La portada de mañana
Acceder
Miles de desalojados y ríos desbordados: la borrasca mantiene en vilo a Andalucía
Análisis - 'Jeffrey Epstein y la impunidad de los poderosos', por Íñigo Sáenz de Ugarte
Opinión - 'Proteger a los menores exige enfrentarse a las plataformas', por A. Garzón

Entrevista

María Rodríguez Soto, actriz: “Hay momentos en que la maternidad me hace sentir muy culpable”

Pablo Caruana Húder

Barcelona —
4 de febrero de 2026 22:49 h

0

María Rodríguez Soto lleva varios años acelerados. Sus últimos papeles en el cine la han dado a conocer al gran público. Sus nominaciones a los Premios Goya o los Gaudí por películas como Els dies que vindran, Mamifera, Casa en flames o Frontera, ha hecho que esta actriz esté en boca de todos. Pero María Rodríguez Soto es también una de las grandes actrices del teatro.

Lo de María Rodríguez y el teatro viene de largo. Más de 25 montajes teatrales en menos de 23 años de carrera con directores como Jordi Prat i Coll, Victoria Spunzberg, Carme Portaceli o Julio Manrique la abalan. Ahora presenta en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC) La reina lloba bajo dirección de Pau Carrió. Una obra sobre uno de los personajes femeninos shakesperianos con mayor calado, la reina de Inglaterra Margarita de Anjou.

Con Carrió la actriz ya había acometido otras obras del inglés como Enrique V (2014) o Hamlet (2016), ambas estrenadas en el Teatre Lliure. Ahora junto a actores como Quim Àvila, Pepo Blasco, Queralt Casasayas, Josep Julien, Xavi Ricart, Pau Roca y David Vert, protagonizará esta propuesta en que el director pone el foco en este personaje femenino que luchó como el más terrible de los hombres.

Rodríguez se está convirtiendo en una de las grandes de Catalunya. Aun así, cuando le preguntamos cuál es papel que querría hacer, la actriz no responde, por ejemplo Medea a lo Nuria Espert, sino que afirma que lo que le gustaría es hacer un espectáculo de clown, “no lo hecho nunca, es un reto, lo que mola es acercarte a cosas que no dominas”, afirma.

Es una actriz que pisa bien, verosímil, versátil, capaz de afrontar un Shakespeare o una marcianada del maravilloso Pablo Rosal como El día antes de la flor. Hablamos con Rodríguez Soto justo el día antes de estrenar La reina Loba. A pesar de la experiencia, lo nervios siguen ahí, a flor de piel.

Margarita D’Anjou, la noble francesa que se convirtió en reina de Inglaterra, esposa de Enrique VI, el rey loco, que se enfrentó a la Casa de York en la Guerra de las dos rosas, que tuvo que huir a Francia, pero recuperó el trono años más tarde. Y que finalmente lo volvió a perder en pura tragedia: su hijo fue ahorcado en el campo de batalla y ella encerrada en la Torre de Londres, ¿personajazo, no?

Ya lo creo, además Margarita es el personaje femenino de Shakespeare que, aunque no tenga una obra dedicada a ella, éste más desarrollado. Pau Carrió se ha basado sobre todo en los tres tomos de Enrique VI y en Ricardo III y luego ha ido hilando con textos de su propia cosecha la propuesta. En este momento siento que necesito al público ya. Pasa en todas las obras de teatro, pero creo que con Shakespeare aún pasa más. Sus personajes están tan escritos para el público, tengo tantas frases a platea que necesito estrenar ya.

¿Qué le parece la figura de Margarita?

Margarita desde pequeña fue moneda de cambio, su padre la vendió a los reyes ingleses para casarla y afianzar una alianza tras la Guerra de los Cien Años. A ella, en un principio, esto le pareció una gran idea, pero en el fondo aquello acabó pasándole factura, atravesándole el alma. Ella intentó reinar, pero no la dejaron… Y en esa lucha con los York acabó aplicando las mismas estrategias horribles de la corte inglesa que ella misma detestaba. Intentó obtener lo que le prometieron a cualquier precio y acabó convirtiendo en una gran villana. Es una especie de Ricardo III pero en mujer.

Es uno de los personajes femeninos de Shakespeare mejor dibujados, ¿está de acuerdo?

Sin duda. En Shakespeare estamos acostumbrados a ver cómo el dolor transforma al ser humano, pero más a través de los personajes masculinos. En la mujer se ve muy poco. Y si ocurre, como en Ofelia o Lady Macbeth, éstas acaban suicidándose. En cambio Margarita tiene un instinto de supervivencia que la hace única.

La interpretación es una carrera de fondo. Hay muchos momentos en que es muy complicado si no vienes de una familia adinerada

Déjeme preguntarla por su pasado, ¿cuándo supo que era actriz?

Llevo haciendo teatro toda la vida. Con seis años ya hacía teatro en el colegio público de mi barrio y seguí haciéndolo cuando pasé al instituto. En Barcelona y en Catalunya hay una muestra de teatro juvenil muy grande, no tiene ningún tipo de afán, pero para mí fue muy importante. Me acuerdo que cuando subí al escenario, había muchísimo público, y me pasó algo muy revelador. Fue la primera vez que sentí la actuación, la disfruté desde un sitio nuevo, sentí que podía contar, que se abría un canal claro entre yo y el público. Ahí entendí que si el oficio era eso que había sentido, yo quería ser actriz.

¿Sus padres son de Barcelona, verdad?

Sí, bueno, la familia de mi madre sí, pero la mi padre es cordobesa. Emigrantes que vivieron en el Somorrostro, en las barracas donde convivieron los emigrantes andaluces con los gitanos durante muchos años. Me siento un poco charnega, tengo ahí cierto orgullo. He vivido las dos culturas.

Me llamó la atención unas declaraciones suyas en la que hacía hincapié en que en el teatro en Barcelona contaba mucho también el origen, la clase social, ¿podría explicar esto?

La interpretación es una carrera de fondo. Hay muchos momentos en que es muy complicado si no vienes de una familia adinerada. El teatro además, en el fondo, es un oficio muy familiar. Ahora, que soy madre y mi hija se pasa muchas tardes en el camerino, lo entiendo mejor. Pero cuando empiezas de cero cuesta. Al principio te parece un mundo cerrado y tienes miedo de no poder dedicarte a esto. Y cuando ves que tienes que trabajar de otras cosas para sobrevivir, porque la vida está muy jodida, pues temes alejarte y no poder volver.

¿Le pasó esto en sus inicios?

Y tanto. Tuve que trabajar de todo: de camarera en tablaos flamencos, vendiendo libros, repartiendo folletos… O me vi pidiendo favores para poder ir a un casting a Madrid. Estuve más de siete años jodida, la verdad, fue duro. Pero siempre hubo algo ahí al fondo que me salvaba, aparecía una obra, una oportunidad… La verdad, las cosas no han ido nada mal y me siento privilegiada.

“Me he hecho un máster en papeles de mujeres fuertes porque he tenido grandes capitanas de barco”

Desde hace 6 años todo se acelera y su carrera en cine explota: Els dies que vindran de Carlos Marqués-Marcet con la que gana el Premio Gaudi, Mamífera, de Liliana Torres Exposito y Casa en flames de Dani de la Orden, ambas en 2023, las nominaciones al Gaudí y los Goya… Años de mucho trabajo donde ha interpretado a mujeres fuertes que cuestionan la figura tradicional de lo supuestamente femenino…

Sí, me he hecho un máster [risas], pero creo que eso se ha podido dar porque ha habido mujeres capitanas de barco. Tiene mucho que ver con que las mujeres también estén en primer término ahora explicando historias. Realizadoras, dramaturgas, guionistas y directoras capaces de alzar su película y explicar lo que les pasa y cómo se sienten. También creo que es por la edad que tengo. Y también tiene que ver con algo nada baladí y que no dejo de repetirme: que estoy teniendo mucha suerte.

En abril se dará la cuadratura del círculo. Después de todas esas mujeres fuertes llega a sus manos una bien especial, lúcida, que vive a pulmón, lesbiana… Me refiero a la protagonista de Permagel, el libro escrito por Eva Baltasar que en abril se estrena en el Espai Texas y que dirigirá Victoria Spunzberg.

Sí, ya hemos comenzado a estudiar el texto, la adaptación es maravillosa, funciona como un tiro. Es todo un poco locura, porque ahora estreno en el TNC y ya ando metida en la siguiente. Todo tiene su lado oscuro, pero cuando estudié el proyecto me pareció tan ilusionante… Ahora estoy un poco cagada. La última semana de La reina loba estaré por las mañanas ensayando Permagel, no hay otra, como el hombre bala, a saco.

¿Qué destacaría del personaje de Permagel?

Es impresionante cómo el personaje de Eva Baltasar enseña las entrañas con cero rubor y cero vergüenza. Y cómo lo hace desde un lugar lleno de humor y al mismo tiempo mucho dolor. Es muy importante hablar del suicidio desde ese punto de vista, y así dejar de estigmatizarlo.

Además, este año estrena nueva serie con Eduard Fernández, Matar un oso, con Movistar, ¿ahí que papel le ha tocado?

Hago de agente rural. También es una mujer bien importante, fue la primera agente rural en Catalunya. Está basado en un caso verdadero en el que matan a un oso en la Vall d'Aran. Es una investigación que todavía está abierta, fue la primera muerte de un animal que se trató por la vía penal en España.

A esa María de 20 años le diría que no se preocupara si lo hacía mal, porque no importa hacerlo mal, lo que importa es atreverse

La serie que está más cerca es Ravalear que dirige Pol Rodríguez e Isaki la Cuesta, ¿no?

Estamos muy contentos porque vamos a la Berlinale. Es la primera vez que una serie española va al festival berlinés. La serie va sobre la especulación inmobiliaria en un caso concreto que ocurrió en la familia de uno de los directores, de Pol Rodríguez. Es la historia del restaurante Can Mosques del barrio del Raval, que fue comprado por un fondo buitre.

Caray, el ritmo es frenético, lleva cinco años de aúpa, ¿cómo es tener una hija de ocho años, la conciliación, los cuidados…?

Después de la pandemia es verdad que el nivel de trabajo aumentó mucho. Este año la conciliación ha sido bien complicada, pero tengo la suerte de tener unos padres maravillosos que viven en Barcelona y que están encantados de hacer de abuelos y ayudarme. Hay momentos en que la maternidad me hace sentir muy culpable, pero también pienso que enseñarle a mi hija que se puede ser madre y trabajar de lo que más quieres es bastante revolucionario.

Si piensa en los primeros años, en la actriz que era y la actriz que es ahora ¿en qué cree que ha mejorado?

A esa María de 20 años le diría que no se preocupara si lo hacía mal, porque no importa hacerlo mal, lo que importa es atreverse. El miedo a hacer el ridículo te hace no contar las historias como tienen que ser contadas. Hay que gozar en el escenario, eso es lo que nos hace ser mejores intérpretes.