Fin a la vía ferrata que atravesaba la Red Natura 2000 en un pueblo de Toledo: la Junta obliga a desmontarla
La polémica vía ferrata que se instaló a finales del pasado verano en un espacio rocoso a lo largo del río Pusa, en el término municipal de Santa Ana de Pusa (Toledo), tiene fecha de caducidad.
El Gobierno de Castilla-La Mancha ha pedido al ayuntamiento de la localidad que retire la instalación y devuelva el espacio a su estado original. Estas indicaciones llegan tras una comprobación técnica realizada por la Delegación provincial de Desarrollo Sostenible a través de los agentes medioambientales, sobre la compatibilidad ambiental de la vía ferrata.
Según explican fuentes del Ejecutivo regional, esta comprobación ha determinado que la instalación de esa vía ferrata, situada en Zona Red Natura 2000, y en el espacio ZEC/ZEPA denominado 'Ríos de la Margen izquierda y berrocales del Tajo“, es incompatible con la conservación de los recursos naturales de la zona.
Por ello, desde la Delegación han concluido que el proyecto es inviable y han instado al consistorio para que adopte las medidas oportunas que devuelvan al espacio su estado original.
Esta noticia ha sido calificada como “positiva” por Raúl Santiago, presidente de la agrupación naturalista Esparvel, la cual formalizó una denuncia ante la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y ante la Confederación Hidrográfica del Tajo por los hechos. “Esa actuación era ilegal desde cualquier punto de vista, y lo sorprendente fue que se iniciara un proyecto de esa envergadura como incentivo turístico sin las autorizaciones, permisos o consultas pertinentes. Para nosotros es un acierto que se obligue a la retirada”, indica Santiago.
Preguntado por si se ha producido una afectación irreversible en el entorno, el ecologista se muestra positivo. “Los sistemas de anclaje, una vez retirados, apenas dejan marca. En piedra es fácil revertir la situación”, opina.
Protestas de vecinos y denuncias de ecologistas
Esta instalación provocó una amplia polémica, con protestas de los vecinos y vecinas del municipio de Santa Ana de Pusa y una denuncia de Ecologistas en Acción por invasión de un espacio protegido, dentro de la Red Natura 2000.
La instalación se situó en el paraje conocido como ‘La Estrechura’, en pleno berrocal granítico del río que discurre tanto por Santa Ana de Pusa como por San Martín de Pusa, en la comarca de La Jara toledana, cerca de Talavera de la Reina.
Los hechos fueron denunciados formalmente por Ecologistas en Acción ante la Delegación Provincial de Desarrollo Sostenible del Gobierno de Castilla-La Mancha, mientras que los vecinos organizaron una recogida de firmas
Este medio ha tratado de ponerse en contacto con el Ayuntamiento de Santa Ana de Pusa para obtener su valoración, sin que haya habido respuesta por el momento.