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Lechuzas heridas tras ingerir ratones envenedados, la otra cara de los cultivos en Gran Canaria

Lechuza

Canarias Ahora

Las Palmas de Gran Canaria —

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El Cabildo de Gran Canaria ha acogido en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre a una lechuza herida en un cultivo de Guía por ingerir un ratón envenenado, uno de los principales factores que afectan a la supervivencia de esta especie protegida.

En una nota, la Corporación Insular especifica que el animal fue hallado con un ala fracturada y advierte a la ciudadanía del peligro que supone el mal uso de rodenticidas, recordando que su empleo debe efectuarse en lugares cerrados como cuartos de apero o casas y no en medio de los cultivos para evitar la intoxicación de las lechuzas.

“El veneno debilita los sentidos de estas aves y provoca que se encandilen con las luces de los coches, que choquen con el cableado eléctrico y caigan al suelo mal heridas sin poder volar para cazar, de tal forma que llegan a morir deshidratadas, pues toman el agua que necesita de los alimentos, y también son devoradas por gatos al permanecer indefensas en el suelo”, añade el Cabildo de Gran Canaria.

Además del veneno, también resultan perjudicadas por las trampas de pegamento para ratones porque al ver un roedor inmóvil va a por él y queda atrapada en el pegamento.

Control biológico de otras especies

La Corporación Insular explica que la supervivencia de la lechuza común es importante porque ayuda a controlar las poblaciones de roedores y ejercen la función de control biológico de estas especies, al alimentarse de pequeños mamíferos, aves, anfibios, lagartos e incluso insectos que ingieren enteros y luego regurgitan los huesos.

Además, no hacen nido, así que aprovechan huecos en campanarios, azoteas, edificios en desuso, e incluso de huecos en los árboles y son muy difíciles de ver, ya que durante el día permanecen escondidas. Poseen un impresionante sentido auditivo al tener las orejas colocadas una más alta que la otra, imprescindibles a la hora de cazar porque las ayuda a ser más eficaces para dar con sus presas en medio de la oscuridad.

También emiten una gran variedad de vocalizaciones chirriantes y estridentes, y poseen unas alas con un impecable plumaje perfectamente diseñado que las convierte en sigilosas depredadoras de ratones, siempre que no estén envenenados.

En Canarias existen dos subespecies de lechuza común, la Tyto alba alba y la Tyto alba gracilirostris, siendo esta última endémica de las Islas Canarias que se encuentra en Lanzarote y Fuerteventura. En el caso de Gran Canaria estas aves se emplazan principalmente en zonas de cultivos.

En caso de encontrar una lechuza común herida, el Cabildo pide que se llame al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre al 928 35 19 70 o al 112 para atenderla y reintroducirla en el medio. Asimismo, informa que por precaución hay que intentar cogerla con una toalla para que no haga daño con las garras, meterla en una caja y evitar darle de comer y beber.

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