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Documental 'Desmuntant els Tres Tombs': mirar la realidad y cuestionar la tradición

16 de mayo de 2026 07:53 h

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“Los caballos tienen dolor, tienen miedo y tienen ansiedad”. Así de claramente se expresa la etóloga experta en équidos Raquel Villares en el recién estrenado documental Desmuntant els Tres Tombs, que he tenido el privilegio de dirigir para INTERCIDS. A través de entrevistas a profesionales veterinarias, etólogas, abogadas, activistas y ciudadanas, acompañadas de documentación gráfica recogida durante años en diversas localidades catalanas, el proyecto visibiliza el alto precio que conlleva para caballos y burros participar en este tipo de festejos. Un precio que algunos animales han pagado incluso con su vida, como ocurrió en la celebración de Barcelona en 2025.

“Nunca te explican que lo que estás haciendo le hace daño al caballo”, señala Leonor Díaz de Liaño, presidenta de la Asociación Defensa Équidos, ADE. “Estamos acostumbrados a que tiene que obedecer, y no tenemos en cuenta que es un animal presa y que sus señales de dolor no son con ruido, sino con expresiones faciales o movimientos del cuerpo que expresan incomodidad”.

Raquel Villares explica que “si sabes dónde mirar, se te abre un mundo”. Un mundo ruidoso y lleno de estímulos, en el que carros engalanados conviven con ojos desorbitados; música festiva, con cabeceos compulsivos; niños pidiendo caramelos, con lenguas colgando y bocas llenas de babas; curas lanzando agua bendita, con resbalones y caídas.

Aunque en el fragor de “la fiesta” nos comportemos como ciegos y sordos, los équidos nos están mostrando claramente su malestar, su pánico y su frustración. De hecho, una vez aprendes a verlas, ya no puedes seguir ignorando las señales. Y eso es, precisamente, Desmuntant els Tres Tombs: una mirada crítica a una tradición que ha ido pervirtiéndose con el tiempo y que necesita, con urgencia, ponerse al día.

Sufrimiento oculto a plena luz del día

Años de explotación han dado su fruto y hoy apenas podemos imaginarnos un caballo sin una silla a la espalda, unas riendas, un bocado o incluso un jinete montado encima. Incorporamos esos elementos a nuestra imagen del caballo como si fueran extensiones de su propio cuerpo. En los Tres Tombs la morfología del animal queda más difuminada aún, si cabe, bajo montones de ornamentos: petos, cascabeles, collares, campanas, cintas, anteojeras, mantillas, sombreros y todo tipo de elementos que sirven como barrera entre el público y un ser vivo obligado a desfilar tirando de un carro y en un ambiente totalmente aversivo para él.

“La gente está contenta, puede sonar música, reímos, celebramos y decimos: ¡Es una fiesta! ¡Es la fiesta de los Tres Tombs! En nuestro propio autoengaño, nos creemos que el animal que hemos disfrazado está contento”, explica la filósofa Marta Tafalla sobre el fenómeno de la estetización como forma de ocultar el maltrato. “El animal está sufriendo dolor físico, está sufriendo miedo, está sufriendo estrés, pero nosotros generamos la fantasía de que está disfrutando”, añade.

Los carros son un elemento esencial de esta celebración. Algunos son piezas antiguas restauradas con esmero y muchos van profusamente decorados y con una carga no únicamente compuesta de pasajeros humanos, sino también de troncos, barriles, balas de paja, sacos, cajas, lecheras y hasta barras de pan. Los defensores del evento se apresurarán a afirmar que esta carga solo es atrezzo, y que en realidad “no pesa”. Gracias, señores carreteros, por no llenar de hormigón los sacos y de plomo las cajas (solo faltaría eso). Obviamente, los carros pesan, algo fácilmente comprobable solo viendo las imágenes del festejo.

El transporte, el manejo, el entorno

“El transporte en los caballos es una fuente de estrés muy elevada, una fuente de lesiones y también de patologías”, explica la etóloga experta en équidos Teresa Gamonal. La carga y descarga es uno de los momentos más problemáticos para unos animales que tienen que recorrer muchos kilómetros para visitar, desde enero hasta junio, las diferentes localidades en que aún se celebra la fiesta.

“Cuando va en un camión, el caballo va intentando posicionarse, va intentando equilibrarse y hay una secreción de ácido láctico. Los caballos llegan con fatiga muscular, como poco, al evento”, señala la veterinaria experta en équidos María Manglano. “Hay caballos que lo llevan muy mal y que incluso necesitan sedación, porque, si no, hay veces que se autolesionan, van dando patadas y acaban haciéndose heridas”, añade.

Laura Martí, miembro de la Plataforma Animalista de Sant Cugat, entidad que lleva años documentado el evento, aborda otro de los aspectos que el público desconoce: en muchas ocasiones, los caballos están alquilados, de forma que la persona que los monta o maneja no tiene ni idea de las características de ese animal, qué le estresa o qué le da miedo. “Muchas veces están montados por jinetes novatos que no saben montar, y como los caballos están muy estresados, son sometidos a más tirones de riendas y a más esfuerzo”, declara Díaz de Liaño. Una opinión que comparte la etóloga Raquel Villares: “El nivel de estrés todavía sube más si ese caballo está mal montado, que es como está la mayoría”.

El documental

En poco más de media hora de duración, Desmuntant els Tres Tombs busca sensibilizar a una población que, en ocasiones desde la más absoluta indiferencia, ve pasar a estos animales por su pueblo sin plantearse el sufrimiento al que son sometidos; solo, en palabras de Leonor Díaz, “para divertirnos un rato”. Ciudadanas y ciudadanos que no se paran a pensar en el dinero público que su ayuntamiento, siempre endeudado y siempre con los recursos justos, se está gastando en este desfile.

El documental Desmuntat els Tres Tombs puede verse en abierto en YouTube, y está previsto realizar proyecciones y coloquios en diversos espacios en los próximos meses. Además, INTERCIDS solicitará a todos los consistorios que aún celebran el festejo que la película se proyecte en sus localidades. Al fin y al cabo, los equipos municipales gobiernan para toda la ciudadanía, también para aquella que rechaza el uso de animales por diversión.