El pulso universitario con el Gobierno de Moreno escala a una movilización a nivel andaluz que trasciende las elecciones

Sara Rojas

Sevilla —

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El pulso entre las universidades públicas y el Gobierno de Juan Manuel Moreno ha atravesado buena parte de la legislatura del ahora candidato del PP a la reelección, hasta convertirse en uno de los focos de contestación política dentro de la campaña electoral andaluza.

Los últimos cuatro años del PP al frente de la Junta han sido los de mayor tensión que se recuerdan en el ámbito universitario andaluz, debido al conflicto que los rectorados de las universidades públicas han mantenido con la administración autonómica en dos frentes principales.

Por un lado, el controvertido avance de las universidades privadas –que han pasado de una a cinco desde la llegada de Moreno a la presidencia–. Y, por otro, el “incumplimiento” del modelo de financiación, que los rectores llevan dos años denunciando hasta el punto de amenazar con acudir a los tribunales.

En paralelo a las tensiones institucionales, el conflicto ha terminado por extenderse a la comunidad universitaria. Durante el último año, profesores, estudiantes y personal de administración y servicios de las distintas instituciones andaluzas –sobre todo en Jaén y en Málaga– han comenzado a organizarse en torno a plataformas en defensa de la universidad pública, protagonizando movilizaciones por una financiación justa y contra lo que consideran una tendencia hacia la mercantilización del sistema.

Actualmente, ese movimiento trabaja ya en coordinación a escala autonómica con el objetivo de consolidar una estructura estable de movilización y mantener las protestas más allá del ciclo electoral. Aseguran que las protestas continuarán “gobierne quien gobierne”, aunque preocupa especialmente la continuidad del actual Ejecutivo del PP, como apuntan las encuestas. “Moreno lleva ocho años y si hubiera querido hacer algo bueno por la pública, lo hubiera hecho ya”, señala al respecto Salvador Pineda, portavoz de UMAxlaPública, precursora de la coordinadora andaluza.

De Málaga a Sevilla: el germen de un movimiento coordinado

El origen de esta coordinación andaluza se sitúa en la Universidad de Málaga (UMA), donde hace justo un año surgió una de las primeras plataformas para defender los intereses de la pública. La situación financiera de la UMA es especialmente compleja, pues permanece bajo supervisión financiera de la Junta después de que el Gobierno andaluz inyectara un crédito extraordinario para rescatarla de una crisis “sin precedentes” en diciembre de 2024.

A partir de entonces, explican desde la plataforma, el rectorado llevó a cabo “una serie de recortes” que llevaron a los distintos colectivos de la comunidad universitaria a plantear la necesidad de dar una respuesta conjunta ante la situación de “infrafinanciación” que percibían. A ello sumaron también la crítica del auge de las privadas, ya que Málaga concentra el mayor desembarco de centros privados de la comunidad andaluza.

Ese malestar, que había estallado primero en la UMA, pronto comenzó a resonar en otras universidades públicas. En la Universidad de Sevilla, la más grande de Andalucía, el conflicto que venían denunciando sindicatos como CCOO adquirió una nueva dimensión cuando el Rectorado anunció a mediados de abril un plan de ajuste para recortar 16 millones de euros. Entre otras medidas, se reducirá el número de grupos, se cerrarán algunas facultades en turno de tarde y se limitará la contratación de profesorado.

En ese momento, la comunidad universitaria de la Hispalense impulsó su propia plataforma –USxlaPública– en un proceso que, según sus portavoces, se inspiró tanto en la experiencia malagueña como en el movimiento universitario de Madrid. “Vimos que el patrón se repetía y que la causa es la misma: la política del Gobierno andaluz de asfixiar a la universidad pública”, recuerda Ana Rincón, portavoz de USxLaPública y enlace en la coordinadora andaluza.

Al detectar también esas reivindicaciones compartidas entre universidades, Salvador Pineda empezó a contactar con sus homólogos en otros campus. Un mes después de esas conversaciones iniciales, convocaron la primera manifestación de la nueva red de Universidades Andaluzas x la Pública, a las puertas de la campaña electoral del 17M. Pero ese fue “solo el inicio” de un proceso de organización más amplio en el que trabaja ya la coordinadora andaluza, como afirman sus impulsores.

Más allá de las elecciones

Ese proceso de coordinación ha cristalizado en un movimiento que prepara ya nuevas acciones de protesta para el próximo curso, ante el temor de que Andalucía reproduzca el modelo de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, que es la que menos dinero destina a sus universidades públicas. También allí la expansión de universidades privadas ha superado ya en número a las públicas, (13 frente a 6), en un escenario que desde Andalucía se percibe como un posible horizonte si no se corrige la tendencia actual.

En la comunidad andaluza, antes de la llegada de Moreno a la Junta, existía una única universidad privada —la Universidad Loyola, en Sevilla—, mientras que en la actualidad hay cinco autorizadas y otras seis se encuentran en distintas fases de tramitación. Para los colectivos universitarios, este crecimiento refleja un cambio de paradigma en el sistema universitario andaluz impulsado por las “políticas privatizadoras” que atribuyen al Gobierno de Moreno.

Por ello, trabajan en la consolidación de una estructura estable de movilización con vistas a articular una respuesta coordinada frente a lo que consideran un deterioro progresivo del sistema público.

La universidad en el tablero político

La universidad se ha consolidado así como uno de los asuntos con mayor carga política en el debate público, junto a la sanidad. Aunque tradicionalmente ha sido un sector menos movilizado en las calles que otros servicios públicos, la combinación de infrafinanciación, tensiones institucionales y expansión del sector privado ha activado un nivel de organización inédito en el ámbito universitario andaluz.

Los colectivos implicados aseguran que su intención es mantener la movilización con independencia del resultado electoral del próximo 17 de mayo, aunque reconocen que la continuidad del actual Gobierno autonómico será un factor determinante en la intensidad del conflicto en los próximos meses.

En ese contexto, el movimiento universitario andaluz se prepara para un nuevo ciclo de protestas a partir del próximo curso, con la intención de asentar una movilización estable que ya no se limita a los rectorados y que aspira a convertir la defensa de la universidad pública en uno de los grandes frentes sociales de la próxima legislatura.