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Cinco años de ofensiva de la ultraderecha en Europa
La amnistía llega a su votación final y Feijóo pide elecciones anticipadas
Opinión - Con la venia, respeten la ley. Por Neus Tomàs
Sobre este blog

El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.

Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.

Van en serio: son así de brutales

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco , junto al vicepresidente, Juan García-Gallardo (Vox). EFE/R. García

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“Alguien ha matado a alguien, pero no quiero señalar”, decía una viñeta de Gila, en La Codorniz, en la que se veía un cadáver en el suelo, y de pie a un tipo con una pistola humeante. ¿Qué hizo el presidente de Castilla y León, Alfonso García Mañueco, del PP, ante la brutal intervención en las Cortes de su vicepresidente, Juan García-Gallardo? Lo primero, callar y tragarse la vergüenza. Luego, ya demasiado tarde, intentó salvar la cara, pero como si aquella basura hubiera provenido de un ectoplasma desconocido e inaprensible. “Si alguna persona o alguna entidad, del tipo que sea, se ha podido sentir molesta u ofendida por cualquier cosa que haya hecho el Gobierno de Castilla y León, yo le pido respeto y le pido también disculpas y perdón”. 

Fue la misma desvergüenza con la que trató el asunto el moderadísimo hombre de Estado que dice ser Alberto Núñez Feijóo, que ni arrestos tuvo para improvisar una mínima disculpa. A los dos dirigentes del PP habría que restregarles por la cara, para que no pudieran mirar hacia otro lado, que a este señorito de tan fluido verbo le han colocado ambos como vicepresidente de la Junta de Castilla y León. Ellos dos, y no otros. Mañueco y Núñez, Núñez y Mañueco. Con un sueldo de 80.000 euros anuales y ni una sola competencia ni trabajo que desarrollar. 

¿Lo han entendido bien? Sí, seguro, aunque no se lo crean. 80.000 billetazos por la jeta. Los que tanto protestan porque se despilfarran los impuestos o se desprecia la meritocracia, enchufando a amiguitos, son capaces de meter en el bolsillo el mismo sueldo a un tipo incompetente que no sabe hacer la O con un canuto, que el que cobra Nadia Calviño, que ya en 2014 era directora de Presupuesto Comunitario de la Comisión Europea, ahí es nada, con mando sobre más de 500 funcionarios y encargada de manejar y repartir más de un billón de euros. Para venir a Madrid con Pedro Sánchez renunció a dos tercios del sueldo estratosférico que cobraba en Bruselas. ¿Mismos méritos?

O sea, que si no echan a la calle al bocachanclas de García-Gallardo, un auténtico botarate, admirador que fue de Mario Conde, hay vídeos en la red que así lo confirman, es simplemente porque no pueden: el inefable Santiago Abascal les tiene comiendo de su plato, pitas, pitas, qué buenos estos chicos del PP que me dan lo que les pido. Y a ello vamos, dice el Ojo, que ya estamos tardando. Cuesta admitir la realidad: los políticos que representan a Vox no son unos fantoches que se van a conformar con las bravatas de bar. No queremos admitir los ciudadanos que no les votamos que se van a cobrar -y con creces- todos los gobiernos que va a facilitar al PP. Y están dispuestos a imponer su pin parental, sus locuras educativas, sus desvaríos sobre política de género y cualquier otra mandanga que se les ocurra. Cuanto más se les necesite, más apretarán, y más cederá el PP. 

Así que tendremos gobiernos muy, pero que muy de derechas, digan lo que digan los que presumen de moderados en Génova, rehenes que van a ser de las huestes de Vox. Ya lo advirtió el fin de semana Abascal en Málaga en la presentación de la inconmensurable Macarena Olona, perfil tan perfecto de la ultraderechista castiza y feroz que a veces parece más un guiñol de Canal+ que una persona de carne y hueso. Allí ya nos contó Abascal que si llega al poder, y puede rozarlo muy pronto, abolirá todas las leyes que se aprobaron con el Gobierno de Zapatero y ahora con el de Sánchez. Arrasar con todo, prometió.

Quizá convendría que no nos lo tomáramos a guasa y en el ámbito que nos toque, advertir al respetable, sea la tribuna grande o pequeña que podamos usar, de los peligros que tiene para la democracia, para la convivencia civilizada, la presencia de Vox en cualquier gobierno. Sabemos que la primera parada es Andalucía, lo comentamos en su día, pero seguramente la segunda es Madrid, donde ni necesitan trueque de ideas ni de políticos, que los consejeros posibles de uno y otro partido se parecen como dos gotas de agua. La mismísima Isabel Díaz-Ayuso, la reina del vermú, ya nos ha vendido las muchísimas virtudes que adornan a los políticos de Vox, sus hermanos de sangre.    

Toca luchar contra la intolerancia y hacer grandes nuestros valores. La batalla será dura.

Adenda. Y no olviden que además tienen de su parte toda la fuerza de la fiel infantería de la prensa de la caverna. Título de primera página de ABC del sábado pasado, el diario que funge de representante de la derecha más fina y educada: “El credo sanchista asalta los libros de texto del próximo curso”. ¿El credo sanchista? ¿Qué cosa es ésa? Y el personaje más emblemático de la emisora de los obispos, Carlos Herrera, habla de “la piara de estos gobernantes”. ¿Quiere decirse entonces que nosotros ya podemos usar la fórmula de “la piara de obispos y cardenales de esta Conferencia Episcopal, sorda, muda y ciega ante los abusos de los curas pederastas”? 

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