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“Más cemento y menos especies”: critican la renovación del Jardín Botánico de Zaragoza por 1,3 millones de euros

Antes y después del lago central del jardín botánico de Zaragoza

Candela Canales

4 de febrero de 2026 23:02 h

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Tras la reciente inauguración del renovado Jardín Botánico “Francisco Loscos” de Zaragoza, expertos y asociaciones naturalistas han expresado su decepción por el resultado de la reforma, que ha supuesto una inversión de 1,3 millones de euros. La Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR) critica que el espacio presenta “más cemento y menos especies”, con graves deficiencias en la identificación botánica, pérdida de biodiversidad y una orientación más ornamental que científica. Fuentes del Consistorio explican que los trabajos de identificación siguen activos y reconocen la existencia de errores puntuales y desajustes.

Olga Conde, portavoz de ANSAR, denuncia que la mayoría de los árboles y arbustos carecen de carteles identificativos y que muchos de los existentes contienen errores. “Un jardín botánico debe tener rigor científico. No es admisible que, más de un año después de inaugurarse, no estén correctamente identificadas las especies o que haya rótulos de plantas que ni siquiera existen”, afirma. Entre los ejemplos, cita la sabina negra, el olmo, el álamo temblón o el ciprés de Arizona, especies que figuran tanto en el jardín como en la web municipal, pero que no están presentes físicamente. “No se puede achacar al vandalismo algo que también aparece mal en el catálogo digital”, subraya.

ANSAR también cuestiona las cifras ofrecidas por el Ayuntamiento sobre la riqueza vegetal del espacio. Según el inventario de 2018, el jardín contaba con unas 160 especies, de las que al menos 37 han desaparecido. “Si quedan unas 120, ¿dónde están las 250 que se anuncian ahora? Salvo que se estén contabilizando plantas muy pequeñas o anuales, no cuadran los datos”, señala Conde. La asociación atribuye estas pérdidas tanto a la tala inicial de árboles con la reforma como al diseño del nuevo jardín y al deterioro sufrido durante años de abandono previo.

Especies que hay en el reformado jardín botánico de Zaragoza

Uno de los puntos más criticados es la transformación del antiguo estanque, que estaba naturalizado, con tamarices y presencia habitual de patos, en una gran fuente ornamental con canales iluminados. “Se ha perdido una oportunidad de crear un espacio de biodiversidad ligado a zonas húmedas, como ocurre en otros jardines botánicos, donde se aprovechan estos ambientes para mostrar flora acuática y favorecer fauna asociada”, lamenta Conde. En su lugar, asegura, se ha construido una estructura de cemento con paredes verticales que incluso puede convertirse en una trampa para pequeños animales.

Así era antes la parte central del botánico, con un lago donde habitaban patos

La asociación también cuestiona la gran explanada central sin apenas arbolado. “En un contexto de olas de calor y refugios climáticos, no tiene sentido crear espacios duros y sin sombra dentro de un jardín botánico”, apunta Conde, que considera que el diseño sigue la misma línea de otras reformas urbanas recientes en Zaragoza, “con más cemento y menos renaturalización real”.

Críticas al homenaje a Francisco Loscos

ANSAR también considera insuficiente el homenaje al botánico aragonés Francisco Loscos, que da nombre al espacio. “Más allá de una placa y unos rosales, no se ha aprovechado la oportunidad para incorporar especies descubiertas por él, plantas medicinales vinculadas a su trabajo o endemismos del valle del Ebro, lo que habría dado verdadero contenido científico y divulgativo al jardín”, señalan.

Entrada al jardín botánico de Zaragoza

A estas críticas se suman las de colectivos patrimoniales y culturales, que lamentan la pérdida de identidad del antiguo jardín, con sus senderos sinuosos, puentecillos de madera, pérgolas cubiertas de vegetación y un ambiente más íntimo y naturalizado. También se ha cuestionado la desaparición o desplazamiento de elementos históricos, como algunos bancos cerámicos y referencias a figuras clave de la jardinería zaragozana del siglo XX.

El botánico José Luis Garde, responsable de la revisión e inventario del jardín en 2018, reconoce que se han perdido entre 30 y 40 especies, pero atribuye parte de esas desapariciones a años de abandono, al estrés térmico provocado por los veranos extremos y a las necesidades del nuevo diseño. “Había especies que ya estaban muy deterioradas. Se ha trabajado mucho en lo que no se ve: canalizaciones, autoriego, pasarelas… y en nuevas plantaciones, sobre todo de gramíneas, vivaces y especies de bajo mantenimiento”, explica. No obstante, admite falta de coordinación y cree que se podría haber respetado más parte de la vegetación original: “Era un jardín histórico, con más de 50 años de materia prima, quizá no hacía falta rehacerlo tanto”.

Entrada al botánico antes de la reforma

Garde confirma también que detectó errores en la identificación de especies ya en fases iniciales del proyecto y los trasladó al Servicio de Parques y Jardines. “Me sentía en la obligación de avisar porque se habían arrastrado algunos errores anteriores. Creo que se han precipitado, aunque ahora están intentando solucionarlo”, señala.

Respuesta del Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Zaragoza defiende la reforma y asegura que los trabajos de identificación botánica, señalética y catálogo científico digital siguen en curso. Según fuentes municipales, el proyecto contempla la documentación de unas 250 especies mediante rótulos físicos y fichas digitales accesibles a través de códigos QR, con distintos niveles de profundidad divulgativa y científica, elaboradas en colaboración con la Universidad de Zaragoza, la Cátedra de Naturalización Urbana y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Aragón.

Fuente que ha sustituido al lago con patos del jardín botánico de Zaragoza

Desde el Consistorio reconocen la existencia de errores puntuales y desajustes entre ejemplares y etiquetas, que atribuyen a errores heredados, incidencias propias de un proceso de implantación progresiva y actos vandálicos, como el intercambio de placas identificativas. “La publicación del catálogo se está realizando de forma progresiva conforme se completan las tareas de inventario, revisión taxonómica, validación científica y desarrollo vegetativo de los ejemplares”, indican.

En la inauguración oficial, el Ayuntamiento defendió la intervención como una recuperación del carácter histórico del jardín, con criterios contemporáneos de accesibilidad, sostenibilidad y divulgación, destacando la restauración de bancos cerámicos, la creación de refugios de insectos y reptiles y la organización del espacio en colecciones temáticas de aromáticas, medicinales, acuáticas, ornamentales y frutales.

Sin embargo, para ANSAR, el resultado final no justifica ni el presupuesto invertido ni el relato institucional. “Zaragoza tenía la oportunidad de situarse como ciudad con un jardín botánico de categoría y lo que tenemos es un espacio pobre, con errores científicos, pérdida de especies y un diseño más propio de un parque ornamental que de un botánico”, concluye Conde. La asociación anuncia que trasladará formalmente sus críticas al Ayuntamiento, aunque duda de que obtengan respuesta.

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