Hace ahora tres lustros, en vísperas del 23 de abril, Día de Aragón, el Congreso de los Diputados aprobaba la modificación del Plan Hidrológico Nacional, el polémico proyecto impulsado en 2001 por el Gobierno de José María Aznar, aupado en la mayoría absoluta de su segunda legislatura. El punto más relevante de aquel documento, y que generó amplia contestación en Aragón y en comarcas catalanas regadas por el río, era el trasvase del Ebro, que contemplaba la llevada de aguas hasta Almería, por el sur, y a Barcelona, por el norte.
La derogación del trasvase del Ebro era una de las promesas electorales de José Luis Rodríguez Zapatero, que encaraba entonces su primer cuatrienio al frente del Ejecutivo y contaba con Cristina Narbona al frente del Ministerio de Medio Ambiente. Presidía entonces el Congreso el socialista Manuel Marín, con Carme Chacón como vicepresidenta primera. El Gobierno sacó adelante la votación con 188 votos a favor, 135 en contra -del PP- y tres abstenciones.
Aquel 21 de abril de 2005 José Antonio Labordeta, diputado de Chunta Aragonesista, anunciaba su voto favorable, “porque entendemos que lo más importante en estos momentos es derogar el trasvase del Ebro, alejar cualquier posibilidad de repetir esta actuación tan perjudicial no solo para Aragón sino para toda la cuenca. Hemos avanzado mucho para construir la nueva cultura del agua, no es un proyecto perfecto pero reconocemos que se han dado muchos pasos”. El diputado de Chuta no dejó de apuntar en la tribuna el rechazo de su formación al recrecimiento de Yesa y a los pantanos de Biscarrués y Jánovas.
La postura antagónica estuvo representada por la diputada valenciana María Àngels Ramón-Llin, de Partido Popular, quien esgrimió que lo que aquel día se materializaba era “una vergonzosa servidumbre del Gobierno del Partido Socialista hacia sus socios de Esquerra Republicana e Izquierda Unida”. La popular también incluyó en su argumentación que “en materia de agua, aunque hayan formado Gobierno, no tienen la mayoría en la calle” porque “en la Comunidad de Murcia y en la Comunidad Valenciana el Partido Popular ha ganado las elecciones precisamente con el programa en el que se incluía la Ley del Plan Hidrológico Nacional con el trasvase del Ebro”.
Revisar el acta del pleno trae ecos de una crispación política ya entonces intensa, aunque sin el altavoz de las redes sociales. Sirva de muestra que la sesión arrancó con la petición de Labordeta para hacer constar los insultos recibidos el día anterior “por parte de algún diputado del Grupo Parlamentario Popular”; más adelante, el diputado aragonés afirmaba que desde la bancada popular le habían gritado “que me dieran agua porque me estaba ahogando”.
Un documental para recordar aquel día
Para Ecologistas en Acción, “esta anulación supuso una victoria histórica de las organizaciones ecologistas y sociales que, durante tres años, denunciaron este proyecto, movilizando a cientos de miles de personas contra este trasvase”. Por ello, la federación aragonesa ha querido conmemorar la efeméride con el lanzamiento del documental 'Las voces del agua', en el que se recogen, en tres cortes, testimonios de activistas y afectados por la política hidrológica, grabados en el pantano de la Peña, en Jánovas y en el recinto de la Expo de Zaragoza.
Un estudio realizado en 2018 por siete expertos de la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) pronosticó un descenso del del 22% en el caudal del Ebro a causa del cambio climático.