El PP prepara el terreno para que Mazón deje el acta de diputado o lo expulsarán al grupo mixto
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En la sala de máquinas del Palau de la Generalitat y del Grupo Popular en Les Corts Valencianes ya trabajan en cómo quitarse de encima el lastre que supone tener al señalado Carlos Mazón ocupando el escaño 98 y formando parte del grupo parlamentario. El equipo de Juanfran Pérez Llorca intenta consolidar, a marchas forzadas, la figura de un president “dialogante y cercano”, alejado de la crispación que generaron las mentiras de su predecesor y, sobre todo, muy lejos de la nefasta gestión de la dana por parte del Gobierno valenciano que ahora preside.
Quedan 16 meses para las elecciones y, en ese tiempo, el actual jefe del Consell debe convencer primero a Génova para que lo señale como candidato y después a los valencianos y valencianas para que lo revaliden en el cargo. No será tarea fácil para un político desconocido para la gran mayoría.
Porque Mazón se está convirtiendo, cada vez más, en un obstáculo para lograr ese objetivo que persigue el equipo de Pérez Llorca y, además, en Génova lo quieren fuera “cuanto antes”, explica una fuente del PP valenciano con línea directa con la dirección nacional. “No lo podemos tener mucho más tiempo como diputado en Les Corts porque nos rompe el relato de la reconstrucción y del acercamiento a las asociaciones de víctimas”, reflexiona un miembro del equipo de Pérez Llorca.
Y es que las dos principales asociaciones de víctimas —la Associació Víctimes de la DANA 29 d’Octubre de 2024 y la Associació de Víctimes Mortals 29-O— han pedido al president de la Generalitat que Carlos Mazón deje su acta para poder normalizar la situación y mantener una reunión institucional. Esa foto con los familiares de las víctimas interesa más al entorno de Pérez Llorca que a las propias asociaciones.
En el Palau de la Generalitat creen que aún hay tiempo para pergeñar la estrategia de desalojo, aunque fuentes del PP y del equipo de Pérez Llorca apuntan que sería recomendable que la situación quedara resuelta antes de la vuelta al periodo parlamentario, que conservadores y Vox han retrasado hasta el 9 de febrero. Un margen de casi un mes que permite empezar a mover ficha.
Máxime cuando el cerco judicial sobre el expresidente se estrecha cada vez más, como quedó patente el día del careo entre la exconsellera de Justicia e imputada en la causa, Salomé Pradas, y el exjefe de gabinete y ahora asesor del expresidente, José Manuel Cuenca. Pradas ya ha señalado directamente a Mazón y la magistrada ha citado a declarar a todos sus colaboradores —chófer, secretaria y jefa de prensa incluidos—. Falta el propio exjefe del Consell, a quien la jueza ha invitado a declarar voluntariamente en tres ocasiones, aunque no puede obligarlo al estar aforado.
No será fácil sacar del Parlamento valenciano al político alicantino, que tiene la suficiente experiencia y capacidad de resistir como para enfrentarse a su propio partido. Ya lo hizo en varias ocasiones con Alberto Núñez Feijóo. Las mismas fuentes asumen que Carlos Mazón no abandonará el acta voluntariamente, ya que le permite mantener el aforamiento y teme acabar imputado. “Hemos contemplado ese escenario, pero si se cierra en banda habrá que forzar su salida del Grupo Popular y que pase al Grupo Mixto”, apunta una fuente del equipo de Pérez Llorca. Una solución que demostraría contundencia y buscaría romper el cordón umbilical que aún une al expresidente con quien fuera su número dos en el PP valenciano.
La relación entre Pérez Llorca y Carlos Mazón se enfrió el mismo día en que PP y Vox hicieron president al primero y relegaron al segundo a la última fila del hemiciclo. En su discurso de investidura, el nuevo jefe del Consell no dedicó ni una palabra a su predecesor y, según cuentan en el partido, tampoco se han vuelto a ver en persona desde entonces. Además, Pérez Llorca ofreció a Génova la cabeza de su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, a quien Mazón ha colocado con un sueldo vitalicio en su oficina de expresidente.
En la sala de máquinas del Palau reconocen el daño que la figura de Mazón inflige al partido, ya que solo su mención reactiva la memoria de la catástrofe de la dana y hace añicos la agenda mediática que quieren imponer.
De momento, Mazón permanece tranquilo, lamiéndose las heridas de los últimos meses. Pero en el entorno de Pérez Llorca no descartan que el expresidente vuelva a conspirar, un deporte que se le daba especialmente bien antes de llegar al Palau. “Cuenca y Mazón sueltos por Alicante, con una jornada de ocho horas diarias, son un peligro público”, ironizan desde el entorno del president. Además, son intocables: la oficina del expresidente es una prerrogativa que gestiona exclusivamente Mazón y en la que el partido no tiene margen de maniobra.
A favor de Pérez Llorca, para cumplir con Génova y garantizar su propia supervivencia política, juega la gestora impuesta en la Comunitat Valenciana. En la actual dirección del PP valenciano se han integrado todas las “familias” —como las definió el propio Pérez Llorca— excepto la de Francisco Camps, que insiste en dar la batalla mediante unas primarias por la presidencia del partido.
En contra, un hecho incontestable: el acta de diputado es personal y solo la dejará Carlos Mazón si así lo decide. No sería el primer alto cargo de un gobierno del PP que acaba en el Grupo Mixto; ya ocurrió con el exconseller Rafael Blasco. Cuando no queda nada que perder, la supervivencia judicial suele imponerse y aboca a dejar el cané de partido en la mesilla de noche.
Será interesante observar qué relación mantienen a partir del momento en que inviten a salir del PP en Les Corts al denostado Carlos Mazón y al expresidente Camps. Podría formarse una pinza tan inesperada como explosiva. Bromas aparte, Sonia Castedo nunca lo permitiría. Con la gestión del caso Mazón, Pérez Llorca se juega su credibilidad. Interna y externamente.
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