El 29N obliga a Junts y ERC a redefinir contra reloj sus estrategias electorales
La convocatoria de elecciones generales el 29 de noviembre ha pillado a la mayoría de las formaciones catalana con el pie cambiado, aunque no exactamente de sorpresa. En Junts había cundido la opinión de que Pedro Sánchez optaría por finalizar la legislatura, por lo que los primeros espadas de la formación, Jordi Turull, Míriam Nogueras y Mònica Sales, viajaron el lunes a primera hora a Bruselas. Son solo ocho semanas hasta que se pongan las urnas y no hay tiempo que perder.
En el partido independentista, este lunes, no se sentían responsables de lo ocurrido. “[En el Gobierno] saben que no tienen mayoría para seguir la legislatura desde hace meses, la han acabado cuando más les ha convenido”, afirman. Pese a que Junts había retirado oficialmente su apoyo al Ejecutivo en octubre de 2025, la convocatoria electoral le obliga ahora a redefinir su estrategia.
Tras las últimas elecciones generales, la posición privilegiada en la que quedó Junts les empujó a pactar con Sánchez y a enarbolar la bandera de la negociación exigente, algo que durante la legislatura se ha diluido. “Somos los únicos que nos hemos plantado delante del radicalismo de los dos extremos”, aseguraba Nogueras en un vídeo difundido por el partido.
Un mensaje con el que Junts trata de poner distancia con el PSOE, pero, sobre todo, con Aliança Catalana, aunque el partido de la extrema derecha catalana ha confirmado que no irá a las generales. Sobre la opción de que Carles Puigdemont pueda ser el candidato a los comicios, fuentes de Junts lo rechazan de plano. “Eso no tiene ni pies ni cabeza”, consideran, al menos en este momento, cuando aún no saben si podrá regresar en noviembre.
Rufián pide “un mínimo de condiciones”
En una situación igual de inestable se encuentra ERC, donde las desavenencias entre la dirección de Oriol Junqueras y el grupo en Madrid que controla Gabriel Rufián son públicas desde hace tiempo. No es infrecuente que el diputado contradiga a la dirección de su partido, la última vez ocurrió el viernes, cuando Junqueras anunció el voto favorable a los dos decretos de vivienda y Rufián aseguró que debía leerlos.
Lo que ya está claro es que el de Santa Coloma no articulará ningún frente plurinacional progresista que combine los mundos de Sumar y Podemos con los de las izquierdas independentistas, tal y como trató de liderar, sin éxito. Sí es, en cambio, el candidato al que daría apoyo ERC, según lo que la dirección ha ido repitiendo durante todos los meses en los que él se ha salido de la línea marcada por Junqueras.
Este lunes, sin embargo, Rufián aseguraba que debía “reflexionar”. “Está escuchando a todo el mundo antes de decidir”, aseguraban fuentes del entorno del dirigente citadas por EFE, que aseguraban que tenía previsto reclamar “un mínimo de condiciones” a ERC para repetir como cabeza de lisa.
Tratando de desmarcarse de estos movimientos, los republicanos se han mostrado este lunes “preparados” para las urnas y con el convencimiento de que su papeleta es la “única” que “puede defender Catalunya”.
El chasco de los de Junqueras, con todo, era evidente, pues la mayoría de las conquistas con las que justificaban su apoyo a Sánchez se han ido por el desagüe con la convocatoria electoral. Ni la reforma del modelo de financiación y la condonación del Fondo de Liquidación Autonómica (FLA), dos de las cuestiones centrales para ERC, tienen ya recorrido, y el traspaso de Rodalies, la tercera pata de los acuerdos con el Gobierno, tampoco se ha completado. ERC acaba la legislatura con las manos prácticamente vacías en Madrid.
El PSC apuesta por Hereu con las encuestas a la baja
Para los socialistas catalanes la convocatoria tampoco llega en un buen momento electoral. El CEO (el CIS catalán) lleva meses pronosticando cierto desgaste del PSC. Especialmente en Catalunya, donde al Govern de Salvador Illa la gestión se le está haciendo cuesta arriba, pero también en el escenario de unas generales, donde el aliciente de Sánchez, que en julio de 2023 resultó en un verdadero gancho para el electorado catalán, ahora va a la baja.
Según los datos del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), durante toda la legislatura Sánchez se habría movido en Catalunya entre el 30 y 37% de votos (obtuvo un 34% cuando abrieron las urnas). En el último estudio, publicado en julio pasado, el voto ya bajaba a hasta el 29%.
Ante estos números, Sánchez debería volver a cuidar el granero catalán, de donde obtuvo nada menos que el 20% de todos los votos que le sirvieron para la investidura.
Para llevarlo a cabo, cuenta con Jordi Hereu, el actual ministro de Industria y exalcalde de Barcelona. Un hombre bien considerado tanto en el círculo de Sánchez como en el de Illa, pero con un perfil discreto y poco popular. Una elección que subraya que Sánchez será el absoluto protagonista del cartel electoral.
Los Comuns, a la espera del Frente Amplio
En la formación de Ernest Urtasun este lunes se multiplicaban los llamamientos para convertir el 29N en una gran movilización por la vivienda. “Especulación o vivienda”; proponían desde sus redes, al tipo que la dirigente en el Parlament, Jéssica Albiach reclamara “que las personas estén por delante de los fondos buitre”. Pero, de puertas para dentro, la formación está a la espera de que su espacio, ahora rebautizado como Frente Amplio, resuelva tanto la forma como las caras con las que concurrirá.
Por el momento, si desean acudir en coalición con Podemos, ambas partes tienen 10 días para ponerse de acuerdo. Los de Irene Montero siguen reclamando unas primarias. Por otro lado, la ministra Mónica García gana enteros como posible candidata de Sumar, a la vez que los Comuns siguen a la espera de si Ada Colau desea postularse.
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