eldiario.es

9

Campoo no se hunde

Efectos de las inundaciones del pasado mes de diciembre en Campoo. | ALMA CAMACHO

"¿Puede volver a convertirse el espacio público en un lugar de participación duradera más que de encuentros casuales y breves?"

Zygmunt Bauman

El pasado mes de diciembre se desbordaron los ríos Híjar y Ebro en el valle de Campoo, inundando algunas zonas de Reinosa, Cañeda o Matamorosa y afectando también a otros pueblos de la comarca. Muchos vecinos y vecinas de la zona han visto cómo sus casas, negocios o garajes se inundaban. Algunas de estas personas tuvieron que ser evacuadas, otras muchas han pasado momentos de angustia al no poder acceder a los domicilios donde se encontraban familiares y amigos, otras observaban desde las plantas superiores de los edificios sin poder hacer nada. Fueron una tarde y noche realmente angustiosas para mucha gente. A medida que se tenían las primeras imágenes en prensa digital y redes sociales, iba creciendo la alarma social en todo el valle ante la magnitud de la riada.

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Aplauso

Pedro Sánchez y Carmen Calvo en el Congreso de los Diputados.

En su rostro no se nota si está a favor o en contra: si la intervención es amiga, muestra una sonrisa abierta; si es enemiga, igual. Siempre afirma con la cabeza desde el escaño, así que parecería que se identifica políticamente de la misma manera con Pedro Sánchez y con Santiago Abascal. Evidentemente no es así, pero siempre se agradece una expresión relajada cuando el orador mira al patio de butacas, al banco azul en este caso.

No está mal esa actitud, aunque podría interpretarse como un escaso compromiso identitario teniendo en cuenta que es una de las ministras de este Gobierno, aún en funciones. "Aplaudes poco", le reprochaba Miguel Ángel Rodríguez a José Luis López Medel cuando José María Aznar decía aquellas barbaridades desde el estrado del "centoecha". López Medel acabó fuera, como Miguel Ángel Revilla está ahora mismo fuera de las amistades de Carmen Calvo. Ya lo decía Alfonso Guerra: "Quien se mueve no sale en la foto".

Esa ministra, con beatífica imagen de feminista morena, muy de Romero de Torres, de finales del XIX, tiene que ser más partido. La independencia de un político inteligente se paga con el castigo de reflexionar sobre el azulejo negro, el que estaba junto a la papelera de todas las aulas del colegio en el que estudié, en dónde la disidencia se sancionaba con un castigo ejemplar por no aplaudir.

Seguir leyendo »

El no de Revilla

Mazón y Revilla.

Y de nuevo sesión de investidura, trepidante, alucinatoria a ratos, siempre didáctica. Este teatro de lo político elevado en los últimos tiempos a categoría de espectáculo nacional, por mucho que me guste que supere en audiencias a ciertos reality show ya que ello debería llevar implícita una mayor cultura sobre cómo funciona nuestra democracia, no deja de ser prácticamente lo mismo. Mentiras, insultos, hipérboles, descalificaciones, trilerismo, demagogia…vamos, que ni el mejor Sálvame de Lux.

En la parte que nos toca como cántabras, he de decir que el revillismo no defrauda. Apenas dos días antes de la sesión parlamentaria que debía decidir en primera vuelta quien nos va a gobernar los próximos cuatro años - aunque lo dejaremos para el día 7-, el PRC anuncia su 'no' a Sanchez. Rasgándose las vestiduras y la patria, argumentaron para cambiar su voto la más que posible ruptura de la unidad del Estado por el acuerdo con ERC. Pues muy bien, esa cantinela ya la hemos oído antes de boca de la ultraderecha, la derecha ultra y los ultras de la derecha. Podían haberse molestado un poquito más, haberle dado un toque más local, algo que no rechinara en los oídos de los votantes progresistas de ese partido, que los hay y muchos.

Que Revilla iba vender el voto al mejor postor lo teníamos claro. Que se iba a abrazar al discurso reaccionario de quienes quieren romper España no tanto. Porque España no se rompe por sentarse a dialogar, ni por cuestionar las normas que nos rigen, ni siquiera por sacar la justicia de la política. España se rompe cuando los que deberían representarnos a todas se dedican a enfrentarnos, a debilitar todo lo común y compartido sembrando odio y discordia, a estigmatizar idiomas y culturas o cuando prefieren señalar con el dedo a quienes piensan diferente intentando con amenazas que quieran seguir perteneciendo a un país que parece querer meter en la cárcel a todos los disidentes del régimen del 78.

Seguir leyendo »

La ciudad revolucionaria

Santanderinos protestando contra los diques de La Magdalena.

La bahía de Santander es muy bonita. Los santanderinos decimos que es la más bonita del mundo y nadie protesta demasiado, porque si hubiera algo de exagerado en la afirmación no sería mucho.

Las nubes y el sol se pasan el día jugando sobre ella y logran efectos de luz de lo más vistoso, resaltando un punto o toda una zona sobre los demás, siempre un punto o una zona distintos. Las embarcaciones que contiene van cambiando; los pesqueros son más, menos o ninguno, según se salga o no a faenar. A veces atraca un crucero o un buque militar. Y la recorren repetidamente barcos conocidos, de servicio (Agencia Tributaria, Guardia Civil, Protección Civil, remolcadores, práctico…) o privados, como el velero Bon Temps (segunda versión). La bahía es muy transitada; siempre puede verse alguna pedreñera cruzando; en temporada se suman las lanchas del Puntal, y durante todo el año es fácil divisar grupos de aprendices de navegantes en optimist con sus instructores en zodiac.

Desde la machina el paseante otea por si algún mercante baja de Astillero siguiendo la conocida trayectoria de la canal: primero hacia el norte, luego hacia el este. En suma, pequeñas variantes sobre lo fijo conocido, que invitan a mirar otra vez cada día. El paisaje así es siempre distinto, aunque al mismo tiempo el conjunto se repite siempre.

Seguir leyendo »

Lo económico es también político

Vox votó a favor del Presupuesto tras aceptarse 10 enmiendas por 3,5 millones

El dinero es político. Cuando decidimos gastar unos euros en comprar una camiseta en una gran cadena comercial no solo adquirimos un bien de consumo más o menos necesario, sino que compramos probablemente explotación laboral a bajo coste para nuestros bolsillos sin que se nos despeine la coleta, porque es mejor no cuestionarse ciertas cosas cuando la precariedad propia no permite suplir nuestras ansias de consumo en compras éticas. Pobres explotando a pobres para que la gran rueda del mercado capitalista siga devorando vidas a cambio de que nuestras carencias vitales se vean cubiertas de forma momentánea por ese estímulo cortoplacista que se formula a través de la adquisición de bienes altamente fungibles. Una camiseta para hoy, otra para mañana.

Y no hay nada más político que los presupuestos de la administración pública. Un ayuntamiento es la parte de esa mastodóntica estructura que más directamente incide en nuestro día a día. Una cotidianeidad que consiste en cruzar aceras, solicitar ayudas, usar locales municipales o pagar el IBI. Si fuéramos seres racionales entenderíamos que, sea el color que sea el que vista al gobierno municipal, lo fundamental en un ente local es favorecer y estimular la vida de su municipio. Pero, en el mejor de los casos, no estamos hablando de seres racionales sino de meros gestores de lo público; y en el peor, de políticos que supeditan el gasto a una ideología dañina y profundamente perniciosa para la sociedad que pretenden dirigir, entendiéndose aquí ‘dirigir’ en una de sus múltiples acepciones: ‘encaminar la intención y las operaciones a determinado fin’.

En Santander ha quedado claro cuál es ese fin. El PP y Ciudadanos han aprobado el presupuesto municipal para 2020 con el apoyo de Vox. A primera vista como titular nos vale: se hace realidad el trifachito santanderino. Ante una más que evidente debilidad del equipo de gobierno, este necesita un apoyo externo para sacar adelante las cuentas públicas y unas cuantas cosas más. Y si ponemos los números encima de la mesa tampoco es para tanto: 300.000 euros de 200 millones es lo que ha exigido el partido verde para apoyar los presupuestos populares. Migajas.

Seguir leyendo »

Cantabria 1 - Gripe 0: crónica del primer tiempo del partido contra la gripe

Acto de presentación de la campaña de vacunación de la gripe 2019 para 'Que no te la peguen'.

Algunos recordarán esos viajes familiares de los 80, coches llenos de niños (la mitad mareados), con el Carrusel Deportivo en la radio de fondo. Algunos recordaran también cuando marcaban un gol (por ejemplo el Racing de Santander) y los locutores desafiaban los records mundiales de apnea, cantando los goles durante varios minutos sin respirar, a tres octavas por encima de un pitido agudísimo gooooooolgolgolgolgol… Sí, aunque el programa sigue emitiéndose hoy, me encanta recordar esa imagen de mi niñez, del entusiasmo que generaban (y que siguen generando hoy) los goles. En mi mundo actual, el de la medicina preventiva y la salud pública, soñaríamos con una milésima parte de la ilusión que despierta el fútbol en la gente: ¡quién pudiera tener un programa como el carrusel deportivo que hablara de salud pública y de sus logros! Reconozco desde ya que dudo de sus índices de audiencia, pero déjenme soñar.

Lo cierto es que, nuestros goles, los de la salud pública, son poco celebrados y aplaudidos porque en general son desconocidos. De hecho, como siempre me decía mi querido profesor Bob Lawrence1 durante mis años en la Universidad Johns Hopkins: “Nadie agradece las enfermedades que no padece, en prevención tenemos que partir de ahí”. Y sí, Bob tiene razón, es muy difícil que sintamos agradecimiento por no tener secuelas de la poliomielitis, porque el agua que bebemos no nos enferma o porque el año pasado no acabamos en la UCI por una gripe. Es imposible para nuestro cerebro. Por eso hoy quiero celebrar un pequeño gol que hemos marcado desde la Consejería de Sanidad de Cantabria, con mención especial a la Dirección General de Salud Pública: el aumento de la vacunación antigripal en Cantabria.

Aumentar las coberturas vacunales no es tarea fácil y especialmente cuando abundan las falsas creencias sobre la vacunación antigripal. Además, hay que repetir el mensaje cada año sin caer en ser repetitivos, bastante complicado. Por eso, como en el fútbol, cuando se quiere ganar un partido hay que contar con un buen equipo y una buena estrategia. El equipo de la Consejería y del Servicio Cántabro de Salud es de primera pero con la gripe contamos con algunos fichajes estrella. Por ejemplo, gracias a las gestiones del vicepresidente Pablo Zuloaga conseguimos, nada más y nada menos, que una Ministra de Sanidad, Luisa Carcedo, se vacunara en Cantabria. Todo un golazo para nosotros.

Seguir leyendo »

Cuentos de Navidad

Ella se llama Remedios, o Rosa, o María, o cualquier nombre que queráis ponerle. Tiene muchos años y cada uno de ellos está marcado en los surcos de su cara y en las arrugas de sus manos. Es pequeñita, con esa fragilidad del papel de fumar, suave y delicada, que se rompe en unos dedos retorcidos por la artrosis. Me sonríe de vez en cuando al pasar con la bolsa de la compra mientras anda despacito, como si el mundo fuera a romperse con cada uno de sus pasos.

Un día cualquiera de este invierno me la encontré sentada en un banco del parque. Se acercaba la Navidad y aún no hacía ese frío que te cala hasta los huesos. Tenía los ojillos cerrados y una media sonrisa en la cara, iluminada por ese sol que ya no calienta lo suficiente. Desde pequeña me han gustado las personas mayores; mis padres me cuentan que me solía sentar a su lado en la plaza cuando no estaban mis amigas, dispuesta escuchar las mil y un historias que acumulan en sus espaldas dobladas por el tiempo.

Remedios también tenía ganas de contar y, como una Sherezade de voz ajada, me susurró su vida en aquel banco. Tenía dos hijos, mayores ya, que vivían fuera desde hace tiempo. Tres nietas como tres soles que le hacían reír con sus cucamonas en las escasas videollamadas que le hacían cuando a sus padres les remordía la conciencia. Y tuvo un marido porque, como dice ella, en su época no podías hacer otra cosa que casarte o quedarte para vestir santos.

Seguir leyendo »

Hacia un nuevo sentido común

Hace unos días se abrió para su consulta pública un interesante proyecto que pretende mostrar un nutrido manojo de iniciativas cooperativas llevadas a cabo por personas anónimas que se han liado la manta a la cabeza para vivir una vida mejor, esto es, con valores alternativos a la ley de la selva neoliberal. Se trata de la “Constelación de los Comunes”, proyecto dirigido por la profesora de Estudios Culturales en el Carleton College (Minnesota, EE.UU.), Palmar Álvarez-Blanco, vallisoletana de origen, cuyo objetivo es mapear y poner a disposición de quien lo desee, de ahí su carácter bilingüe, la trayectoria de estos casi 50 proyectos cooperativos de diferentes ámbitos del Estado español. Desde Cantabria, han participado Sosterra, Las Gildas, Pasaje SeguroLa LibreLa Vorágine.

La web nace con la ilusión de seguir creciendo para mostrar la inmensa riqueza que esconde el universo de las iniciativas cooperativas, esa galaxia del bien común —de la que la constelación es solo una pequeña muestra— en la que se integran trabajos y proyectos de todo tipo que nada tienen que ver con la competición neoliberal, pero permiten a sus integrantes no solo desempeñar las tareas que se proponen —desde editar libros a construir un edificio de viviendas en cesión de uso— sino hacerlo en el mejor de los ambientes.

Busca dar a conocer los avatares, protocolos, fortalezas y debilidades y hasta medios de contacto de cada uno de los grupos, de modo que su experiencia sea útil para otros proyectos que vengan detrás. Por ello, la herramienta dispone de videos de entrevistas transcritos en castellano y traducidos al inglés que pueden ser utilizadas en aulas de todo tipo, incluso de idiomas, y, de hecho, ofrece un aula abierta en la que se facilitan actividades de clase elaboradas por profesores para trabajar con el alumnado de diversos grados formativos. Contra la ideología neoliberal, que hace creer que realmente vivimos en la ley de la selva, las Constelaciones del Común ponen la vida en el centro haciendo frente al conflicto capital-vida, como nos enseñan las economistas feministas como Amaia Pérez Orozco: armando la retaguardia y haciéndolo en común.

Seguir leyendo »

A ciencia incierta

Tranvía al mago de Oz. | MARGARITA NARVAIZA

«Coged el tranvía hacia El mago de Oz», nos dijeron en la oficina de turismo de la plaza del Pilar, donde un grupo interpretaba con entusiasmo lo que debía ser la música popular de la tierra (sevillanas). Obedecimos una orden que nos pareció imposible: ¿al mago de Oz se llega en tranvía? En Zaragoza, sí. Nosotros no llegamos a Oz porque íbamos a Antígona, la librería que organizaba uno de los actos del foro «El Álbum en el Aula», dedicado a explorar la utilidad de esta clase de libros en la educación infantil. La edición de este año se llama «A ciencia incierta. Conversaciones acerca del libro álbum, la mediación lectora y el conocimiento del mundo».

Antígona no es Oz, pero cuando uno entra allí siente haber llegado a la tierra prometida. Todas las librerías son bienvenidas, pero en pocas uno se siente como en su casa, o más exactamente, como si en su casa pudiese tener casi todo lo que merece la pena leer en los próximos 40 o 50 años y lo que la ha merecido en los pasados. Y no es necesario tener un local enorme para eso (como más cerca de aquí demuestra Dlibros, en Torrelavega): lo que hace falta, sobre cualquier otra cosa, es pasión, amor por lo que uno hace.

En este acto en la librería entramos al Fórum, un evento organizado por segunda vez por la Universidad de Zaragoza y la asociación ¡Álbum! La asociación lo celebra también en otras plazas, pero Arianna Squilloni, una de sus cabezas visibles, subraya orgullosa que este de Zaragoza ha logrado atraer más participantes (unas seis docenas) que los de Madrid y Barcelona. Seguramente tiene que ver con ello el «Máster propio en Lectura, libros y lectores infantiles y juveniles», una apuesta muy seria de la Universidad de Zaragoza.

Seguir leyendo »

De lo vacío

Rueda de prensa en el Gobierno de Cantabria con los responsables de Slipstream. | RAÚL LUCIO

Vivo en un pueblo. Dicho así parece una confesión propia de un grupo de autoayuda de ruralistas anónimos. Desde que la vida me trajo a Cantabria nunca he querido vivir de otra forma: pequeños municipios de no más de 2000 habitantes, rodeados de pastos y montes, en los que algunas de las tradiciones y costumbres de esta tierra aún resisten al paso del tiempo asediadas por la modernidad. Desde la óptica de una sociedad urbanita no es fácil entender una elección que, según ciertos estándares, cercena las posibilidades de encontrar ocio, comercio y accesibilidad. Ante esos comentarios suelo sonreír y enseñarles alguna foto de los atardeceres sobre la Ría de Limpias.

Esta semana el INE publicaba los últimos datos sobre la tasa de natalidad en España y nos hemos dado de bruces con la realidad de los números: casi el 80% de los municipios españoles ha registrado más muertes que nacimientos en los últimos 20 años. El mapa de España es un enorme agujero negro en el cual solo se salvan las grandes ciudades y los municipios limítrofes. Nuestra comunidad no escapa a esa tendencia y los pueblos del sur se desangran sin que nadie parezca querer poner remedio. Un éxodo que comenzó en los últimos años del franquismo empujado por una mayor industrialización de las comunidades limítrofes como el País Vasco y que las diferentes políticas aplicadas desde el gobierno de Cantabria no ha logrado detener; por ausencia de las mismas en una primera instancia y por incapacidad de poner el foco donde es necesario en los últimos años.

Nacemos menos y nos morimos más. Y solo nacemos donde las familias deciden asentarse en busca de ese santo grial en el que se ha convertido el empleo. Porque no nacemos menos a causa de que seamos una sociedad inmadura y hedonista en la que la asunción de responsabilidades nos resbale, prefiriendo invertir nuestro tiempo y nuestros recursos en cualquier cosa que nos proporcione satisfacción personal a un bajo coste vivencial, que no niego que también. Pero estaría bien que alguien nos explicase cómo se hace eso de tener descendencia con salarios de miseria, empleos en los que la precariedad se está volviendo un lujo, viviendas imposibles de adquirir o alquilar y entornos hostiles sin una red de cuidados amplia, en los que la crianza se ha convertido en una carrera de obstáculos agotadora y deprimente.

Seguir leyendo »