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CATALUNYA

Millones de independentistas desaparecidos

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Los números no cuadran. Si el Once de Septiembre del año pasado salieron a la calle dos millones de catalanes para pedir la independencia de Catalunya, ¿cómo es posible que el siguiente acto de demostración de fuerza del independentismo consiguiera, a duras penas, llenar el Camp Nou?

De dos millones a 90.000 en ocho meses. ¿Qué ha pasado?

Primera explicación, los dos millones nunca existieron, por más que sociólogos como Salvador Giner se jugasen el prestigio dando la cifra por buena. ¡Da igual! Un millón. Un millón y medio. Es mucha gente. Y aun andamos lejos de los escasos 90.000 que, siendo generosos, pagaron la entrada por acceder al Concert per la Llibertat. ¿Pagar? ¿Es posible que el fervor independentista se enfríe por tener que pagar 4 euros por una entrada? ¿Diez? No creo en los tópicos. Los catalanes no somos más avaros que los andaluces o los bávaros. Si no fueron es por otras razones.

Coinciden los analistas en que en la manifestación del Once de Septiembre había un ambiente más juvenil que el sábado, en el campo del Barça. Que faltaban los grupos que a ellos les gustan y que había demasiados “carrozas”, del perfil de Llach, Maria del Mar Bonet, Peret o Dyango. Esta explicación dejaría por los suelos las razones del compromiso juvenil con la causa.

La ausencia del presidente de la Generalitat no se puede computar como un elemento disuasorio de la asistencia. Los sondeos indican que los independentistas más bien pasan de él y se colocan bajo el amparo de Esquerra Republicana. El argumento que no acudió porque se casaba una hija suya es tan sólido como la justificación de los negocios turbios de CiU con Fèlix Millet argumentando que son inventos de un anti-convergente.

Además, después de meses y meses de ausentarse de la calle, ningún militante, simpatizante o votante de ERC podía perderse esta exhibición compensatoria de radicalismo.

¿Entonces?

Mi interpretación es que la adscripción al independentismo de todos los asistentes a la Diada del año pasado es incorrecta. El próximo Once de Septiembre será la prueba del algodón. Aquí ya no habrá ambigüedades. Será una gran proclama por la independencia. Duran Lleida no estará. ¿Existirá aun CiU? ¿Los sondeos dejarán ya a CDC en el tercer o cuarto lugar?

Si se aceptan recomendaciones yo convocaría la manifestación en Berlín. Unos días después, se decide si Angela Merkel continúa dirigiendo la política europea, española y catalana. Y Carme Forcadell, la dirigente de la Asamblea Nacional Catalana quela convocará, ya puede declarar  que “sin consulta no saldremos de la crisis” que, por más consultas que hagamos,  si la señora Merkel y los suyos nos siguen imponiendo la austeridad asesina y ningún presidente de la Catalunya independiente le planta cara, la crisis no nos la sacaremos de encima nunca.

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