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De tiburones ballena a especies tropicales, el mar canario se llena de vida

Submarinismo en aguas canarias.

Macame Mesa

Las Palmas de Gran Canaria —

El Fancy II sale todos los días a navegar desde el Puerto de Tazacorte. Su pasaje suele estar compuesto por extranjeros que pagan el viaje para ver la costa palmera, donde destaca la Cueva la Bonita, y poner rumbo al horizonte en busca de cetáceos. Con un poco de suerte, los delfines no tardan en dejarse ver y juguetean con la estela de la embarcación.

Avistan un tiburón ballena de unos 16 metros en aguas de La Palma

Sin embargo, fue otra especie la que se encontraron los pasajeros que subieron al barco el segundo domingo del presente mes de julio, nada menos que un tiburón ballena de entre 12 y 16 metros de longitud.

El profesor de la Facultad de Ciencias del Mar y fundador del centro de gestión ambiental de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Ricardo Haroun, explica que no se trata de un hecho aislado y que hay buceadores que se han encontrado tiburones ballena por las aguas más templadas de El Hierro, La Gomera y La Palma.

Los avistamientos de este tipo de especies en las islas, que suelen aparecer en los meses de verano, se han incrementado en las dos últimas décadas por la posible afección del cambio climático y porque, según señala Haroun, cada vez hay más gente en el agua y la capacidad de observación es cada vez mayor.

El hábitat que rodea a las islas ha cambiado en los últimos años y poco a poco se han ido introduciendo especies que son comunes en aguas tropicales, como las de Cabo Verde. Sobretodo de peces, e incluso algún coral. “Esto probablemente tenga que ver con el incremento de la temperatura en casi dos grados centígrados que se sabe se ha dado en las aguas de Canarias”, sostiene.

Es el caso del Gallo-cochino, que se introdujo con el tiempo en El Hierro y suscita el interés pesquero, aprovechándose como recurso económico. Las afecciones sobre esta invasión son “muy difíciles” de definir por la ecología marina y los estudios se centran en seguir a estas especies, para ver si son capaces de proliferar en el Archipiélago.

El Mar de las Calmas, donde se encuentra el volcán submarino herreño, es un ejemplo de la proliferación de especies, ya que la erupción fertilizó el espacio e hizo que se detuviera la pesca en la zona.

Las plataformas petrolíferas, también llevan pegadas a su infraestructura fauna de la zona de donde provienen y alguna de éstas se está asentando en las Islas. Es el caso, afirma el profesor, de los peces cirujanos que han sido vistos por Melenara, en Gran Canaria.

“Suerte que hay tiburones”

Haroun asevera que “en Canarias, por suerte, tenemos muchos tiburones”, como el angelote – de fondo de arena, plano – cuya población está diezmada en otras zonas del Atlántico. Al reproducirse en zonas de playa, a veces se dan encontronazos entre personas y crías, lo que “te da un susto, pero no son animales que ataquen al hombre”.

En Canarias no se ha registrado ninguna muerte por el ataque de un tiburón, pese a la elevada actividad turística que se desarrolla en la costa. Sí que se ha producido algún que otro desencuentro, como la mordedura sufrida por una nadadora en Arinaga en 2015, o más recientemente por un surfero en la Playa del Hombre, según informó Telde Actualidad. Por otro lado, hay buceadores, lamenta, que molestan al animal agarrándolo por la cola, lo que provoca que éste reaccione.

También están los chuchos, las rayas, que son de la misma familia, “sin embargo no los consideramos peligrosos”. Los tiburones, explica, son indicadores de la buena calidad del medio marino.

Rechaza los rumores que apuntan que las piscifactorías pueden ser las causantes de que algunos escualos se acerquen a la costa. “Hay una zona de micro-reserva alrededor de cada una de éstas, es decir, áreas en las que no se pesca, y áreas en las que hay un alimento más o menos continuo de piensos de alimentación de los peces. Sí que hay una mayor biomasa de peces, incluido algún que otro tiburón, pero no es que atraiga a los tiburones a la zona”, indica.

Vídeos falsos como el Maspalomas generan una sensación de alarma, puesto que “nunca se ha visto algo así”. “No entiendo por qué se hacen este tipo de cosas, cuando lo que hacen es dar información falsa, que conduce a alarmar a la gente sin necesidad”, apostilla.

Haroun explica que el Parque Científico y Tecnológico de la ULPGC cuenta con el programa Poseidón, que publica los avistamientos hechos por las distintas personas que se sumergen en aguas del Archipiélago. Al respecto, afirma que “cualquier vida marina que puedas observar y puedas sacarle una foto, se puede publicar ahí, para tener más información de las especies que van apareciendo por todas las islas”.

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