En marcha la demolición del 'Algarrobico manchego' en pleno parque natural de las lagunas de Ruidera
Adiós al 'Algarrobico' manchego, salvando las diferencias. El Gran Hotel Prior, o lo que queda de él, en pleno parque natural de las lagunas de Ruidera, a caballo entre Albacete y Ciudad Real, está siendo demolido estos días, en una actuación que se ha encomendado a la empresa pública Tragsa y su filial Tragsatec.
Las ruinas de este inmueble forman parte de esa Castilla-La Mancha fea que retrata un grupo de especialistas coordinados por el arquitecto José Rivero, en el libro del mismo título (Almud, 2025). Una vieja mole que “data probablemente de los años 60 del siglo XX y que nunca llegó a abrirse. La obra se abandonó a mitad de proceso, quedando la ruina durante décadas”, según detalla el director del parque natural, Ignacio Mosquera.
En todo ese tiempo se llegó a un acuerdo con los actuales propietarios para la actuación en el lugar que, por cierto, “forma parte de una urbanización privada” y que se ubica en el término municipal de Ossa de Montiel (Albacete).
Esta urbanización privada que lleva el nombre de 'Lagunas de Ruidera' se encuentra en un lugar elevado, junto a esas ruinas, en un lugar privilegiado para contemplar este espacio natural, que se extiende en los municipios de Ossa de Montiel (Albacete), Ruidera, Argamasilla de Alba, Alhambra y Villahermosa (Ciudad Real), con cerca de 4.000 hectáreas.
El proyecto se inició a finales de los años 60, como ejemplo de 'desarrollismo' de la época. Se concibió como un hotel de lujo junto a una urbanización de chalets. Las lagunas de Ruidera fueron declaradas parque natural en el año 1979 y el proyecto de hotel se paró. De hecho, para proceder a la demolición ha sido necesario, dice el director del parque, “llegar a un acuerdo con los herederos de la propiedad para eliminar la ruina. Había que hacerlo, era un peligro para la gente que accede al lugar. Cualquier día podía haber un accidente. Al margen su impacto ambiental y paisajístico era importante porque se ve desde casi todo el parque”.
La demolición de las ruinas de hormigón del hotel se están llevando a cabo después de los trabajos previos necesarios a lo largo del último mes. En concreto, señala Mosquera, “tienen que ver con la retirada de amianto, un trabajo delicado que requiere especialistas para la retirada de los restos a vertederos especializados”.
El lunes las máquinas llegaron al lugar para iniciar la demolición tras un proceso que, según reconoce el director, ha sido “largo” y debería haberse culminado el pasado año. Una vez derribado el inmueble, llegará el proceso de triturado de escombros que “serán aprovechados para mejorar el acceso a la explanada en la que se encuentra el edificio. Se quedará asfaltado todo el acceso”. Esperan haber terminado antes del verano.
La financiación se adscribe al fondo europeo del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), dentro de las actuaciones que subvencionan “medidas para la recuperación de humedales”. El presupuesto para derribarlo, adecentar la zona y también los accesos y además construir un mirador, asciende a 1.023.838,27 euros, repartidos en las anualidades 2025 y 2026. Un proyecto que deberá ejecutarse antes del 30 de junio de este año, según el documento de encomienda de la Consejería de Desarrollo Sostenible a Tragsa.
“Queremos habilitar un mirador en el lugar, también como lugar de observación de estrellas”, explica Ignacio Mosquera quien advierte que al estar ubicado en terrenos de una urbanización privada, el acceso se va a limitar. “No habrá libre acceso, gestionaremos cómo se accede al lugar para no molestar”.
Lo curioso es que sigue activa la página web de un hotel con el mismo nombre, en el mismo emplazamiento (las lagunas de Ruidera) y que se publicita como el “lugar de la Mancha de cuyo nombre sí quiero acordarme”, parafraseando a la obra más conocida de Cervantes. La web data de 2014 y en ella hay imágenes de las habitaciones, el entorno y hasta teléfonos - inactivos o que pertenecen a otras personas, según ha podido confirmar este medio- e incluso correos y fotografías de sus responsables, por áreas de gestión.
El fantasmagórico esqueleto del edificio desaparecerá, pero no será el único cambio en el espacio natural. En paralelo, se ha iniciado el proceso para renovar el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, actualmente en fase de presentación de alegaciones. “Animo a que se haga”, comenta Ignacio Mosquera.
El actual documento de gestión del espacio natural data del año 1995. Ahora se trata de ajustarlo a la realidad actual, “priorizando la conservación y mejora de los valores naturales de este espacio natural protegido tan singular”, señala el Gobierno regional, y en paralelo, “seguir impulsando el desarrollo socioeconómico de la zona”.