El Ayuntamiento de Santander asumió en 2004 el mantenimiento de la senda costera donde han muerto cinco personas

Un documento oficial certifica que el Ayuntamiento de Santander se comprometió en 2004 a hacerse cargo del mantenimiento de la senda donde se desplomó una pasarela que provocó la muerte de cinco personas y se busca a otra más que continúa desaparecida.

El documento, al que ha tenido acceso elDiario.es, está firmado por el entonces alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro, y el concejal de Medio Ambiente, cargo que ocupaba entonces Íñigo de la Serna que fue quien impulsó esta iniciativa cuando posteriomente fue alcalde.

La senda peatonal que recorre diez kilómetros entre el Faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar y que ahora está en el ojo de la polémica por la tragedia sucedida fue construida por el Ministerio a través de la Demarcación de Costas.

En el punto cuarto del acuerdo que firma con el Ministerio de Medio Ambiente, el Ayuntamiento se compromete al mantenimiento de las obras “una vez que sean recibidas”. Aunque la senda quedó paralizada por las protestas vecinales y no llegó a concluirse el proyecto en su totalidad.

En el documento, aprobado en la Junta de Gobierno local, el Ayuntamiento además de mostrarse a favor de asumir esa responsabilidad indica que al proyecto se adapta al planeamiento municipal vigente y lo declara exento de las tasas por las licencias municipales. De hecho, añade que “no hay inconveniente” en adquirir este compromiso con la Demarcación de Costas porque el proyecto de conservación y mantenimiento de zonas verdes de Santander “quedan recogidas las condiciones para la ampliación de las zonas verdes a conservar”. Es decir, que ya estaba previsto en el contrato con la empresa de mantenimiento.

A comienzos de la primavera de 2014, la Demarcación de Costas del Gobierno central y el Ayuntamiento de la ciudad -ambas administraciones gobernadas por el PP- iniciaron en la senda peatonal de 10 kilómetros de longitud que transcurre entre el Faro de Cabo Mayor y la Virgen del Mar unas obras con el ánimo de “poner en valor” un “elemento turístico de primer orden”, según expresó el alcalde a la sazón, Íñigo de la Serna, durante la presentación del proyecto.

Sin embargo, aquella actuación que, en palabras del jefe de Costas, José Antonio Osorio, iba a ser “mínima”, se desveló como “totalmente desproporcionada” a juicio de los vecinos. Los habituales de la zona no daban crédito a lo que estaban viendo: kilómetros de vallas que impedían ver el horizonte y la fuerza del mar, formaciones geológicas aniquiladas, construcciones de madera “sin sentido”, movimientos de tierra, maquinaria pesada, hormigón, morios destruidos...

En octubre de 2014, la Demarcación de Costas se vio obligada a paralizar los trabajos en la senda costera de Santander después de una intensa movilización ciudadana, que denunció una actuación “excesivamente agresiva” con la naturaleza