La Muela y la transversalidad del voto en el 8F: “Aquí se vota a la persona”
La Muela ofrece una de las fotografías electorales más singulares de Aragón: un alcalde de Chunta Aragonesista revalida la alcaldía mientras el PP gana en autonómicas y generales y Vox se consolida como segunda fuerza, dibujando un mapa electoral tan fragmentado como pragmático.
En este municipio zaragozano varía el comportamiento electoral según la convocatoria, el orden de los partidos se invierte y el voto se fragmenta de manera llamativa. Las elecciones municipales y autonómicas de 2023 fueron el ejemplo más claro: mientras Adrián Tello, de Chunta Aragonesista (CHA), revalidaba por tercera vez la alcaldía, el Partido Popular se imponía con claridad en autonómicas y generales, y Vox se consolidaba como segunda fuerza en varios comicios.
El mismo día en que CHA se convertía en la primera fuerza municipal, con 1.062 votos, caía hasta el cuarto puesto en las autonómicas, donde solo obtuvo 399 papeletas, muy lejos del PP, que lideró la votación con 905 votos, seguido de Vox (506). En las municipales, sin embargo, Vox fue el segundo partido más votado (573 votos), por delante del PP (496), invirtiéndose de nuevo el orden respecto a autonómicas y generales. En estas últimas, el PP obtuvo 896 votos y Vox, 807, con una diferencia mínima.
El PSOE, que perdió su único concejal en las municipales, se mantiene como tercera fuerza en la localidad en autonómicas y generales, con 442 y 552 votos respectivamente.
En el ámbito local, Adrián Tello mantuvo sus seis concejales, el doble que PP y Vox, que obtuvieron tres cada uno, un resultado que desempata el único concejal de Izquierda Unida que esta vez no entró en el Gobierno municipal. La Muela es, además, la localidad más grande de Aragón gobernada por un alcalde aragonesista.
El alcalde en su tercer mandato acepta con filosofía esta fragmentación del voto. Mientras dobla en porcentaje a su seguidor Vox, la formación ultraderechista se dispara sobre todo en las generales, en las que CHA se integró en la candidatura de Sumar. Sus siglas se disparan cuando los vecinos juzgan la gestión municipal, que no ha sido fácil pero valoran el esfuerzo.
Además, el edil aragonesista ve con naturalidad que en el mismo día haya 400 personas que votan una cosa y la contraria. Atribuye parte de esta segmentación a los adelantos electorales y la rápida sucesión de convocatorias. La clave de voto es distinta, se evalúa la gestión, mientras que en autonómicas y generales pesan otros factores pero sobre todo, en el ámbito local “se vota a la persona”.
Esa lectura la confirman muchos vecinos. La mayoría admite votar a distintos partidos según la cita electoral, sin dramatismo. Ana, por ejemplo, dice vivir tranquila y considera que las cosas “se están haciendo razonablemente bien”, aunque reconoce que cuesta recuperar servicios muy deteriorados tras años de crisis.
Otros se declaran desencantados con todas las siglas. “Son todos iguales, yo no voto a ninguno desde hace años”, comentan tres amigas mientras toman café. Pero también hay quien se mantiene fiel a sus convicciones ideológicas.
Goya, antigua concejala del PSOE, dejó el ayuntamiento en 2009, en plena crisis económica y política. Consideraba que su partido debía haber nombrado una gestora y toda la candidatura decidió apartarse para dar paso a caras nuevas. No le sorprende lo que ocurre hoy en La Muela: “Hace años que las locales no tienen nada que ver con las autonómicas o las nacionales. Aquí se vota más a la persona”.
A su juicio, la ciudadanía ha entendido la travesía en el desierto del Consistorio tras la década dorada. “Ha habido recortes y se subieron impuestos, pero se ha pagado una deuda que llegaba hasta 2035. Ahora el IBI baja por tercer año consecutivo porque entran ingresos, sobre todo del polígono industrial”, señala. Para Goya, reconocer las circunstancias y priorizar el bien común ha sido clave.
Tradicionalmente, La Muela ha sido un municipio conservador. Durante años estuvo gobernado por el PAR, hasta 2011. El escándalo de corrupción que acabó con la condena y el encarcelamiento de la entonces alcaldesa, María Victoria –Mariví– Pinilla, supuso la desaparición del partido de la escena municipal.
Cuando Adrián Tello llegó a la Alcaldía, el Ayuntamiento apenas podía pagar nóminas y afrontaba amenazas de cortes de suministro eléctrico. En 2015 se acogió a los planes de financiación impulsados por el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que implicaban fuertes restricciones: no bajar impuestos y reducir drásticamente el gasto corriente.
Han sido once años de dificultades, con proyectos faraónicos abandonados y una deuda que superaba los 18 millones de euros. Hoy, La Muela ha logrado sanear sus cuentas, cerrar esa deuda y presentar incluso superávit, apoyada en nuevas inversiones y en la reactivación del polígono industrial.
Durante la etapa de Mariví Pinilla, iniciada en 1987, el municipio pasó de no destacar por nada a convertirse en símbolo del exceso. La instalación masiva de aerogeneradores llenó las arcas municipales y dio paso a una época de derroche, recalificaciones urbanísticas y corrupción. Entre 2000 y 2008, La Muela creció de 900 a más de 5.000 habitantes y se proyectaron 16.000 viviendas para convertirla en la segunda ciudad de Aragón.
El Ayuntamiento llegó a financiar viajes al Caribe para los vecinos, además de construir tres museos, un zoológico y una plaza de toros por la que pasaron figuras como Julio Iglesias. Cuando el modelo colapsó, quedó una alcaldesa condenada a 17 años de prisión, equipamientos cerrados y una deuda millonaria.
Hoy se buscan nuevos usos para muchos de esos edificios. La plaza de toros solo se utiliza en fiestas; el auditorio, con capacidad para más de 3.500 personas, ha requerido una inversión superior a 700.000 euros para adaptarse a la legalidad y reabrirá plenamente antes de 2025. Los museos levantados en la etapa anterior presentan problemas urbanísticos y técnicos que dificultan su reapertura.
El Ayuntamiento trabaja también en la recuperación de la piscina climatizada, la ampliación del depósito de agua –dimensionado originalmente para 900 habitantes– y en políticas sociales ligadas a la mejora de servicios. La población actual ronda los 6.700 vecinos, 1.700 más que en 2015, con un crecimiento sostenido y moderado de entre 150 y 200 personas al año.
La gran palanca económica es el polígono industrial, que ha logrado sacudirse el estigma del pasado. La llegada de Amazon, con un centro logístico que abrirá en septiembre y empleará a unas 600 personas, y el futuro centro de datos de Microsoft han disparado los ingresos municipales. Solo el IBI del polígono aporta más de un millón de euros anuales, cifra que se eleva hasta casi dos millones con el resto de impuestos.
La Muela, pionera en energía eólica, afronta ahora una nueva transformación. Enel-Endesa sustituirá 81 aerogeneradores antiguos por 10 nuevos, más eficientes y con menor impacto paisajístico y ambiental. Iberdrola también prepara nuevas repotenciaciones. A ello se suman parques fotovoltaicos, centros logísticos y centros de datos.
“Tenemos un poco de todo y somos casi conejillos de indias”, resume Adrián Tello. El alcalde reconoce que estos proyectos de cientos de millones de euros desbordan la capacidad administrativa de los ayuntamientos pequeños, pero insiste en avanzar con prudencia: “No es miedo, es ir despacio pero con firmeza, para no repetir errores”.
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