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El preso fugado de Juan Grande presenta “una alta predisposición a reincidir”, dice la Junta de Tratamiento de la cárcel

Juan Francisco Mejías “no asume ningún tipo de responsabilidad por los hechos y se niega a progresar y a someterse a ningún tipo de tratamiento”, se recoge en la documentación por la que se informó en contra de su régimen de semilibertad

“Esta actitud cualifica negativamente su conducta e incrementa exponencialmente el riesgo de reincidencia y la peligrosidad del interno”, se sostiene reiteradamente en tres resoluciones judiciales

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Juan Francisco Mejías González, durante el juicio en el que fue condenado por asesinar a su pareja

Juan Francisco Mejías González, durante el juicio en el que fue condenado por asesinar a su pareja Cedida por Canarias 7

El preso fugado desde el pasado 27 de diciembre de la prisión de Juan Grande (Gran Canaria) presenta “una alta predisposición a reincidir en el delito por el que fue condenado” (asesinato en el marco de la violencia de género), matar a cuchilladas a su pareja delante de sus hijos. Así se recoge reiteradamente en los informes elevados al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria desde julio de 2018 por la Junta de Tratamiento de la cárcel, lo que se tradujo en hasta tres negativas a concederle el permiso por Navidad que finalmente le fue otorgado por la Audiencia Provincial de Las Palmas.

Juan Francisco Mejías, efectivamente, solicitó hasta en tres ocasiones que se le siguieran concediendo permisos de salida, de los que venía disfrutando desde que sus condiciones de internamiento lo permitieron, sin que vulnerara ninguna de las normas. Pero los psicólogos de la penitenciaría detectaron  antes del verano “una involución tratamental” que condujo a que se cortaran de raíz esas ventajas de semilibertad. En concreto, el condenado no asumía “ningún tipo de responsabilidad por los hechos”, negándose a “progresar y someterse a cualquier tipo de tratamiento”.

A juicio de los expertos que lo tratan en prisión, los permisos de los que hasta el pasado verano venía disfrutando Mejías “no están actuando como aliciente a su reinserción, sino más bien a lo contrario”. Y, “como el interno los está disfrutando de  forma ordinaria, no ve necesidad de esforzarse en la asunción de responsabilidad ni en consolidar una evolución positiva”.

“Esa actitud cualifica negativamente su conducta e incrementa exponencialmente el riesgo de reincidencia y la peligrosidad del interno, por lo que los permisos no pueden ser concedidos”, resolvió en agosto, noviembre y diciembre la jueza de Vigilancia Penitenciaria, según el expediente judicial.

Mejías recurrió esas resoluciones ante la Audiencia Provincial de Las Palmas, que acabó concediéndole el permiso el 24 de diciembre pasado. Tenía que haber regresado a la cárcel de Juan Grande el día 27, pero cuando sus familiares lo conducían hacia allá, pidió que se detuviera el coche en el que viajaba y se dio a la fuga. Desde entonces lo buscan los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado por toda la isla sin que hasta la fecha se haya notificado cualquier indicio sobre su paradero.

Fuentes conocedoras de las pesquisas han insinuado la posibilidad de que haya terminado por quitarse la vida. Esa tesis la alimenta el hecho comprobado de que la Guardia Civil lo descubriera el pasado día 26, un día antes de su fuga, apesadumbrado, en un parque público de Vecindario, portando un cuchillo con el que decía que quería quitarse la vida.

Fue a raíz de que su hermano telefoneara a prisión alertando de que el interno no iba a regresar de su permiso cuando se supo que desde ella había amenazado abiertamente a su actual esposa por creer que tiene una relación con un cuñado del que es compañera de trabajo. “Tú verás, ya sabes de lo que soy capaz”, asegura la víctima que le dijo hace unos cuatro meses. La Guardia Civil la custodia permanentemente, y la jueza de Violencia sobre la Mujer de San Bartolomé de Tirajana ha decretado, a petición suya, una orden de alejamiento y de comunicación que no se le podrá notificar a Mejías hasta que sea localizado.

Juan Francisco Mejías fue condenado en 2005 a 22 años de prisión por haber asesinado mediante veinte cuchilladas a la que entonces era su pareja, Fabiola González, en el domicilio familiar de Telde, en presencia de los hijos de ambos, que trataron infructuosamente de detener la agresión.

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