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Hola,

Agarra un café y vamos al lío. ¡Buenos días!

Bajas

Las últimas horas nos dejan una baja relevante en cada bando de la guerra. En un caso, una muerte. En el otro, es una dimisión.

Y la dimisión es quizá la más llamativa ahora mismo. Porque ha dimitido el director del Centro Nacional de Contraterrorismo del gobierno de Trump y lo hace dejando claro que es porque no está de acuerdo con la guerra en Irán: “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”, dice Joe Kent en su renuncia. “Iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby en Estados Unidos”. Ojo que no hablamos de un alto cargo técnico heredado de tiempos de Biden. Este hombre es un trumpista radical, nombrado por Trump, y por tanto representa un síntoma importante de cómo se está rompiendo la relación entre Trump y su base social, a la que prometió que no metería a EEUU en más guerras absurdas.

Del lado iraní, ha caído Ali Larijani, poderoso jefe de seguridad, considerado el gobernante ‘de facto’ en Irán. Ha sido asesinado en un ataque aéreo de Israel, junto a otros hombres de la cúpula de seguridad. Al líder supremo, Mojtaba Jamenei, seguimos sin verle, solo nos llegan sus declaraciones por vía interpuesta, pero no hay señales claras de que el régimen esté colapsando.

Y a Trump todo esto se le está haciendo bola. Ayer estalló contra los países europeos, a los que acusa de dejarle tirado porque no quieren mandar sus barcos militares al Estrecho de Ormuz, culpable de que la gasolina esté empezando a ser más cara en todo el mundo. Porque sí, el mayor problema ahora mismo para Trump se llama Estrecho de Ormuz. Irán sigue lanzando ataques contra barcos.

Hoy en el podcast, hacemos una de nuestras cosas favoritas: no dar por hecho que sabemos algo de lo que de repente todo el mundo habla. Así que te explicamos qué es el Estrecho de Ormuz, dónde está exactamente y por qué es de pronto tan importante. ¿De verdad Trump no vio venir que Irán podía usarlo contra él?

Operación Bustinduy

Te traigo novedades sobre el futuro electoral de la izquierda. Los partidos vinculados a Sumar han pedido a Pablo Bustinduy que sea el nuevo líder de la confluencia y candidato a las elecciones generales. Es el nombre de consenso que manejan Más Madrid, Izquierda Unida, En Comú y Movimiento Sumar, tras la renuncia de Yolanda Díaz. Bustinduy es ministro de Derechos Sociales, reconocido como una de las cabezas más brillantes y con menos enemigos en la izquierda, cosa muy relevante si tenemos en cuenta que empezó en el primer Podemos de la mano de Iñigo Errejón, hasta que decidió que tanta bronca no era para él. Se alejó, de hecho no iba ni en las listas electorales de Sumar, pero un día Yolanda Díaz le llamó para gobernar. ¿Y él que dice de que le propongan? Públicamente nada, en privado dicen que muestra reticencias por motivos personales, pero me sorprendería mucho que esto trascendiera sin su consentimiento.

Bustinduy no tiene mucho tiempo para deshojar la margarita. Izquierda Unida está metiendo prisa para agilizar el proceso y llenar el vacío simbólico dejado por Yolanda Díaz. Además, Bustinduy no es la figura más conocida popularmente, a pesar de ser ministro, y necesita tiempo de cocción. Y luego hay que ver qué relación se teje entre esa posible candidatura y la confluencia más amplia que propone Rufián. Que, por cierto, dijo hace poco que Bustinduy sería un candidato “maravilloso”.

  • Escudo social. Precisamente Bustinduy está echándole al PSOE un pulso esta semana para intentar que el Gobierno incluya medidas sobre vivienda en su nuevo decreto de ayudas por la guerra de Irán.

Que no se te pase

  • Ayuso gana de nuevo. Una jueza ha corregido seis años de investigación que habían derivado en la imputación de la número 3 de Ayuso en el PP de Madrid, Ana Millán, por cuatro delitos que le atribuyeron la Fiscalía, los anteriores jueces del caso, las acusaciones populares y la Unidad Central Operativa (UCO). Detalles.
  • “Felpudo VI”. Felipe VI está perdiendo apoyos por el flanco más inesperado, por la derecha. Los ultras le llaman “Felpudo VI” cada vez que dice algo que no comulga con sus batallas ideológicas. El amor por su discurso contra el independentismo en 2017 se convirtió en decepción cuando no se negó a firmar la ley de amnistía.
  • Mientras, en Kabul. No hablamos nunca de esta otra guerra, pero cientos de personas han muerto en el bombardeo pakistaní contra un hospital en Kabul, capital de Afganistán.

Todo es política

  • La caca de perro es política. Hay en España ya más de 80 ayuntamientos que han creado un registro de ADN para perros. Esa base de datos sirve para que si el perro se hace caca en la calle, un trabajador recoja una muestra de las heces y pueda identificarse al perro… y al dueño, que será multado. En Málaga funciona desde 2018. En Tarragona, por ejemplo, la multa por no registrar al perro es de 1.500 euros, y la de no recoger el excremento, de 300 euros.
  • Tu lugar de ocio adolescente es política. En Sevilla, durante mi adolescencia, nadie iba al VIPS. Había solo uno, creo, en el barrio pijo de la ciudad. Por eso me sorprendió años después conocer a gente de Madrid que hablaba del VIPS como un sitio en el que quedaban a tomar algo por la tarde. Era la plaza de su pueblo, una vida sin barrio. Por eso me ha traído recuerdos y reflexiones nuevas este artículo sobre cómo el ocio juvenil de nuestra generación estaba segregado y cómo ha cambiado ahora.
  • Ganar una copa en los despachos es política. Dos meses después de que Senegal le ganara a Marruecos la final de la Copa Africana de Fútbol, la federación africana de fútbol le acaba de quitar el título a Senegal para dárselo a Marruecos. El pretexto: que los jugadores senegaleses se retiraron del campo durante unos minutos en protesta por decisiones arbitrales muy cuestionables. Volvieron y ganaron milagrosamente. Pero ahora le dan el partido por perdido. Es un escandalazo que solo se explica por el poder de Marruecos, anfitrión del campeonato, que ha estado bajo sospecha durante meses.

Hasta aquí llegamos por hoy. 

Un abrazo,

Juanlu