Guía de Rodas: El Valle de las Mariposas, la vieja Cámiros y la morada de Zeus
Mariposas, monasterios, viejas polis griegas, castillos, bosques, montañas dignas de Zeus y playas… Nos apartamos de los playazos como Tsambika, Massari o la espectacular Prasonisiou, una de esas lenguas de arena que convierten a las islas griegas en un paraíso para los amantes del mar en mayúsculas. En torno a la capital de la isla, la costa oeste (ver la ruta marcada con iconos verdes) se inaugura a través de playas. También. Playas cercanas a los principales resorts turísticos que se encuentran en un radio de seis kilómetros desde la espectacular ciudadela medieval de Rodas. Más allá del aeropuerto, la costa se hace angosta.
Las playas se convierten en estrechas franjas de arena adelantando las rocas que nos van acompañando según nos movemos hacia el sur. Es esta una costa que invita a mirar hacia el interior más que hacia el mar. Ahí, a pocos kilómetros de las últimas casas de la capital tenemos la primera de las alturas de la isla: un lugar cubierto de pinos y nacientes que ya eran sagrados durante los inicios del periodo helénico: fuentes convertidas en templos y santuarios. Lugares de significación religiosa que fueron adaptándose a los sucesivos dioses que se sucedieron. Aquí está el Santo Monasterio de Filerimos (acceso desde Ialinos).
El monasterio es una de las grandes joyas artísticas e históricas de Rodas que rompe la hegemonía casi omnipresente de los cenobios al estilo bizantino. Este enorme complejo de claustros fue construido en el siglo XIV por los caballeros de la Orden de San Juan. Así que estamos ante un edificio al estilo occidental donde manda la piedra y el arco gótico. Pero subir hasta aquí es ver mucho más que un ‘simple’ monasterio medieval. Esto era la acrópolis clásica dedicada a Atenea de la ciudad de Ialisos, una de las tres antiguas ciudades dorias que decidieron fusionarse para fundar Rodas (junto a Lindos y Cámiros). Y pueden verse viejos muros, fuentes consagradas y hasta un castillo. Un resumen perfecto de lo que es Rodas: un libro de historia en el que cada página abarca varios milenios.
El Valle de las Mariposas.- Adentrarse en las alturas de Rodas te regala lugares como éste. Este pequeño valle oculto bajo las copas de un bosque densísimo es un pequeño paraíso de riachuelos, pozas, saltos de agua y pequeñas playitas fluviales. Un pequeño sendero de poco menos de dos kilómetros que culmina en el pequeño Monasterio de Panagia Kalopetra, un pequeño cenobio a casi 500 metros de altitud que tiene una iglesia chiquita pero muy bonita de ver (con uno de los mejores retablos bizantinos de la isla). El secreto de este pequeño ecosistema húmedo es la ‘zitia’. Estos árboles que se acercan al agua forman aquí pequeños bosques con una fragancia muy particular. Este olor es el que atrae hasta el lugar los millones de mariposas que dan nombre al valle (sobre todo durante los meses de verano). Este valle de 60 hectáreas forma parte de la Red natura por su importancia ecológica; es uno de los ecosistemas más curiosos de la isla. Una pequeña joya que se recorre a pie a través de un sendero que incluye puentes y pasarelas de madera sobre los satos de agua.
La vieja Cámiros.- A diferencia de Ialisos y Lindos, la vieja Cámiros quedó despoblada y abandonada y no ha tenido una continuidad histórica. Así que aquí podemos ver una ‘foto fija’ del periodo clásico a través de los restos de casas, templos, baños públicos, viejas tumbas que se remontan al periodo micénico… Lo que podemos ver hoy es el resultado de una intensa campaña de excavaciones y restauraciones iniciadas por los italianos. Dos terremotos acabaron con la ciudad que quedó despoblada en el siglo II AC y la dejaron tal cual era con algunos de los elementos urbanísticos característicos del periodo clásico. Como la ‘stoa’, una enorme calle porticada que servía de nexo entre la zona residencial y la acrópolis (aquí puedes ver un templo dedicado a la diosa Atenea, unos baños públicos, restos de las antiguas murallas y edificios palaciegos).
El Castillo de Kritinia y el Templo de Zeus Attaviros.- De la costa a lo más alto. De la Edad Media al periodo clásico griego. Kritinia es una de las mejores fortalezas de la época de los cruzados más allá de las murallas de la propia Rodas. El origen de la fortaleza se remonta a los tiempos del Imperio Bizantino, pero fue ampliamente modificado en el siglo XV hasta convertirse en un castillo formidable. Desde aquí puedes echarle un vistazo a un trozo de costa marcado por los cantiles y las calas encajonadas, algunas impresionantes como la playa de Κοpria. Y del mar hasta los más de 1.200 metros de altitud de la meseta de Attaviros, la montaña más alta de la isla y una atalaya impresionante que domina todo el sur de Rodas. Ya subir hasta aquí es una aventura espectacular.
Una carretera sinuosa pero bien asfaltada asciende desde los pinares que tapizan el oeste rodio (en las inmediaciones del pueblo de Embonas) hasta la roca desnuda de este particular Olimpo insular. Aquí podemos ver los restos de un templo dedicado a Zeus que data de los primeros tiempos de la civilización helénica (etapa micénica). Un templo que aquí se vincula con el mítico rey Minos, el gobernante cretense del laberinto y el minotauro. Según parece, mandó a construir este templo porque desde aquí es el único punto de Rodas desde donde pueden verse las alturas de Creta.
El Castillo de Monolithos y un chapuzón en Fourni.- Para terminar esta tercera ruta por Rodas nos acercamos a otro de los castillos cruzados. Monolithos, como su propio nombre indica, esta fortaleza se alza sobre una enorme roca desde la que se domina toda la costa sur de Rodas. La construcción del castillo se inició en el siglo XV por orden de uno de los grandes maestres más importantes de la Orden de San Juan: Pierre D’Aubusson. El castillo no está tan bien conservado como Kritinia, pero el emplazamiento es espectacular y puedes visitar también la pequeña Capilla de Panteleimon, que se construyó poco después de la llegada de los otomanos. Esta parte de la isla está dominada por los grandes pinares que llegan hasta la orilla del mar. Terminamos el paseo en las playas que se encuentran a los pies de la fortaleza. La más bonita de ellas es la de Fourni.
Fotos bajo Licencia CC: Oleg Sh.; Shadowgate; Luc Coekaerts; Michael Mayer; Bill Tyne; orientalizing
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