Hay microplásticos en los ríos de Albacete: ¿de dónde vienen y cómo afectan a las personas?

‘Microplástico’ fue la palabra del año en 2018. Sin embargo, ocho años después, los pequeños fragmentos de plástico con un tamaño inferior a cinco milímetros a los que alude dicho término tienen más importancia -y presencia a nuestro alrededor- hoy en día.

Y es que distintos estudios alertan de que estos elementos cada vez están más presentes en nuestro entorno. También en los ríos, que desde 2021 son analizados por la Red de Seguimiento de Microplásticos mediante ciencia ciudadana.

En concreto a través de un proyecto de la Asociación Hombre y Territorio (HyT) y Cruz Roja Española en colaboración con el Proyecto LIBERA de SEO/BirdLife y en alianza con Ecoembes, que también recoge datos en varios ríos que discurren por Castilla-La Mancha.

Microplásticos en casi todas las muestras

Dentro de la región, la red ha trabajado de forma más profusa en la provincia de Albacete. Es en ella donde hay más ríos analizados, y durante más tiempo. En el río Júcar se vienen realizando desde 2021, a su paso por Alcalá del Júcar. Todas las muestras recogidas aquí presentaban microplásticos. Dentro de la iniciativa está también el trabajo de retirada de este y otro tipo de residuos cada año.

El río Cabriel (a la altura de Villatoya) y el río Mundo (Liétor) son las otras masas de agua albaceteñas analizadas por la red. En el primer caso, los análisis comenzaron en 2024, y, aparte de encontrar pequeñas fibras y fragmentos plásticos, han documentado también la retirada de residuos en ambos muestreos y otros hallazgos como un par de flotadores. En cuanto al río Mundo, la red describe su cauce como “limpio”, pero han detectado algunos desperdicios en el curso fluvial y su entorno.

“Desde que empezamos a muestrear en la provincia de Albacete hemos encontrado microplásticos en todas las muestras, salvo en una de este año”, afirma Bárbara Conejero, técnica de proyectos de la Asociación Hombre y Territorio, una de las entidades responsables de la Red de Seguimiento de Microplásticos.

La provincia de Albacete no es la única donde toma muestras la red en Castilla-La Mancha. El río Tajo se está monitorizando en dos puntos de la provincia de Toledo: en la propia capital regional y en Talavera de la Reina, mientras que el Guadiana ha sido analizado en Corral de Calatrava (Ciudad Real) y el río Júcar en Cuenca. En todos ellos también se han encontrado microplásticos.

Los microplásticos más abundantes proceden de la ropa

Bárbara Conejero explica que estos residuos se dividen en dos tipos: los que se producen como tal y los que surgen por la fragmentación de objetos más grandes.

En la primera categoría están las microesferas presentes en cosméticos como geles exfoliantes. Por su parte, los segundos se producen cuando objetos de plástico más grandes, como bolsas, botellas o envoltorios, se abandonan y se fragmentan con el paso del tiempo.

¿Cuáles son los más habituales? La experta lo tiene claro. “Los microplásticos que más se encuentran cuando se analizan las aguas de cualquier río, ya sea en Albacete o en cualquier otro cauce en España, son las fibras”, explica. Detalla que suelen proceder de prendas de vestir fabricadas a base de materiales sintéticos como el poliéster. Y cuando estas prendas envejecen o son de menos calidad, acaban perdiendo fibras en los procesos de lavado, las cuales terminan en los ríos. “Entre el 70 y el 75% de las muestras de los microplásticos que encontramos son fibras”, sentencia Conejero.

Son residuos tan pequeños que resulta complicado poder interceptarlos en estaciones de depuración de aguas. “Es muy difícil poder llegar a filtrarlos todos. Acaban colándose por todas partes”, señala la técnica.

Un “todas partes” que es casi literal: “No solo están en el agua. Están en el suelo y en el aire, y se han encontrado a tamaños muy reducidos en la sangre, en la placenta, en la leche materna. Así que ya están en los animales y en el ser humano, ya los tenemos dentro”.

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), a la que pertenecen dos de estos ríos analizados (el Júcar y el Cabriel), que asegura no tener datos propios sobre la presencia de microplásticos en las aguas de los ríos de su competencia, afirma que la presencia de estos residuos en las aguas se origina principalmente “por al aporte de aguas residuales no tratadas”.

No solo están en el agua. Están en el suelo y en el aire, y se han encontrado a tamaños muy reducidos en la sangre, en la placenta, en la leche materna. Así que ya están en los animales y en el ser humano, ya los tenemos dentro

“La depuración de las aguas residuales es capaz de reducir en alto grado la presencia de microplásticos en el efluente, y existen tratamientos adicionales que son altamente efectivos que pueden ayudar a alcanzar hasta un 90-100% de eliminación de estas partículas en aguas residuales”, afirman fuentes de la CHJ, que califica como “no satisfactoria” la depuración de aguas residuales realizada por los municipios de Castilla-La Mancha. “Existen numerosas poblaciones sin tratar sus aguas residuales aún”, aseguran.

¿Qué consecuencias tiene esta situación para el ser humano?, preguntamos. “Uno de los problemas de los microplásticos es que es tan reciente que no se sabe todavía muy bien el alcance del daño que pueden producir. Pueden afectar al cuerpo en formas que todavía no sabemos”, asegura Conejero, aunque avisa: “Estamos echando mierda por todo nuestro entorno. No puede ser inocuo”.