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La lucha contra la peste porcina en Catalunya se alarga: “A más extensión, más difícil de erradicar”

Pau Rodríguez

Barcelona —
15 de agosto de 2026 22:37 h

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Catalunya mantiene un despliegue inédito para atajar la peste porcina africana, pero la lucha va para largo. Con más de 10.000 jabalíes capturados o abatidos, miles de agentes rurales y policías movilizados a diario, y hasta 19 municipios con restricciones de movilidad, las autoridades siguen registrando animales infectados cada semana —aunque vaya a la baja— y los expertos advierten de que la alerta se va a mantener previsiblemente durante meses.

Desde que se halló el primer brote de peste porcina africana en 30 años en España, en Cerdanyola del Vallès, el Departamento de Agricultura de la Generalitat ha confirmado 379 casos positivos (el 3,5% de las capturas). Recientemente, los infectados detectados se han reducido, con entre uno y cinco positivos semanales este verano, pero los expertos advierten de que el virus, que por ahora no ha saltado a ninguna granja, está lejos de darse por erradicado.

Además, administraciones y especialistas empiezan a detectar fatiga de la ciudadanía respecto a las restricciones de acceso a los bosques. Entre las ciudades afectadas se cuentan Barcelona y parte de su área metropolitana, que incluye un Parque Natural de Collserola completamente cerrado a visitantes, lo que perjudica a deportistas, entidades y también escuelas. Incluso el Tour de Francia alteró su recorrido.

Algunos alcaldes han mostrado ya su rechazo a que se extiendan los cierres sin fecha de reapertura. El caso más polémico es el de Sant Cugat del Vallès, cuyo edil pidió abrir accesos a determinadas zonas de bosque por razones salud y bienestar después de que la Generalitat autorizara el rodaje de una película de Russell Crowe en un recinto dentro del perímetro.

“Lo más seguro es que los trabajos van para largo, porque hay que seguir con medidas de contención hasta un año después de hallar el último positivo en un animal capturado”, advierte Francesc Closa, veterinario y director de Vets&WildLife. “Por un lado, es cierto que se están detectando menos casos positivos, pero por contra se encuentran más animales de los que pensábamos que había por estimaciones de densidad”, sostiene.

La cantidad de jabalíes que hay por kilómetro cuadrado en el área de Barcelona, Collserola incluida, es de las mayores de la península. Este factor dificulta el combate del virus más que en otros países europeos.

Pero hay más escollos que hacen de esta parte de Catalunya un terreno especialmente complicado para las labores de extinción de la epidemia, según enumera Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) y uno de los expertos seleccionados por el Ministerio de Agricultura para monitorizar la peste porcina. Gortázar destaca que al tratarse de una zona urbana, con millones de habitantes, viviendas y carreteras, es mucho más difícil hacer batidas nocturnas y colocar trampas y vallados efectivos.

Además, añade que el virus detectado en Barcelona se comporta de manera distinta a los localizados en otros puntos del continente, puesto que mata más lentamente a los animales y esto permite una mayor expansión. “Un virus que mata rápidamente puede causar un declive espectacular de la población, con bajones del 90% en poco tiempo, pero a medida que el virus mata más poco a poco, la dinámica cambia y el descenso es más progresivo”, razona este experto.

En comparación con el resto de países, la evolución en Catalunya está dentro de lo previsible, según los expertos. “El avance promedio es de 13 kilómetros por año, por lo que vemos que Catalunya no está fuera de lo común”, resume Gortázar.

Bélgica aparece como uno de los casos de éxito en su erradicación de la peste porcina africana, y aún así estuvo dos años para lograrlo. Otros países, como Italia o Alemania, no consiguen eliminarla en algunos de sus territorios. ¿Podría llegar Catalunya a este extremo? “Por ahora me parece muy osado afirmarlo; las actuaciones pueden parecer mejores o peores, pero tal como se está actuando no existe este riesgo ahora”, expresa el veterinario Francesc Closa.

El despliegue de la Generalitat continúa siendo considerable. En pleno mes de agosto, destina 1.000 efectivos al control de la enfermedad. Entre ellos se cuentan agentes rurales, grupos especiales caninos, operarios de drones, Mossos d’Esquadra, cazadores contratados por la empresa pública Tragsa, policías locales, Protección Civil y voluntarios. Aproximadamente la mitad de ellos se dedican a la captura de jabalíes y todo lo que la rodea, y la otra mitad a supervisar el perímetro.

En este punto, especialmente en que tiene que ver con los vallados, los expertos son escépticos. Cerrar a cal y canto para jabalíes esas extensiones no siempre funciona. Se vio en febrero, cuando los animales infectados lograron escapar de la zona cero y comenzaron a detectarse casos al suroeste de Barcelona. “Como en los incendios, si los detectas pronto y pones los medios, es más fácil apagarlos. Cuando crece su perímetro, hay que repartir medios, y la capacidad de extensión se diluye”, expresa Gortázar. “Por eso yo era más optimista al principio, porque a más superficie, más complicado es erradicarlo”.