El alquiler de la vivienda se lleva el 71,4% del salario de los jóvenes asturianos
La tasa de emancipación juvenil en Asturias se sitúa ya en el 15,5%, frente al casi 16,7% registrado anteriormente, lo que indica que cada vez son menos las personas jóvenes que consiguen abandonar el hogar familiar y acceder a una vivienda propia, ya sea en régimen de alquiler o mediante compra.
Uno de los principales obstáculos para esa emancipación es el precio de la vivienda, según sostiene el informe del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España presentado este jueves en la sede del Conseyu de la Mocedá d’Asturies, en Oviedo/Uviéu.
Los datos, relativos al año 2025, muestran un empeoramiento de las condiciones necesarias para desarrollar un proyecto de vida autónomo, marcado por el encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y una pérdida continuada de población joven.
La vivienda, por las nubes
La presentación del informe ha corrido a cargo de Claudia Lera, presidenta del Conseyu de la Mocedá del Principado de Asturias (CMPA), Lucía Siles, presidenta del Consejo de la Juventud de España y Alejandro Braña, responsable del área socioeconómica del CMPA.
El alquiler supone una media de 816 euros mensuales, lo que supone un incremento cercano al 8,5% en tan solo un año. Con un salario medio anual de 13.708 euros, el coste del alquiler representa ya el 71,4% del salario medio de una persona joven.
Pobreza y exclusión social
La compra tampoco constituye una alternativa accesible. El precio de una vivienda se sitúa en 166.820 euros, después de experimentar un incremento del 13,2% en un solo año. La combinación de salarios insuficientes, empleo precario y aumento de los precios dificulta así tanto el acceso al alquiler como la posibilidad de adquirir una vivienda.
Este deterioro de las condiciones materiales tiene también su reflejo en los indicadores de pobreza y exclusión social. El porcentaje de jóvenes en riesgo de pobreza o exclusión social aumenta hasta el 35,1%, frente al 28,3% anterior.
El dato supone un incremento de 6,8 puntos porcentuales y evidencia que una parte cada vez mayor de la juventud asturiana se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica y social.
El paro juvenil
La realidad laboral tampoco permite compensar el encarecimiento de la vivienda. Asturias presenta una tasa de paro juvenil del 14%, inferior al 17,2% del conjunto de España, pero esta diferencia no se traduce en una mejora suficiente de las condiciones de vida ni facilita el acceso a una vivienda.
Uno de los síntomas más claros de esta precariedad es la sobrecualificación, que afecta al 47,9% de las personas jóvenes. Casi la mitad de la juventud que trabaja lo hace en puestos que requieren un nivel de formación inferior al que posee, lo que pone de manifiesto las dificultades para aprovechar el talento y la formación de las nuevas generaciones en el mercado laboral asturiano.
Asturias pierde población juvenil
A esta situación se suma un problema demográfico cada vez más evidente, según el informe. Las personas jóvenes representan actualmente el 13,2% de la población asturiana, tras registrar una caída del 4,5% en tan solo un año.
La pérdida se concentra especialmente en la franja de 25 a 29 años, precisamente el momento en el que buena parte de la población joven ya ha finalizado sus estudios y comienza a buscar oportunidades laborales y a construir un proyecto de vida independiente.
Los datos dibujan así una relación clara entre las dificultades para acceder a un empleo de calidad, la falta de oportunidades acordes con la formación adquirida, el encarecimiento de la vivienda y la salida de población joven del territorio.
El reto
La situación plantea un reto no solo para las propias personas jóvenes, sino para el futuro económico, social y demográfico de Asturias. Sin capacidad para emanciparse, acceder a una vivienda y encontrar empleos acordes a su formación, resulta cada vez más difícil que la juventud pueda desarrollar su proyecto de vida en la región.
Ante esta realidad, el informe revela que resulta necesario situar el acceso a la vivienda, la mejora de las condiciones laborales y la generación de oportunidades para la juventud en el centro de las políticas públicas, especialmente para evitar que Asturias continúe perdiendo a las generaciones que deben protagonizar su futuro.
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