Los afectados por las caídas con Bizi Zaragoza piden suspender el servicio en días de lluvia
Zaragoza tiene un exitoso servicio público de bicicletas compartidas pensado para moverse por la ciudad. Pero, cuando llueve, ese servicio se convierte en ocasiones en una trampa. Ahora, el colectivo de afectados por accidentes con Bizi Zaragoza exige al Ayuntamiento y a la concesionaria, la UTE SERVEO-PBSC, que suspendan las operaciones en episodios de lluvia: “No queremos tener que lamentar una tragedia”, advierten.
La petición llega ante la previsión de varios días de precipitaciones sobre la ciudad y tiene detrás una historia de silencios institucionales. El colectivo ha presentado reclamaciones formales ante el Ayuntamiento de Zaragoza y ante la empresa gestora para conocer los datos de siniestralidad y los informes de mantenimiento de la flota, en particular el estado de los neumáticos. La respuesta, denuncian, ha sido ninguna. La reclamación ante el Consejo de Transparencia de Aragón sigue sin resolverse.
“Hemos pedido por los cauces oficiales saber cuántas personas se están cayendo y por qué no se analiza la problemática de los neumáticos y el asfalto. No nos contestan, pero el asfalto mojado sigue esperando su próxima víctima”, señalan desde el colectivo.
Lo que sí han recibido, en algunos casos, son respuestas de la empresa en las que se elude cualquier responsabilidad con el argumento de que el accidente “sería ajeno al servicio de Bizi Zaragoza” o que el usuario “no ha adecuado su conducción a la climatología”. Una interpretación que los afectados rechazan y que, a su juicio, convierte la seguridad en un problema del ciclista en lugar de del operador.
Los traumatólogos, fisioterapeutas y rehabilitadores de la ciudad ya saben, según el colectivo, lo que significa una jornada de lluvia en la consulta. No es una hipótesis: es una pauta que se repite. El colectivo pide que no haga falta un accidente grave para que el Ayuntamiento actúe.
Sus exigencias son tres. La primera, el cierre preventivo del servicio los días de lluvia mientras no se garantice la seguridad de la flota. La segunda, la publicación inmediata de los datos de accidentes y mantenimiento ya solicitados formalmente. La tercera, un análisis de los puntos negros de siniestralidad y un control riguroso del desgaste de las ruedas de las bicis en circulación.
“No somos solo cifras en un expediente que el Ayuntamiento ignora. Somos personas que ya hemos caído y que no vamos a permitir que la inacción municipal provoque una desgracia mayor”, concluyen.