Veinte años de la Policía de Valladolid protegiendo a las víctimas de violencia machista

Una agente del Servicio de Asistencia a las Víctimas de Violencia Doméstica de la Policía Local de Valladolid.

Alba Camazón


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La de Valladolid fue una de las primeras policías locales que abrieron una sección de lucha contra la violencia de género. Fue el 22 de abril de 2002. No había ni Ley de Violencia de Género y todavía no había empezado el recuento oficial de víctimas de violencia machista. En ese momento entró una promoción nueva y varias agentes de la Policía de Valladolid querían poner especial atención a este tipo de delitos, con una de las primeras unidades de España.

“Nos dimos cuenta de que teníamos muchas intervenciones y entendimos que había que dar un tratamiento especial. Se lo planteamos a jefatura y a la superioridad y lo vieron con buenos ojos”, explica a este diario la jefa de Policía, Julia González, que fue una de las impulsoras del SAVVD (Servicio de Atención de Víctimas de Violencia Doméstica). Este grupo de policías propusieron que hubiera agentes 'de guardia' que prestaran el servicio “con una dedicación más amplia”. El impacto fue enorme: en 2002 la Policía Local levantó 130 atestados, y eso que no se entregaban los informes cuando al final el agresor terminaba detenido y que empezaron a trabajar en abril y no en enero. “Si hubiéramos empezado desde el 1 de enero habríamos superado la cifra de 2021”, calcula el oficial del SAVVD, Alfredo Pérez.

Sus competencias han ido de menos a más en los últimos años, en los que han atendido sobre todo los casos que el sistema VioGén califica como riesgo policial no apreciado, bajo e incluso algún medio. En el año 2020 se levantaron 27 atestados y en el 2021, 138 atestados. Desde el ejercicio pasado, la policía local continúa presente durante todo el proceso, aunque el acusado sea detenido.

La Policía Nacional es la que se encarga de los casos de riesgo alto y extremo. Insisten desde la Policía Municipal en que este reparto atiende a los recursos y medios que tiene cada cuerpo.

Si tienen juicio y requieren acompañamiento en esta u otra situación, hay un equipo de guardia. El oficial calendariza las citas judiciales, o si es necesario acompañarlas en el hospital o en el colegio y el agente de turno acompaña a la víctima vestido de paisano y dando protección policial.

Además, se las contacta de vez en cuando para saber cómo están. “Una de las cosas más bonitas era cuando te contaban que habían salido adelante, que estaban trabajando y estaban bien. Se acordaban de ti y eso es lo mejor”, asegura la agente Alicia González, que ha trabajado en la sección durante más de una década. “Hemos tenido unos casos preciosos”, afirma emocionada, con lágrimas contenidas y recuerda incluso alguna carta que recibió de estas mujeres. “Ves que la gente rehace su vida y te ven y dicen: 'no sabes lo que has hecho por nosotros'”, remata la agente Marta Calzada, que actualmente trabaja en el servicio.

A la agente Alicia González le faltan pocos días en el cuerpo antes de jubilarse. Ella entró en 2003 y solo tiene palabras de agradecimiento hacia todo el engranaje de apoyo a las víctimas, pero en varios momentos alude al turno de oficio, a quien agradece la confianza. “Éramos nuevos, con muchísimas ganas de trabajar. Los abogados preferían venir a la Policía Municipal y entablamos mucha confianza. Ha habido épocas en los que no había un día en que no te llamaran por la noche”, recuerda Alicia, que todavía se emociona hablando de este tema.

A los superiores les han llamado “a cualquier hora del día y de la noche”, asegura Alicia, que recuerda algunas intervenciones con militares o guardias civiles, que tienen un régimen disciplinario distinto. “Y nunca nos han puesto ninguna pega, al contrario. Siempre estábamos muy apoyados y trabajamos con muchísima seguridad. Y nosotros nos hemos ido enseñando unos a otros”, zanja.

El servicio está integrado por cuatro equipos de tres agentes especializados que se turnan. Según explica Julia González, cada agente realiza siete guardias al mes. La principal labor que realizan, además de realizar el correspondiente atestado, es de seguimiento y acompañamiento a las víctimas donde lo necesiten. Eso sí, de paisano y con un vehículo sin distintivo para evitar que la mujer sufra una doble victimización, aclara la jefa, Julia González. “Si tienen juicio y quieren acompañamiento en el juicio o en cualquier sitio, eso se apunta y se la acompaña de paisano dando protección policial. La hacemos valoraciones de riesgo cada cierto tiempo”, explica la agente Marta Calzada.

Esta policía asegura que el sistema de guardias evita 'quemar' a los agentes y es precisamente lo que da una mayor calidad en el servicio. “Podría llegar un momento en el que te haces fría y dejas de ser empática, que digas: 'una más'... Pero así 'desconectas' de tu trabajo habitual una vez a la semana o dos y te vuelcas en el trabajo”, explica. Calzada todavía recuerdan que se estuvo barajando la posibilidad de convertir el SAVVD en una sección única y que pensó: “se lo cargan”. “Porque el primer mes bien, pero luego ya... Y el quid es eso, que no nos quema”, zanja.

El servicio atiende todo tipo de casos de violencia doméstica, aunque sobre todo acuden mujeres que han sufrido malos tratos. Los agentes consultados por este diario también han detectado un incremento de las denuncias de padres que son agredidos por sus hijos. La agente Marta Calzada asegura que antes a los hombres les daba “un poco de vergüenza” y afirma que ese tipo de denuncias suelen ser por violencia psicológica más que física, un tipo de delitos que a veces es más difícil de demostrar, pero que también se pueden judicializar.

La agente Rodríguez destaca que también se interviene en casos de violencia hacia los hombres y subraya que todas las violencias están “penadas y tipificadas”. “Pero la violencia de género es una violencia específica que nace de la sociedad patriarcal. Mientras eso exista, es una separación que debe mantenerse. Se siguen matando mujeres y son la mayoría de denuncias que se están llevando”, defiende.

Ahora que el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, se ha comprometido a elaborar una Ley de Violencia Intrafamiliar, el debate sobre la violencia de género también llega a la comisaría de Policía Local de Valladolid. La jefa del cuerpo rehúsa “entrar en política” y defiende que como policía debe ser “objetiva e independiente”. “Los datos reales nos demuestran que de todos los servicios que atendemos, la víctima es mujer en un porcentaje mayoritario. Cuando se legisla, hay muchos tipos penales en los que se contempla la especial vulnerabilidad de la víctima. Hay que tratar igual los casos iguales, pero la igualdad también implica tratar desigualmente lo desigual. En el resto, no me pronuncio”, asevera Julia González. El oficial al mando del SAVVD, Alfredo Pérez, asegura que el trabajo del servicio no debe cambiar “en nada”.

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