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La reforma de la Ley Electoral canaria: una oportunidad y una necesidad histórica

Pedro González de Molina Soler

Como es bien sabido, aunque nunca está de más recordarlo, tenemos en Canarias el sistema electoral más injusto del Estado. En 1982 se decidió aprobar un sistema que contenía la llamada triple paridad (entre islas capitalinas, entre islas capitalinas y no capitalinas y entre provincias), debido a las enormes rencillas entre islas, y al miedo de que las islas llamadas no capitalinas perdiesen fuerza en las negociaciones presupuestarias y fuesen marginadas. Sin embargo esto construyó un sistema muy injusto donde el 83% de la población elige al 50% de los diputados, mientras el 17% restante elige al otro 50%, con unas barreras electorales altísimas, un 6% autonómico y un 30% insular, gracias a la modificación de CC y el PP en 1996. Este sistema tiene además otras características que lo convierten en único, aunque no en el sentido bueno de la palabra, como que no haya reservado un cupo de escaños para asignar según las variaciones censales, lo que hace que La Palma mantenga ocho diputados teniendo menos población que Fuerteventura, que sólo tiene siete diputados. Curiosamente tenemos un nivel de población similar a Euskadi y ellos tienen 15 diputados más, demostrando que tenemos un parlamento pequeño para nuestra población. Otra anomalía es que junto con Navarra son las dos CCAA que tienen número par de diputados, lo que obliga a obtener dos más para tener mayoría absoluta.

Esto tiene consecuencias que distorsionan la voluntad popular de los canarios y las canarias. Por poner un ejemplo sangrante, C´S obtuvo 53981 votos (5,93%) y 0 escaños por no llegar al 6% autonómico, mientras que ASG obtuvo 5089 votos por La Gomera superando la barrera del 30% y obtuvo tres escaños. Este sistema favorece, por lo tanto, la creación de redes clientelares y ha permitido durante mucho tiempo excluir al PSOE del poder cuando éste ha tenido fuerza, y sólo ha entrado en el gobierno con Rivera y Clavijo en una situación de debilidad. Por consiguiente, ha permitido una larga hegemonía conservadora durante 30 años con políticas regresivas en materia social, laboral y medioambiental.

En esta legislatura ha ocurrido una circunstancia excepcional, a la vez que se tramitaba el Estatuto de Autonomía en el Congreso de los diputados, CC se ha quedado en minoría en el gobierno canario. Esta situación permite remendar el sistema electoral para hacerlo más justo, ya que existe una correlación de fuerzas favorable para ello que no se sabe si se va a volver a repetir. Las mismas circunstancias excepcionales hacen que nadie pueda imponer un programa de máximos para dicha reforma y que tenga que salir consensuada entre aquellas fuerzas políticas que aspiran a cambiarlo, como Podemos, el PSOE, PP y NC, frente a aquellas fuerzas que quieren mantener las cosas como están, que son CC y ASG.

En este contexto Podemos Canarias ha lanzado una consulta novedosa y experimental abierta a la ciudadanía canaria en la que preguntamos si se quiere que Podemos acuerde un pacto de mínimos con las distintas fuerzas políticas o mantenga su propuesta a ultranza. Esta consulta es abierta a cualquiera que quiera registrarse en nuestra web ( https://participa.podemos.info/es ) y puede votar hasta este jueves a las 09:00.

Hay diferentes posturas en nuestra sociedad sobre el dictamen que va a aprobar o rechazar la comisión parlamentaria.

Una de las posturas, que a mi entender es minoritaria, en la sociedad es maximalista. Defiende que no hay que pactar nada con los partidos “del sistema” o “la casta”, mantener nuestra propuesta (que no saldrá elegida), y votar en contra de, por ejemplo, aumentar el número de diputados porque sería “aumentar el número de estómagos agradecidos”. Esta postura alienta la antipolítica ya que envilece la labor de nuestros parlamentarios/as elegidos/as por sufragio, y colocaría la postura del partido en la impotencia de intentar lograr un cambio radical sin tener en cuenta de cuántas fuerzas cuentas (siete diputados/as sobre 60), y colocaría a Podemos Canarias en una situación de marginalidad política. Sin negociación no podrían haberse aprobado medidas promulgadas por Podemos Canarias que han beneficiado a la población en nuestras islas. Sin negociación no se podría gobernar en el ayuntamiento de Las Palmas y haber aprobado, por ejemplo, el IBI social que ha sido una de nuestras medidas más esperada. Por supuesto no negociamos cualquier cosa, Podemos sólo negocia medidas que vayan a beneficiar a la ciudadanía, y no medidas que beneficien a oscuros intereses a los que nos tienen acostumbrados CC y el PP.

Otras personas defendemos la postura de que es necesario llegar a un acuerdo de mínimos por diversos motivos que paso a enumerar: 1. Que esta ley no es finalista. Es un primer paso que abre el “melón” de las reformas electorales en Canarias hacia unas más proporcionales y justas. 2. Que una posición en contra de la reforma de mínimos refuerza objetivamente a las fuerzas que no quieren cambiar el status quo, posicionándonos con CC y ASG, aunque sea por motivos diferentes. 3. Votar no negociar y no a la reforma nos impide poder influir en el proceso legislativo y que la reforma sea más ambiciosa que la que se está planteando ahora. 4. Nosotros adquirimos un compromiso con la ciudadanía vía nuestro programa electoral, y con Demócratas por el Cambio al firmar su manifiesto, donde nos comprometíamos a reforma la ley en un sentido más progresista, que acabase con la triple paridad y redujese las barreras. Si tenemos la oportunidad, aunque no sea el ideal de reforma, lo coherente es negociar y apoyar la ley de mínimos. 5. Un reparto más proporcional y una bajada de barreras electorales permitirá que el reparto de escaños de los votos de los canarios/as sea más fiel a las distintas sensibilidades políticas que conviven en nuestra tierra y permitirá la entrada de nuevas fuerzas al parlamento, que es una cuestión de justicia e higiene democrática. 6. Esta reforma entraría en vigor antes de las elecciones autonómicas de 2019 y por consiguiente sería aplicable para esas elecciones pudiendo cambiar las mayorías y las minorías en el Parlamento. 7. Hay que transformar la antipolítica en política, eso significa que aunque salga rentable un tiempo usar la antipolítica esta se vuelve siempre contra ti como un boomerang. Es necesario dignificar el papel de los representantes del pueblo en nuestras instituciones y ponerlas al servicio de la mayoría social, y si un aumento de diputados cambia el panorama en el Parlamento y permite generar mayorías alternativas a CC que permitan revertir décadas de políticas antisociales, pro-oligárquicas y pro-gran patronal en nuestra tierra es nuestro deber histórico ayudar y facilitar que esto ocurra.

Por consiguiente, tenemos la oportunidad histórica de comenzar el camino para acabar con una de las mayores injusticias democráticas en nuestra Comunidad, que ha permitido que sigamos en la cola de numerosos indicadores sociales y a la cabeza de la pobreza y la exclusión social. Este camino comienza por esta reforma, que aunque parezca pequeña es en realidad un gran paso para poder democratizar nuestra Comunidad y poder acabar con tantos años de injusticias sociales y ambientales. Un voto al SI en esta consulta nos acerca un paso más a poder lograr construir una Comunidad más justa, más habitable, más solidaria, donde merezca la pena vivir y la gente pueda desarrollar una vida plena y digna.

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