eldiario.es

9

Julián Molina Illán

Licenciado en Filología Hispánica; Diplomado en Fisioterapia; Licenciado en Psicología; Graduado en Enfermería, y actualmente graduando en Historia del Arte. Trabajo como fisioterapeuta en un Colegio de Educación Especial, y soy Militante Socialista.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 6

Óscar Urralburu, ese señor del que usted me habla

El Sr. Urralburu quiere los votos del PSOE. Punto. Para conseguirlo utiliza en cada momento las palabras y mensajes pseudoelectorales que considera más convenientes para ver si alguien pica, cuando todas las encuestas vaticinan un bajón en sus resultados para las próximas elecciones. Yo le recomendaría que se tranquilizase ya que el futuro no está escrito y, las encuestas, son solo la foto de un momento, sin mayor importancia. A lo mejor de aquí a mayo se recuperan por si mismos sin tener que salir a pescar en casa ajena.

Por eso el Sr. Urralburu acusa al PSRM de poco menos que de "traición" o de "echarse en los brazos de Ciudadanos" al preferir esta alianza postelectoral, y no otra con él. Sr. Urralburu, yo, como militante socialista, en los únicos brazos en los que me echo son en los de mi mujer. Que le quede claro. Llama la atención el súbito interés que muestra el "compañero" Óscar por las vicisitudes internas del PSRM (no olvidemos que hablamos de declaraciones sacadas de contexto hechas en el seno de una reunión privada y que el PSRM aún no ha matizado). Si tanto le afectan, y tanto interés tiene, ¿por qué no se afilia?

Seguir leyendo »

Radicalidad, moderación, y patinetes eléctricos

No soy yo dado a escribir sobre cosas concretas, emitir quejas, o plantear soluciones cortoplacistas basadas en el sentido común. Esto último es muy importante, pero para estos menesteres hay otros contertulios que se dedican a la crónica política o social comentado "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa". Hasta ahora solía escribir sobre el análisis político e ideológico aportando ideas para la construcción de lo que estamos dando en llamar 'nuevo PSOE' sin saber muy bien de qué estamos hablando. No obstante, y ante la urgencia y el disparate que, a mi horrendo entender, está a punto de producirse, debo manifestarme en mi doble condición de ciclista y patinetista.

Antes que nada, decir, una vez más, que la radicalidad consiste en aplicar soluciones apriorísticas, de manera definitiva, planteando cambios bruscos e inmediatos con respecto a una determinada situación. Esto conlleva la ausencia de consenso, la creación de bandos, el enfrentamiento entre la ciudadanía y la creencia de estar en posesión de la verdad absoluta.

Seguir leyendo »

Susana Díaz, la Ley de asimetría hedónica y el valor de las ideologías

Hoy es martes cuatro de diciembre de 2018. Han pasado dos días desde las elecciones en Andalucía, que se han dejado sentir en toda España. Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el hombre de Pedro Sánchez en Andalucía, estaba para pocas bromas. Se mantenía apartado de la foto, y mientras las miradas de sus compañeros y compañeras de comparecencia estaban perdidas, sin respuestas, en estado de shock, la suya estaba directamente dirigida a la que, en clave orgánica y sin duda alguna, se considera ya culpable de la debacle electoral: Susana Díaz.

Era una mirada acusadora, plena de conocimiento, que parecía decir: "¿Hasta cuándo, Susana, vas a abusar de nuestra paciencia?". Y es que, efectivamente, los pecados de Susana Díaz son muy graves. Fundamentalmente tienen que ver con ser una política profesional que no entiende de política. Las lecciones necesarias para ser político son muchas y de distinta naturaleza. Yo abordaré dos de ellas desde el ámbito de la Psicología Social, sin ánimo de aburrir excesivamente a la muchachada. El daño de Susana ya está hecho, pero aún estamos a tiempo de evitar daños en otras partes. Vamos a ello.

Seguir leyendo »

El odio de Alfonso Ussía: en defensa del presidente Sánchez

El pasado 3 de noviembre, en el ultraderechista Diario La Razón, el ínclito Alfonso Ussía, heredero vivo de la España más rancia y cavernaria, con su distorsionada y morbosa visión de la realidad, acusaba, una vez más, de mil disparates al presidente Sánchez. En esta ocasión le acusaba de cometer un delito. Voy a tener que contestarle.

Todo el asunto viene a vueltas de si los independentistas catalanes cometieron sedición o rebelión. Ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo, aunque hay una clara mayoría que opina que no hubo rebelión. Además, el entonces todavía no presidente Pedro Sánchez dijo hace unos meses que para él había rebelión de forma clara. Obviamente se equivocó, y ahora ha rectificado, a tenor del análisis mayoritario de los expertos y después de haber profundizado en el análisis del problema. La cuestión es que la rebelión exige un uso de la fuerza, coercitiva más allá de las amenazas, un control de los elementos clave del sistema (aeropuertos, trenes, telefonía, hospitales, correos, policía, ejército…), y un grado de represión que de ninguna manera se produjo. Cierto es que, si el Estado de Derecho no hubiera actuado de forma rápida y diligente, apoyado por el PSOE, por cierto, probablemente en ocho o diez días sí se hubiera producido la situación que hemos comentado. Es decir, no hubo delito de rebelión, pero pudo haberse producido. Sin embargo, los delitos no pueden ser cometidos sólo intencionadamente. Si esto fuera así yo no saldría de la cárcel, ya que no hago otra cosa que pensar en cómo cambiar el mundo... Del dicho al hecho, hay mucho trecho. En este caso, el trecho de la realidad, y de la Ley. El presidente Sánchez ha rectificado. Enhorabuena. Es una prueba de sensatez, aunque el Sr. Ussía le acuse de lo contrario. Pero también le acusa de otras cosas, por ejemplo, de conmiseración con los golpistas, que es casi acusarlo a él mismo de golpista. También le acusa de “usurpador” por no estar en el gobierno por los votos de los españoles, y es que, este señor aún no se ha enterado de que vivimos en un sistema parlamentario donde la investidura se consigue con el voto de los diputados, representantes de los ciudadanos y ciudadanas. Ay, que tiempos aquellos en los que el pueblo votaba y el dirigente obtenía más votos que votantes había…

Seguir leyendo »

El Sr. Bernabé, otra vez

Una fiera no puede estar permanentemente enjaulada; de vez en cuando hay que sacarla a pasear, y eso es lo que ha hecho otra vez el Partido de los Poderosos (PP) con el Sr. Bernabé: desatarlo y que corra un poco. A este paso me voy a pasar la vida contestándole. Vamos a ello.

Escribe Francisco Bernabé un artículo publicado en el diario La Verdad de Murcia el pasado 18 de octubre de 2018 titulado 'Con la extrema izquierda vuelve la miseria'. Pretende con él ilustrarnos, avisarnos y asustarnos, utilizando para ello un tono baskerviliano. Lo primero, 'con la extrema izquierda vuelve…' ¿Qué extrema izquierda, Sr. Bernabé? ¿Cuándo ha gobernado en este país la extrema izquierda? ¿Podría explicarse mejor? Y sigue en el título, '… la miseria”' Miseria, Sr. Bernabé, es lo que teníamos en España producto de sus añorados años de franquismo, y que gracias a las políticas sociales redistributivas del Partido Socialista fuimos capaces de revertir con el sacrificio de los españoles y españolas que pagamos impuestos y cumplimos la ley.

Seguir leyendo »

VOX: Violencia, Odio y Xenofobia

Se detecta en el ambiente una cierta preocupación por el lleno de VOX (Violencia, Odio y Xenofobia) en la plaza de Vistalegre en Madrid, consiguiendo un aforo superior al de Podemos y similar al del PSOE en fechas recientes. Surgen interrogantes, y merece la pena reflexionar un poco en la búsqueda de algunas respuestas.

¿Cuáles son los postulados políticos que defienden? ¿Qué clase de personas, o tal vez seres vivos, integran este movimiento? ¿De dónde han salido? ¿A quién perjudican electoralmente? ¿Qué aportan a la sociedad española? Y, sobre todo, ¿representan algún peligro? Vayamos por partes.

Seguir leyendo »

La charca

 

Seguir leyendo »

Una ideología para un nuevo PSOE: el progresismo moderado

Seguir leyendo »

El valor de las Ideologías

Como plantea Noah Harari en su obra Sapiens, la capacidad de un grupo para mantenerse cohesionado sobre la base de sus relaciones personales está reducida en un número que no va mucho más allá de 150 ó 200 personas. Es probable que se quede algo corto, porque imponentes generales de la Historia, como Aníbal, o Julio César, conocían el nombre y mucha de la idiosincrasia de un número mayor de soldados, a los que ofrecían un trato personalizado.

El vínculo personal en lo que conocemos como Prehistoria hacía que todo el grupo pudiera funcionar colaborativamente como un solo individuo, permitiendo así la supervivencia de nuestra especie en un mundo donde el ser humano no era ni el más rápido, ni el más fuerte, ni el más fértil. Sin embargo, cuando se fue desarrollando la agricultura en lo que se ha dado en llamar la revolución neolítica, la población aumentó, y surgió la necesidad de inventar elementos abstractos cohesionadores que hicieran posible que grupos constituidos por miles de personas pudieran colaborar y no simplemente competir por los recursos. Estos elementos abstractos cohesionadores no son otra cosa -por poner algunos ejemplos- que los mitos, la religión, los nacionalismos, las aficiones deportivas… o las ideologías.

Seguir leyendo »