eldiario.es

9

Cuando España era una inmensa prisión: el avance de las tropas franquistas dejó un reguero de campos de concentración

Celebración del 18 de julio en la Prisión de Tabacalera en Santander, donde se hacinaban 4.000 presos.

Con la sublevación militar en marcha a partir del día 17 de julio de 1936, el territorio peninsular español quedó dividido en dos partes a medida que fueron decantándose los lugares que se mantuvieron fieles a la República y aquellos en los que triunfó el alzamiento militar golpista.

A su vez, aquel que permaneció en manos republicanas también quedó partido y sin posibilidades de comunicación por tierra, dado que el espacio que conformaban las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya, Cantabria (entonces Santander) y Asturias en la franja septentrional resultó aislado del resto de las áreas leales al gobierno legítimo.

Por su parte, en este contexto, la ciudad de Oviedo, al triunfar allí la rebelión militar al mando del Coronel Aranda, igualmente se transformó en una solitaria isla dentro del territorio republicano del norte, que soportaría durante meses el acoso de las milicias asturianas afines a la República hasta que tropas rebeldes llegadas desde Galicia pudieron romper el cerco.

Seguir leyendo »

Los españoles tras el mito de la Liberación de Francia: ¿Un olvido interesado?

29 Comentarios

El cántabro Julio Vázquez en el Campo de Barcarés. | DESMEMORIADOS

Combatientes españoles en Francia. Verano de 1939. Abajo, a la derecha, sin camisa, Julio Vázquez, nacido en 1917 en Obregón, (Villaescusa, Cantabria). Militante comunista histórico. Se alistó voluntario en el ejército de la República, combatió en el Frente Norte, fue evacuado tras la caída y se hizo tanquista en Cataluña, pasó a Francia y fue recluido en el Campo de Barcarés, donde se tomó esta foto. De allí salió acompañado de paisanos de Villaescusa y del valle de Cayón y posteriormente se incorporó al Maquis en la Gran Combe. Fue detenido y deportado a España.

Este pasado mes de agosto se han cumplido 80 años de varios acontecimientos que revisten el carácter de históricos, algo que a veces se otorga con exceso de rapidez cuando no con elevadas dosis de frivolidad. El 1 de abril hizo 80 años del último parte de nuestra Guerra Civil. Este 1 de septiembre es el mismo aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial. La relación entre ambas, usando solo criterios académicos es muy difícil de negar. En España, la paz oficial se veía a diario acompañada de cientos de ejecuciones que causaron decenas de miles de víctimas en el siguiente cuarto de siglo. En ese mes de agosto de 1939, el fusilamiento de las jóvenes republicanas conocidas como las Trece Rosas señala una de las cuentas de ese funesto rosario. En Francia, varios miles de españoles, como Julio Vázquez, estaban a punto de empuñar de nuevo las armas.

También en agosto de 1939, a partir del envío de una carta de Albert Einstein al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, tuvo su génesis el Proyecto Manhattan, que conduciría, el 16 de julio de 1945, al primer ensayo nuclear en Alamogordo, Nuevo México. Un mes más tarde, después de los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki, se rindió Japón. Seis años de destrucciones, locuras y crueldades que parecían ya lejos del momento evolutivo de la humanidad.

Seguir leyendo »

Emigdio Salvarrey, el patrón de barco que combatió el fascismo desde un campo de concentración

Carné de Emigdio Salvarrey como miembro de la Unión Nacional Española. |

Emigdio Salvarrey no sospechaba a principios de 1936, cuando trabajaba de patrón de barco en Castro Urdiales, que la Historia con mayúsculas le arrastraría con su familia hasta la Bretaña francesa. Le tocó pelear en el Frente Norte contra las tropas franquistas, pasar con su familia y su barco a Francia tras la caída de Asturias, combatir de nuevo en Cataluña en las baterías antiaéreas y terminar en los campos de concentración franceses, inicialmente en Argeles-sur-Mer y más tarde en Rennes, capital de la región de Bretaña, donde fue utilizado como mano de obra forzosa por el Gobierno francés y, tras la ocupación alemana, la organización Todt. Este carnet, fechado en octubre de 1944, después de la liberación de Rennes por las tropas aliadas, nos habla de la participación de Emigdio en el Maquis, dentro de la Unión Nacional Española (UNE).

La UNE fue una organización impulsada en el año 1942 por el Partido Comunista de España (PCE) con la intención de agrupar a la mayor cantidad posible de fuerzas opositoras para derrocar al régimen de Franco. Es decir, aglutinar y coordinar en una sola organización desde los anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), hasta partidos conservadores y monárquicos y sectores católicos opuestos a la dictadura establecida en España, ampliando de esta manera el arco de fuerzas que habían luchado en defensa de la II República.

La situación de los militantes comunistas en Francia era muy complicada, ya que el PCE fue ilegalizado el 6 de septiembre de 1939, tras conocerse el Pacto Germano-Soviético de no agresión. A pesar de esto, desde finales de 1940 comenzaron la tarea de reorganizar el partido en una situación que no podía ser más crítica: aislados de la dirección (instalada en estos momentos entre la URSS y distintos países del continente americano) y en una Francia dividida tras la invasión alemana en mayo de 1940.

Seguir leyendo »

Un conflicto representativo de su tiempo: contexto y referencias de las huelgas de Las Forjas de Buelna

Notas

[1] Gutiérrez, C y Santoveña, A. (2000) U.G.T. en Cantabria (1888-1937). Santander. Universidad de Cantabria p. 173

Seguir leyendo »

La batalla por la opinión pública en el conflicto de Las Forjas de Buelna: el debate sobre la política empresarial y las estrategias paternalistas

Fragmento de la portada del diario El Cantábrico, que recoge distintos momentos de la inauguración de un monumento en Los Corrales al fundador de Las Forjas de Buelna, José María Quijano.

Los medios de comunicación juegan un papel esencial a la hora de decantar el favor de la opinión pública hacia las posiciones que se establecen en torno a un enfrentamiento de naturaleza política, laboral o social. En el caso de la huelga en Las Forjas de Buelna, la prensa de la provincia de Santander desempeñó un papel fundamental, comprobable en las distintas fases en las que se desarrolló el conflicto entre 1919 y 1921. Los escritos remitidos por una de las partes eran contestados por la otra refutando hechos, datos y planteamientos. Los actores eran pues conocedores de la importancia de ganar la batalla de lo publicado.

Así, veinte días antes de desatarse las hostilidades en Las Forjas, el 10 de junio de 1919, sorprendía en la prensa cántabra [1] un escrito remitido por la Junta Directiva de la Asociación de los empleados y obreros de las Forjas de Los Corrales de Buelna desmintiendo las acusaciones que había realizado Avelino Zorrilla de la Maza -que fue senador por la provincia de Santander durante tres legislaturas, comprendidas entre 1911 y 1920- en un mitin celebrado el 8 de junio de 1919 en el Círculo liberal-conservador, y que aseguraban que "en este pueblo de Los Corrales existe un Economato, que más que para otra cosa, parece establecido con tendencias a la usura y no con el fin de mejorar la situación de los obreros".

A la luz de los acontecimientos posteriores adquiere sentido cómo los rectores de la Asociación de empleados y obreros, que no eran otros que los representantes de los patrones de la empresa, salieran rápidamente a desmentir las palabras del senador. Se expone cómo se constituía el capital social de la Cooperativa y la contribución al mismo por parte de la Sociedad:

Seguir leyendo »

Solidaridad obrera, corporativismo empresarial y mediación institucional: el conflicto sostenido en Las Forjas de Buelna

Vista aérea de las fábricas de Las Forjas de Buelna. |

La reanudación de la actividad laboral en Las Forjas de Buelna en octubre de 1919, después de más de tres meses y medio de huelga, se acordó difiriendo un punto de discrepancia de las bases suscritas entre empresa y trabajadores a un laudo que debería ser dictaminado por el Instituto de Reformas Sociales. El sentido del mismo, confirmando la no obligación de readmitir a los diez obreros despedidos, no puso el razonable punto final a la misma.

Lejos de esto y sin cejar en la reivindicación de su reingreso en las factorías corraliegas, se registró un periodo de marcada conflictividad laboral inserto en el marco general de la lucha de la clase obrera por la mejora de sus derechos y condiciones laborales y salariales, afectando a diferentes ámbitos geográficos y de actividad.

Buena muestra de ello son los acontecimientos iniciados en el mes de diciembre de 1919, cuando comenzó en Santander una huelga de obreros de la construcción que se prolongaría hasta junio de 1920. El ambiente laboral y social estaba tenso en la ciudad, por lo que bastaba algún incidente aislado para que la situación escalara. Así sucedió el 1 de febrero de dicho año. En el céntrico café Royalty -en la calle de la Ribera, hoy Calvo Sotelo, junto al edificio que albergaba a la Delegación de Hacienda, Aduana y Gobierno civil- se produjo un incidente entre unos camareros del local y un grupo de obreros encabezado por Pedro Vergara, presidente accidental de la Federación local de Sociedades Obreras, que acabó con un enfrentamiento con la policía y la detención del citado dirigente. Al día siguiente se convocó una huelga general en toda la provincia.

Seguir leyendo »

El paternalismo industrial, trasfondo del conflicto: estrategias de control obrero en Las Forjas de Buelna

Inauguración del monumento a José María Quijano, fundador de Forjas de Buelna. |

Las Forjas de Buelna era uno de los escasos exponentes en la entonces provincia de Santander en la que los patronos desplegaban un modelo organizativo, el del paternalismo industrial, que pretende inicialmente la atracción de la mano de obra -en este caso, en un entorno marcadamente rural-, retenerla, disciplinarla, adaptarla a los ritmos de producción industriales, aumentar su rendimiento y apartarla del peligro de la autoorganización implantando lazos verticales de lealtad y fidelidad. Las relaciones se establecían de arriba hacia abajo, de patrón a obrero, con respeto a la jerarquía. Así pues, a la autoridad y protección del patrón se debía responder con el respeto y la fidelidad del obrero. Se trata, por lo tanto, de una transposición de las relaciones familiares tradicionales a las laborales.

El control del empresario paternalista sobrepasaba los límites de la fábrica, de hecho su expresión paradigmática lo constituye el dominio de los espacios y tiempos extralaborales. Como señala José Sierra Álvarez, la clave de las estrategias paternalistas reside en el intento de disciplinar productivamente la mano de obra a través de intervenciones sobre el no-trabajo y en la puesta a punto de un arsenal especifico de técnicas y procedimientos: las "obras sociales" [1].

En el caso de Las Forjas, José María Quijano, que poseía unas fuertes convicciones católicas, quiso imprimir además a su obra empresarial unos valores muy en sintonía con la doctrina social de la Iglesia de aquel tiempo, impulsada por el papa León XIII. En el año 1892 creó una Asociación de socorros mutuos en los casos de impedimento para el trabajo por enfermedad, ancianidad y defunción, pocos años después se estableció un Economato -suministro de artículos de primera necesidad a precios más reducidos- para sus asociados. Otra finalidad de la más tarde denominada Cooperativa de Las Forjas de Los Corrales de Buelna fue el fomento de la cultura en la medida que lo permitieran los recursos de la Asociación. También alquilaba a los trabajadores casas con huerta y vendía residuos de carbón (escarbilla). En 1922 se inauguró el Casino, que funcionaba bajo la protección de la Condesa de Las Forjas, Soledad de la Colina, viuda del fundador de la empresa (título nobiliario concedido por Alfonso XIII en enero de 1919), en el que "los hijos de los empleados y obreros que formen en las listas de asociados tendrán paso franco a este centro cultural, en el que podrán moldear sus alma y formar sus inteligencias para empresas más elevadas" [2]. En 1925, la condesa donó al pueblo la iglesia de San Vicente Mártir y el asilo de San José.

Seguir leyendo »

La lucha por los derechos laborales y políticos en la España del siglo XX: el centenario de la huelga de Las Forjas de Buelna

Trabajadores de Las Forjas de Buelna en la fábrica. |

Cien años después todo ha cambiado, pero algunas cosas menos que otras. Determinadas noticias parecen situarnos en otros tiempos. En 2018 nueve trabajadoras de la empresa de telemárketing AON Mobile, ubicada en la localidad cántabra de Cartes, fueron inicialmente despedidas por intentar constituir una candidatura sindical de Comisiones Obreras. En estos días se está desarrollando una huelga en la empresa Trefilerías Quijano de Los Corrales de Buelna, sucesora de aquellas Forjas de Buelna, pero con distintos propietarios. Curiosa forma de conmemorar aquella desconocida, pero relevante huelga que se desarrolló en 1919, hace ahora mismo justo cien años.

El conflicto de intereses entre trabajadores y empresarios, hoy como ayer, sigue y  seguirá provocando fricciones. La relación antagónica entre el capital y el trabajo continúa determinando la posición de los actores económicos y sociales, en esencia, hoy como hace cien años.

Este 30 de junio se cumplen 100 años del comienzo de unas de las huelgas más importantes de la historia de Cantabria: la de Las Forjas de Buelna. Durante casi cuatro meses unos 600 hombres y 200 mujeres protagonizaron una lucha por sus derechos laborales, sociales y políticos, cuya relevancia superó los límites de su entorno próximo. Enfrente, unos patronos, los de la familia Quijano, que ejercían un poder y control en el municipio de Los Corrales casi omnímodo. En realidad, más propiamente que de una huelga se debe hablar de un conflicto sostenido en el tiempo que se prolongó hasta julio de 1921, dos años, y que conoció en ese periodo otras huelgas de distinta duración y motivación.

Seguir leyendo »

El hundimiento del acorazado 'España': un episodio de la Guerra Civil en el Cantábrico

Portada de 'El Cantábrico' que recoge la crónica del hundimiento del buque 'España'.

Hace un par de años tuvimos la oportunidad de entrar en contacto con dos testigos directos del naufragio del acorazado España frente a la costa de Galizano, en la zona nororiental de la Bahía de Santander. Se trataba de dos ancianos, nacidos ambos en 1924 en el viejo Sardinero, que solían bajar a la playa a jugar y que desde los jardines de Piquío vieron como el mayor de los barcos sublevados en El Ferrol se iba a pique, hundimiento que fue recibido con alborozo en las filas republicanas y con tintes de epopeya entre los franquistas. Repasemos un poco la Historia.

Durante la II República, la situación de la Armada no había variado respecto a los años anteriores. Los tres arsenales seguían siendo El Ferrol, Cartagena y San Fernando, departamentos donde atracaban los navíos españoles y a los cuales la escasa conciencia naval de los distintos gobiernos había mejorado en muy poco su situación.

La jefatura de la Armada estaba constituida, en su mayoría, por oficiales conservadores que en muchos casos pertenecían a sagas familiares, las cuales mantenían la tradición de ser marinos. Un ejemplo concreto lo tenemos en el mismísimo general Franco, perteneciente a una familia siempre relacionada con la mar y que después de no conseguir ingresar en la Escuela Naval comenzó su formación militar en la Academia de Infantería en Toledo.

Seguir leyendo »

Historia de una bala mexicana en la Guerra Civil: la vida de un disparo

Bala fabricada en México y que acabó salvando la vida a un republicano. | GABRIEL HERRERÍA - DESMEMORIADOS

La imagen es inquietante, reconocible pero inquietante más allá de la percepción que tenemos grabada en nuestra mente respecto al uso con que comúnmente se identifica a ese objeto. Sí, no hay duda, este objeto es una bala. Una bala con malformación. Una bala muerta, sacrificada.

Si la observamos detenidamente comprobamos que la visión del proyectil aún nos puede dar más claves. En su base vemos que está datada: una fecha y un país. México, 1931. Hasta aquí los signos externos. Luego se abren otros caminos. Uno de ellos nos adentra en una vía histórica más o menos abordable: el motivo por el que armamento de fabricación mexicana llega a España alrededor de una fecha, 1931, en la que en este país se instaura la II República.

El otro sendero, más cercano pero, paradójicamente, también más inexpugnable, tiene que ver con la razón por la que una antigua e inútil bala mexicana se conserva hasta nuestros días en una anónima vivienda del extrarradio obrero de Santander.

Seguir leyendo »