El Hospital Insular de Gran Canaria recurre a cirujanos para reforzar las guardias de urgencias

Pasillos de urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria. (CANARIAS AHORA)

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Con la presión asistencial en niveles máximos desde el inicio de la pandemia, la gerencia del Hospital Universitario Insular Materno Infantil de Gran Canaria sigue buscando soluciones de emergencia para aliviar la situación en las áreas más saturadas. La última decisión adoptada por la dirección médica del complejo, en aplicación desde este martes, consiste en reforzar las urgencias con cirujanos. Durante al menos los próximos 20 días, y de cara a “cubrir las necesidades asistenciales ante el crecimiento de la demanda” generada por la elevada incidencia de COVID-19, cada guardia contará con un facultativo más que será designado, según un orden establecido, por cada uno de los diez servicios quirúrgicos del complejo. 

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Estos médicos ejercerán esta labor extra en los módulos F y G de urgencias. El primero de ellos se destina, en un alto porcentaje, a la atención de pacientes con traumatismos. El segundo, a usuarios de consulta rápida, aquejados de dolencias menos graves (dolores abdominales, mareos...) Los servicios implicados en esta nueva guardia son Cirugía General y Digestiva, Cirugía Maxilofacial, Oftalmología, Angiología y Cirugía Vascular, Urología, Cirugía Plástica, Neurocirugía, Otorrinolaringología, Cirugía Torácica y Traumatología. Los cirujanos destinados a estas áreas ejercerán de apoyo y bajo la supervisión de los médicos de Urgencias de 15.00 a 8.00 horas durante los días laborables y de 9.00 a 9.00 los fines de semana. 

Esta última medida resiente aún más la actividad quirúrgica en el hospital de referencia para la ciudadanía de la zona sur de la isla, que ya había suspendido intervenciones programadas y había mantenido solo las urgentes y las oncológicas no demorables en aplicación de lo dispuesto en plan de contingencia ante los escenarios más desfavorables por la propagación de la COVID-19. Ahora la dirección médica del Insular deja en manos de los responsables de los servicios implicados la posibilidad de suspender la actividad “que juzgue necesaria”. 

La dirección del centro hospitalario ha previsto que este refuerzo se extienda, al menos, hasta el 13 de febrero, de tal manera que cada servicio quirúrgico cubra dos guardias durante este período. No obstante, si la situación actual persiste transcurridos esos veinte días, “se realizará un pool de cirujanos (un listado de profesionales de esta rama), incluido el servicio de Ginecología y Obstetricia (del Materno Infantil), y se repartirán las guardias entre ellos”. 

En foros médicos ya ha trascendido el malestar de facultativos de las áreas quirúrgicas por esta solución de emergencia, ya que implica reducir aún más la capacidad para realizar cirugías y fuerza a los profesionales a asistir a pacientes afectos de patologías en las que no están especializados y que, en algunos casos, llevan años sin tratar. Desde el servicio de urgencias, por su parte, los profesionales consultados consideran que esta medida puede ser útil, por ejemplo, si se destinan traumatólogos para el módulo F, ya que la mayoría de usuarios de esta unidad tienen que ser atendidos por urgencias vinculadas a esa especialidad. 

Los sanitarios recalcan que el refuerzo de las guardias con cirujanos vuelve a evidenciar el déficit de personal en las “sistemáticamente saturadas” urgencias del Hospital Insular de Gran Canaria, un servicio del que se han marchado en el último lustro 36 médicos adjuntos. Un 'éxodo' que atribuyen, en buena parte, a la sobrecarga asistencial permanente y la falta de respuesta a las históricas demandas del colectivo para aumentar no solo el espacio físico para poder derivar a los pacientes una vez dados de alta y así evitar la penosa imagen de pasillos atestados de usuarios en camillas, sino también del personal que presta servicio en esta área. A este mal endémico hay que añadir el considerable número de bajas que se está registrando en la plantilla del complejo hospitalario debido a los contagios por coronavirus. Aunque la dirección no desglosa por categorías profesionales, desde el 1 de enero han dado positivo 667 trabajadores del Insular Materno Infantil de Gran Canaria, 70 de ellos en las últimas 72 horas. 

La penúltima solución “entorpecía más que ayudaba”

A finales de la semana pasada, la gerencia del Insular había impulsado otra fórmula para reforzar las urgencias que, según profesionales del servicio, “apenas ha durado tres días” al comprobar que, más que ayudar, “entorpecía” la asistencia. La directora médica del complejo remitió el 21 de enero una indicación para crear una “guardia COVID”. En esa ocasión no se recurría a facultativos de las áreas quirúrgicas, sino a especialistas de cinco servicios médicos del hospital (Digestivo, Alergología, Unidad de Cuidados Paliativos, Cardiología y Nefrología) que sumaban un cuarto componente a la guardia de medicina interna (dedicada a la supervisión de las plantas de hospitalización durante las tardes y fines de semana) para que esta, a su vez, se integrara en uno de los módulos destinados a la atención de patología COVID en urgencias, la D, y liberar de esta manera de carga asistencial a los médicos adjuntos del servicio. 

La dirección daba libertad en cada una de las guardias de Medicina Interna para que los cuatro facultativos se distribuyeran entre las plantas y las urgencias de la manera que considerasen más adecuada, teniendo en cuenta “la experiencia y capacidad” de cada uno. “No es nada fácil la asistencia en el módulo D (dedicado a los pacientes sospechosos de COVID que tengan 65 o más años o con comorbilidad -con otras patologías-), debe tener un determinado nivel de experiencia y (los profesionales de los servicios asignados) no están preparados”, resume un médico de urgencias que añade que, lejos de “dar fluidez” a esa unidad, la ha ralentizado. 

La penúltima indicación de la dirección médica mantenía en manos de los médicos adjuntos de urgencias el módulo GR, también destinado a la COVID, aunque para casos de menor riesgo. 

Inminente apertura de una planta de hospitalización

Según los últimos datos aportados por la gerencia del hospital, entre el 10 y el 16 de enero se atendieron 1.484 urgencias en el centro, de las que casi el 30% (426) correspondían al módulo respiratorio. Los profesionales del servicio llevan años reclamando una mejor gestión para liberar camas de urgencias bloqueadas por la falta de plazas en las plantas de hospitalización. 

Una de las propuestas acordadas por los órganos de gestión hace ya cerca de un mes y medio para aliviar el 'drenaje' de pacientes está a punto de materializarse. Ya se ha vaciado la planta 3 norte del edificio del Hospital Insular, que estaba siendo utilizado para consultas externas de Cuidados Paliativos y de la Unidad del Dolor, para ganar 28 camas de hospitalización. Los servicios que hasta ahora se prestaban en esa planta han sido trasladados a un ala corta del inmueble, a un espacio mucho más reducido. La apertura, señalan, es inminente. 

En la actualidad, el complejo hospitalario destina entre sus dos edificios (el del Insular y el del Materno Infantil) siete plantas para pacientes con COVID-19. Este martes permanecían ingresadas 275 personas con la enfermedad en el centro (dos menos que el día anterior), de las que 27 estaban en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). 

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