Davos, Bush y el cambio climático
Durante años mantuvieron que la ciencia no había dicho la última palabra sobre, por ejemplo, los gases de efecto invernadero y sus consecuencias. Las evidencias de los últimos años, desde la ola de calor europea de 2003 hasta el Katrina, pasando por el tsunami del sudeste asiático, decenas de huracanes, tifones, terremotos, desprendimientos de tierras, sequías y olas de frío, convirtieron los enfados brutales del clima en una preocupación universal. Sólo entonces líderes y empresas reconocieron la enfermedad. Como la cuestión debe abordarse de la única forma posible, a nivel internacional, comenzaron encuentros que pedían soluciones. Así llegó al Protocolo de Kyoto, el acuerdo más importante alcanzado hasta ahora.Escribe Michel Lowy: La respuesta de los capitalistas más conscientes, más abiertos a la cuestión ecológica, se resume en el Protocolo de Kyoto, que es absolutamente insuficiente. Busca estabilizar el efecto invernadero para dentro de 10 ó 15 años, con base a un mecanismo absurdo llamado mercado de los derechos de contaminar. Los países más ricos siguen contaminando el mundo, pero basados en la posibilidad de comprar de los países más pobres el derecho de contaminar lo que ellos no utilizan. Transforman el derecho de polución en mercadería. De este modo, las naciones continúan contaminando tanto cuanto puedan o estén dispuestos a pagar. Eso es lo más avanzado que la elite gobernante consiguió producir. Ese acuerdo mínimo, vacío, fallido, es perfectamente incapaz de responder al problema. Estados Unidos, el país más contaminador del mundo, se niega a firmarlo y, mientras tanto, siguen desarrollando su economía con la lógica de la destrucción y de la contaminación.¿Dará el Foro de Davos algún paso adelante? Tony Blair adelanta que las conversaciones entre líderes pueden ayudar a perfilar un futuro acuerdo post-Kyoto que podrían cerrarse en la reunión del G-8 alemán. Esperaremos. George Walker Bush tampoco fomenta el optimismo, aunque empresas como la BP América, DuPont, Cartepillar, General Electric y la financiera Lehman Brothers, le acaban de solicitar la reducción durante los próximos 15 años del volumen de gases contaminantes que sale de las chimeneas y los tubos de escape entre un 10 y un 30% en relación al nivel actual. También habrá que esperar noticias.Bush se refirió al tema en su discurso sobre el estado de la nación: Esta dependencia (del petróleo) nos hace más vulnerables a los regímenes hostiles y a los terroristas para nosotros es crucial diversificar las fuentes energéticas de Estados Unidos y la forma de avanzar en este sentido es a través de la tecnología. Se trata de un serio desafío, aseguró, pero se abstuvo de establecer para las grandes empresas un tope máximo a las emisiones de gases nocivos. Convocó a los ciudadanos, eso sí. Ellos deben reducir en un 20% el uso de carburantes procedentes del petróleo en los próximos 10 años. Buen consejo dirigido al libre albedrío de los consumidores. Pudiera suceder que estos líderes y las empresas contaminadoras empiecen a construir el salvavidas ecológico de Noé después del diluvio universal. Cuando no haya nada que esperar. Rafael Morales
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