Profesores ciegos en Barcelona pagan de su bolsillo asistentes tras denunciar la retirada de apoyos en el aula
Los profesores ciegos del sistema educativo básico en Barcelona han perdido personal de apoyo este curso. Así lo denuncian al menos tres de ellos, que lamentan que no han contado, igual que en años anteriores, con un asistente para corregir exámenes, leer mapas o informes, o preparar presentaciones.
Los afectados explican que durante mucho tiempo este servicio lo prestó la ONCE, que hace dos años lo dejó en manos del Departamento de Educación de la Generalitat. El curso 2024-2025, los apoyos se mantuvieron. Pero el 2025-2026 que ahora finaliza los docentes de la capital catalana alertan que no han podido contar con esta ayuda, una situación que no ha ocurrido por ejemplo a docentes ciegos de otros servicios territoriales de Catalunya.
Estos profesores aseguran además que no han recibido justificación alguna por parte del Departamento de Educación ni del Consorcio de Educación de Barcelona (el organismo participado por Generalitat y Ayuntamiento y que ostenta la competencia en esta materia en la capital catalana). También denuncian que han contactado con la Administración, a través de la ONCE o de los sindicatos, para aclarar lo ocurrido, pero no han obtenido respuesta.
Preguntado por elDiario.es, el Consorcio sostiene que en realidad sí existe un profesional de apoyo, a media jornada, que ya estaba contratado en los centros de estos maestros invidentes desde antes de que se añadiera el soporte de la ONCE. Pero los afectados alegan que esa dotación nunca ha estado destinada para ellos, sino que las escuelas e institutos los usan como un recurso general para otras funciones.
“Cuando la ONCE dejó de prestar la ayuda, en ningún caso nos dijeron que la supliéramos con esta persona a media jornada de la que ya disponía el centro, sino que nos asignaron otra a jornada completa, la misma que nos han retirado este año”, señala Neus Salvat, orientadora del IES Viladomat de Barcelona y una de las invidentes afectadas. “Además, en las reuniones con la ONCE y los sindicatos, el Departamento nunca planteó esta opción como solución”, recalca.
Ante esta confusión, los docentes invidentes exigen un protocolo que defina cuáles son las ayudas ajustadas a sus necesidades. “Si la cuestión no se protocoliza, es normal que los directores de los centros no sepan cómo actuar”, sostiene Joan Heras, profesor con discapacidad visual de Filosofía en la Escola d’Art i Disseny Deià de Barcelona.
De hecho, tanto Heras como Salvat aseguran que los directores de sus respectivos centro han intentado contactar con el Departamento y el Consorcio para aclarar la situación, pero no han obtenido respuesta.
Pagar horas de asistente de tu bolsillo
Desde 1990 y hasta finales del curso 2023-2024, estos docentes contaban con el apoyo de un profesional contratado por la ONCE. Sin embargo, la organización retiró entonces esta ayuda al considerar que este tipo de respaldo a los profesores invidentes debía financiarlo el Departamento de Educación.
Según recuerdan los docentes consultados, esa dotación de apoyo la proporcionó Educación el curso 2024-2025, aunque con dos meses de retraso. Además, acabaron desempeñando otras funciones dentro de los colegios, insisten.
“Si implementan un recurso y quieren que sea eficaz, deberían tener muy claro quiénes son sus destinatarios y cuáles son sus necesidades”, apunta Heras. En su caso, necesita apoyo principalmente para corregir exámenes. Durante el curso pasado, asegura que, en épocas de evaluaciones, las horas asignadas le resultaban insuficientes y tuvo que pagar de su bolsillo a un asistente.
Este año, sin el mismo recurso, la situación se ha agravado. “Es tristísimo que tengamos que pagar por trabajar”, lamenta Heras. En su caso, este curso destina unos 200 euros mensuales a este soporte. Neus dedica alrededor de 100 al mes.
En el caso de José López, profesor de ciencias sociales del IES Lluís Domènech i Montaner de Reus, este curso sí ha contado con una persona de apoyo, aunque distinta a la del año pasado. El docente afirma estar muy satisfecho tanto con la profesional actual como con la anterior.
Sin embargo, la persona que le asistió el curso pasado acabó marchándose porque Educación no le renovó en la plaza hasta poco antes de comenzar el curso. Ante esa incertidumbre laboral, optó por aceptar otro trabajo más estable. López lamenta que si la continuidad hubiese estado garantizada con antelación, esa persona habría seguido trabajando con él. Ahora teme que la situación vuelva a repetirse con la profesional de este año.
Elvira Pérez, maestra de educación especial en la Escola Parc de la Ciutadella de Barcelona, tampoco ha recibido este curso la persona de apoyo a jornada completa con la que sí contó el año pasado. Aun así, alcanzó un acuerdo con el Consorcio y con su centro para que esa persona pudiera seguir ayudándola en determinadas tareas este curso.
Pese a ello, coincide con el resto de docentes en la necesidad de crear un protocolo estable que garantice una atención ajustada a las necesidades de cada uno de estos maestros.
Neus Salvat considera “paternalista” que Educación tome decisiones sin consultar previamente a los afectados. “No es que necesitemos a alguien para hacer todas las clases. El soporte que pedimos es puntual y, sobre todo, para corregir en épocas de exámenes”, describe.
Los docentes reclaman más voluntad política para resolver la situación. “Lo único que queremos es que la conselleria hable con nosotros para establecer un protocolo realista y práctico, que permita resolver los casos actuales y sirva también como marco de referencia para situaciones futuras”, apostilla Heras.
El curso pasado elaboraron, junto con CCOO, una propuesta para la creación de un protocolo, presentada en las mesas sectoriales. Sin embargo, lamentan que tampoco se acabó valorando la propuesta.
Por otro lado, los cuatro docentes consultados para este reportaje –Joan Heras, Neus Salvat, Elvira Pérez y José López– enviaron una carta a la secretaria general del Departament d’Educació, Teresa Sambola, a principios de enero. En ella exponían la problemática y reclamaban la creación urgente de un protocolo básico. Aseguran que aún no les han contestado. elDiario.es ha intentado ponerse en contacto con el Departament, pero tampoco ha recibido respuesta.
Los profesores piden una solución “urgente” antes de que termine el curso para poder afrontar el próximo año escolar “con garantías”. Insisten en la necesidad de establecer un protocolo estable que reconozca sus necesidades reales y les permita ejercer su profesión “en igualdad de condiciones” que el resto de profesionales. “Solo pedimos trabajar dignamente, no privilegios”, reclama López.
0