El abasto de la Isla no depende del mar
La Palma no se verá afectada por la supresión de las subvenciones a la producción de agua desalada recogida en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2013. En la Isla no existen plantas dedicadas a obtener del mar, tras el correspondiente proceso industrial de depuración, el caudal de abasto.
Casi el 100% de los más de 72 hectómetros cúbicos que se consumen al año se captan, fundamentalmente, en la amplia red de galerías y pozos. La participación del regadío en el gasto del reseñado recurso, con el 88% del total, es el más relevante. Le sigue el urbano con el 10% y el turístico con el 1,5%, siendo prácticamente inapreciable el peso de la industria y la ganadería.
Los habitantes de La Palma, a la hora de abastecerse de agua, básicamente, dependen de las borrascas. Afortunadamente, los acuíferos cuentan con unas reservas que, incluso en caso de sequía, garantizan el suministro mínimo durante un tiempo prudencial. Según el balance hídrico, las lluvias infiltran a los citados embalses naturales cada año unos 225 hectómetros cúbicos. En estas bolsas inmensas de aguas subterráneas pinchan las 162 galerías y 75 pozos que aportan, gracias a los más de 280 kilómetros perforados, el caudal que se precisa. Además de estas excavaciones, otra parte del líquido se obtiene de los 150 manantiales censados. Los nacientes de Marcos y Cordero, enclavados en los montes del municipio de San Andrés y Sauces, son los más copiosos.
Asimismo, “la práctica totalidad del aprovechamiento de las aguas superficiales se lleva a cabo en el barranco de Las Angustias y en La Laguna de Barlovento, mediante tomaderos y canalizaciones de derivación”, según se expone en un estudio elaborado por el Consejo Insular de Aguas de La Palma. Esta gigantesca balsa, con capacidad para almacenar unos 3 millones de metros cúbicos, continúa averiada tras la rotura que sufrió en el año 2010 al abrirse una raja en una de las láminas de impermeabilización.
La distribución de los citados recursos a lo largo de la Isla “se realiza a través de canales y conducciones”. De entre los mismos destacan los que discurren entre Barlovento y Fuencaliente (Norte-Sur) y entre Garafía y Tijarafe (oriental), así como el túnel de Trasvase Las Breñas-El Paso.
En cuanto a la regulación, el sistema hidrológico de La Palma dispone de 6.000 elementos de almacenamiento con posibilidad de guardar 11,4 hectómetros cúbicos.