción de funciones del puesto incide principalmente en responsabilidades de carácter jurídico, económico y organizativo, tales como la representación legal del organismo, la jefatura superior de personal, la gestión presupuestaria, la contratación pública, la autorización y ordenación de gastos, la suscripción de convenios con otras administraciones o la coordinación interna de áreas. Estas competencias son propias de una gerencia o alta dirección pública, más que de la dirección artística de un centro dedicado a la creación contemporánea”, afirman.
Componente subjetivo
“Por el contrario, apenas se incorporan referencias explícitas a tareas habitualmente centrales en este tipo de instituciones, como el comisariado de exposiciones, la programación de actividades específicas, la producción expositiva o el desarrollo de una línea curatorial definida. Estos aspectos aparecen formulados de manera genérica y no constituyen criterios determinantes de evaluación”.
El sistema de baremación, agregan los colectivos movilizados, refuerzan esta orientación. “El currículum y los méritos profesionales únicamente representan 15 puntos sobre 100, mientras que la memoria-proyecto alcanza 35. La entrevista competencial concentra, sin embargo, 50 puntos, es decir, el 50 % del total. Además, el periodo para preparer todo lo necesario es mínimo: solo diez días”.
“Según las propias bases, en esta fase se valorarán la exposición de la experiencia profesional, la defensa del proyecto presentado, la planificación, la consecución de prioridades, la toma de decisiones, la mediación en la resolución de conflictos o la capacidad de motivar equipos. Desde un punto de vista técnico, esta ponderación sitúa el resultado final en una evaluación esencialmente cualitativa, con un componente necesariamente subjetivo superior al de los méritos documentables”.
La gran pregunta
Por las redes ha comenzado a circular un meme “paritario”, en el que un candidato y una candidata a dirigir el CAAC son atendidos por un sastre, sobre la leyenda “sin conocer nada del contexto andaluz ni saber de arte contemporáneo. Sepan ustedes que si la entrevista es un 50 %... Yo hago lo que quiero y olé”.
Por su parte, la consejería de Cultura y Deporte defiende la transparencia de su convocatoria y su ajuste “a las recomendaciones del Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte Contemporáneo”, explican. “El proceso incluye la valoración del currículo del aspirante, así como su proyecto artístico para el C3A y el CAAC que tiene, entre sus funciones, el fomento y difusión del arte y creación contemporáneos, con especial atención a la producción de los artistas emergentes de la Comunidad Autónoma de Andalucía”. La retribución del Nuevo director del CAAC será la correspondiente al rango de director general, en torno a los 80.000 euros brutos.
Para Antonio Sánchez, “es evidente que el curriculum y el proyecto expositivo del candidato tendría que ser más importantes que la entrevista. ¿Y si al jurado no le gusta por el pin que lleva en la solapa, lo dejan fuera? No puede darse tanto peso a una valoración tan subjetiva. Pero hay algo más que deberíamos preguntarnos antes que nada, y es qué queremos que sea el CAAC. Una vez lo decides, buscas a la persona adecuada. ¿Quieres un museo andaluz, o uno con proyección internacional? Según lo que decidas, tráete a quien corresponda, pero primero tienes que responder a esa pregunta”.