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El Tenerife se hace daño con otra derrota impropia

Luismi Cruz abandona el campo tras ser expulsado

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

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La cosa es así. Un equipo que se adelanta dos veces acaba perdiendo 4-2 un partido que no fue capaz de hacer suyo. La historia del Tenerife de Garitano reservaba un hueco este domingo para este modo de tropiezo novedoso. Hizo algo similar en El Molinón, pero no repitiéndose en el error. Por lo demás, lo de El Sardinero adelanta el final de temporada que le espera: un tiovivo de resultados de todos los signos, otra rachita que abone la utopía de la promoción “¿Y si…?”.

Al cabo, otro curso insustancial del que cabía esperar más hasta que al Tenerife le rompieron sus rutinas, le aparecieron las lesiones y se abonó su entrenador ­–como tantos, nada nuevo– al fútbol contenido y a un discurso tedioso. Ni un mal gesto, ni una mala palabra. Si llueve porque llueve, si pega el sol porque pega el sol, tanto da.

Y solo hizo de más el Tenerife, hasta un boca a boca al Racing. Dinámico diez minutos, abrochado a lo que imaginara Luismi, luego el partido se atrabancó en un carrusel de pelotas divididas, media hora de querer y no poder en la que consiguió que el Racing solo percutiera con el balón parado. Así el cabezazo mordido de Germán en el minuto 21 y el doble remate –otra vez Germán y Manu Hernando para una buena mano de Soriano– en el ocaso (m.42) del primer acto.

Hizo de más con el punto de lucidez en la acción del 0-1, una salida expresa en la que agarró alargado al cuadro de José Alberto. Mellot se lanzó por su carril en lo que Luismi se aparecía por la calle del ocho para asistir –amagando un requiebro– al desmarque de Roberto López. Un triángulo brillante para el sexto gol del madrileño, desaparecido a partir de entonces, imprescindible incluso hasta el agotamiento.

Pero de regreso del descanso, comenzó el Tenerife a hacer de más al Racing, incapaz ahora de cuidarse del balón parado de los locales. Así, el 1-1 de Morente, una cadena de displicencias para negociar un córner (otro) sacado a la corta, permitiendo un pase tras otro (Íñigo Vicente, Peque…) hasta el maldito balón que cae franco en la frontal, un tiro entre un mar de piernas de Morente que cegó a Soriano en su respuesta.

Devueltas las tablas, el Tenerife se encomendó a Luismi para que le fabricara una respuesta que decidiera el resultado. Cuando le dobló Mellot pudo pensarse que le tiraría una pared, pero el chico resolvió la duda por la vía más compleja. Se atrajo a tres rivales pisando el área y lanzó un globo medido al segundo palo. A la corta no podía llegar Ángel, pero por detrás sí lo hizo Nacho para rematar el 1-2. Un gol del karma o de justicia poética, tanto da.

Hecho dos veces lo más complejo, la molicie se hizo carne en los blanquiazules, incapaces de congelar el partido tras lo de Nacho en el 70, menos de media hora para tirar –carente el Tenerife de futbolistas cancheros– de posesiones largas que impidieran al Racing armarse un ataque combinando por dentro con este Peque, al que le bastó jugarla al área a la caída de Sangalli en lo que Rahmani perdía la espalda, la marca y otra porción de crédito.

El 2-2 inició diez minutos impropios para asegurar cuando menos un punto. En otro córner en corto defendido con amabilidad, Andrés la colgó al área como si de una falta lateral se tratara, surgió imponente –sin un mal cuerpeo que le molestara– Manu Hernando y cabeceó soberbio. Lejos de Soriano y cerca de la perfección.

Antes de que Garitano conviniera que con Bodiger, Waldo, diez minutos y el descuento podía hacerse con el medio juego, llegó el 4-2, un premio a la energía del Racing y la pelea de Arana. Con un cambio de ritmo en tres metros dejó atrás a José León, se fue hasta la cal y le regaló un remate a bocajarro a Andrés, también sin una sombra rival cercana. Y con diez minutos de prolongación exagerados, se cerró la tragedia con la expulsión de Luismi Cruz, a la vista una patada que no pasaría de amarrilla salvo para este árbitro tan reacio a pasar desapercibido.

A ratos, pudo pensar en ganar el Tenerife, pero no puede olvidarse que esta racha con la que se presentó en Santander venía de medirse a tres toros sobreros de la Segunda División. A la primera que salió de los corrales algo con pinta de morlaco, se manejó de aquella manera con el capote (0-1), de la otra con las banderillas (1-1), con tino en la de varas (1-2), sin cuajo con la muleta (2-2) y rendido ante un estoque en dos tiempos (3-2 y 4-2), un puñal con el que le remató un Racing arrebatado por la ilusión de ser alguien en esta Liga.

(4) RACING DE SANTANDER: Ezkieta; Mantilla, Manu Hernando, Germán (Sangalli, m.46), Mario; Mboula (Aldasoro, m.66), Morante (Andrés, m.66), Íñigo, Peque (Saúl, m.84), Íñigo Vicente; y Arana (Ekain, m.85).

(2) CD TENERIFE: Soriano; Mellot, Amo (Sipcic, m.58), León, Medrano (Nacho, m.19); Luismi Cruz, Sergio González (Bodiger, m.80), Alex Corredera, Rahmani (Waldo, m.80); Roberto López y Enric Gallego (Ángel, m.59).

GOLES: 0-1, m.45+2: Roberto López. 1-1, m.55: Morante. 1-2, m.70: Nacho. 2-2, m.74: Sangalli. 3-2, m.79: Manu Hernando. 4-2, m.83: Andrés.

ÁRBITRO: Óliver De la Fuente Ramos (Comité castellano-leonés). Amonestó a Mantilla (m.41), Arana (m.60) y Sangalli (m.90+5); y a los visitantes Amo (m.13), Enric Gallego (m.45+4), Sergio González (45+4), Mellot (m.53) y Soriano (m.77). Expulsó a Luismi Cruz (m. 90+1) por agresión a un rival.

INCIDENCIAS: Partido de la trigésima jornada de la Liga Hypermotion (Segunda División) disputado en los Campos de Sport de El Sardinero ante 13.382 espectadores, de los que unos 300 seguidores del CD Tenerife.

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