Rosalía pone la guinda a una noche llena de música, emociones y solidaridad con Palestina en el palau Sant Jordi
Calor máximo ayer noche dentro del palau Sant Jordi de Barcelona, en la húmeda colina de Montjuic, y frío invernal en el exterior, de camino al recinto desde la plaza de España, un trayecto de unos diez minutos que debe realizarse forzosamente a pie. En la subida al palau, numerosas familias y grupos de amigas y amigos de distintas generaciones que se dirigían a presenciar el llamado Concert-manifest X Palestina, un evento en el que estaban programados numerosos e importantes artistas, además de figuras como el actor Eduard Fernández o el entrenador de fútbol Pep Guardiola. Durante el mismo, los manifiestos y lecturas de poemas se dieron el relevo con las diversas actuaciones musicales.
Aurora, Carmen, Montse y Anna son cuatro amigas de mediana edad abrigadas con anoraks y con una kufa (pañuelo palestino) alrededor del cuello. Explican que fundaron, junto a otra gente de su pueblo, la plataforma Sant Andreu de la Barca per Gaza. Han acudido al concierto motivadas más por la vertiente política que por la musical. Aseguran que del elenco los que más les llegan por edad son Lluis Llach y Fermín Muguruza.
Distinto es el caso de Jordi y Anna, que vienen de Lleida junto a Janna y Roc, sus hijos de 13 y 10 años. Anna explica que el concierto “es un regalo de reyes para los niños”, pero matiza que no se trata solo de ir a escuchar música. “Esta noche conocerán otras realidades, se harán preguntas, se darán cuenta que la vida no siempre es un camino de rosas”, dice. Por su parte, Janna asegura que musicalmente le interesa Amai, y a Roc en cambio le apetece ver a Oques Grasses, la banda que en su despedida ha vendido 250.000 entradas para sus cuatro conciertos en el Estadio Olímpic.
Otra familia que acude al concierto-manifiesto es la que forman Núria y Ferran junto a su hijo Otto. “Nos enteramos del concierto por Jordi Basté [en referencia al presentador de El mon a Rac1, programa líder de las mañanas radiofónicas en Catalunya] y pensamos que sería una buena forma de que Otto acudiera a su primer concierto”, explica Núria. Tanto para Ferran como para ella es muy importante que Otto entienda el significado del evento al que está a punto de acudir.
Pero también hay numerosos grupos de jóvenes que van entrando poco a poco en el palau Sant Jordi, que si bien al principio mostraba una entrada tibia, tras las primeras actuaciones alcanzó el lleno total. Pol, Ariadna e Iván tienen entre 18 y 21 años y aseguran que acuden tanto por el compromiso con la causa palestina como por la variada e intergeneracional oferta musical, de la que destacan Morad, Mushka y sobre todo Bad Gyal. Lo que nadie conocía en el momento de acceder al recinto es que la gran sorpresa iba a ser la presencia de Rosalía, que cantaría La perla ante el delirio de los 20.000 asistentes al concierto.
Eduard Fernández y Pep Guardiola
Mientras los asistentes buscaban sus asientos, el acto comenzó con la banda Sol Band, formada en 2012 por un grupo de jóvenes amantes de la música folk de Gaza. Tocaron dos piezas en árabe y seguidamente entraron en escena el actor Eduard Fernández, Premio Nacional de Cine 2025, y el traductor gazatí Kayed Hammad, que gracias a la ayuda de los periodistas españoles en la zona, en especial de Mikel Ayestarán, consiguió refugiarse con su familia en España. Hammad ha relatado a los asistentes el infierno de vida que ha tenido que soportar en Gaza desde mucho antes de octubre de 2023.
“Hay familias que han sido borradas del registro civil por la vía de las bombas, yo mismo he perdido un hijo”, ha desvelado el intérprete, que seguidamente ha explicado que “hemos tenido que comer pienso de animales para sobrevivir, y por eso muchos animales han muerto, porque les hemos quitado la comida”. El relevo al sobrecogedor testimonio de Hammad lo ha tomado el entrenador del club de fútbol Manchester City, Pep Guardiola.
El catalán, una figura de relevancia internacional, ha animado a todo el mundo a implicarse en la denuncia del genocidio palestino más allá de la opinión que se tenga del conflicto. “Cuando hay un naufragio en el Mediterráneo, Open Arms no pide permiso ni reflexiona sobre las causas, sino que va donde se ha producido y rescata a las personas sin más, y eso es lo que tenemos que hacer respecto a Palestina, actuar sin pedir permiso”, ha sentenciado Guardiola. “Pienso que los hemos dejado solos, abandonados, en manos de los poderosos que envían soldados a matar gente inocente, porque eso es lo que hacen los cobardes”, ha cerrado su intervención.
Seguidamente ha llegado la actuación de la palestino-israelí Lina Makoul, que ha declarado que “la cultura, el arte y la creatividad son el único modo en que los palestinos podemos ser libres”, por lo que ha pedido implicación en la recuperación de los centros culturales, actualmente arrasados. Makoul ha invitado a la franco-chilena Ana Tijoux al escenario y juntas han interpretado el tema Somos sur a la par que la temperatura en el palau iba subiendo.
De Fermín Muguruza a Amaia
La siguiente actuación ha sido la de Fermín Muguruza. Con camiseta de la selección de fútbol palestina y bufanda independentista catalana, el ex Kortatu y Negu Gorriak ha cantado su tema Yalah Yalah Ramallah. Para terminar ya clamado contra la complicidad y ha pedido el boicot a Israel. Tras Muguruza ha llegado un momento de frustración cuando en las pantallas del escenario han aparecido vídeos de los miembros del grupo de rock Osprey V, para los cuales la embajada española no ha activado a tiempo los visados de entrada.
Los siguientes en tocar han sido Tinariwen, una banda legendaria, padres del llamado “rock tuareg” y que fue fundada en Tamanrasset, en el desierto argelino, en 1979, y que han desgranado dos sudorosos temas, a caballo entre el blues de Ali Farka Touré y los acordes de la Bamako Rail Band. A Tinariwen le ha sucedido una performance de La Fura dels Baus en la que uno de sus actores, metido en una bolsa de plástico, recitaba el monólogo central de la obra Hamlet de Shakespeare.
Sobre las 21:15 ha aparecido en el escenario Amaia sentada al piano para interpretar, acompañado por las luces de miles de móviles Nadie podría hacerlo. La navarra ha proseguido con Tengo un pensamiento, coreada por el público a viva voz. Tras la lectura de un texto poético, le ha tocado el turno a la cantante palestina Salma Alhakim, que junto con Xavi Sarrià (alma de la desaparecida banda valenciana Obrint pas) ha cantado Amunt Yalah Palestina.
Tras distintas lecturas, le ha llegado el turno a Guillem Gisbert (ex Manel), que ha cantado junto con Mushka su colaboración 1 cumbia amb el Guillem. Al terminar, Muska ha gritado “¡Puta Israel!”. Les ha seguido la palestino jordana Zeyne, con su potente mezcla de folk electrónico r'n'b y coreografías dignas del K-pop. Zeyne ha dado pasó a la francesa Zaho de Sagazan y tras ella ha cantado la noruega Aurora.
El 'boom' de Rosalía
Cuando parecía que el concierto se encaminaba hacia un plácido último tramo, ha estallado la bomba. En las pantallas ha aparecido el nombre de la próxima artista: Rosalía. Conmoción general y un entusiasmo sin límites cuando la de Sant Esteve Sesrovires ha aparecido en el escenario para interpretar La perla, que ha sido ampliamente coreada. “Hoy, especialmente, es un honor estar en este escenario”, ha asegurado en catalán la artista durante su actuación, haciendo así un guiño a su compromiso con la causa palestina, que en alguna ocasión ha sido discutido.
Tras Rosalía, ha comenzado la parte más generacional de la noche, con La Zowi, que ha cantado Primark, Bad Gyal, que ha rendido tanto o más que Rosalía a los asistentes con su Fiebre, para luego aliarse con Morad y cantar juntos No han cambiado ante el delirio de los más jóvenes. Con la temperatura del palau altísima, Morad se ha envuelto en una bandera palestina.
Pero lejos de enfriarse, el concierto ha escalado unos grados más cuando Clara Peya ha conseguido las mejores notas de su piano para dar dramatismo a la lectura de las actrices Elisabeth Casanovas y Laia Manzanares, que han desglosado una lista de empresas colaboradoras con el ejército genocida israelí. Tras ellos ha llegado el discurso de uno de los organizadores, el periodista y exdiputado de la CUP David Fernández, que ha presentado a Aarab Bargouthi, hijo del activista Marwan Bargouthi, preso desde hace más de 20 años en las cárceles israelíes. Aarab Bargouthi ha desgranado un emotivo discurso de firmeza y esperanza.
El cierre del concierto, tras casi cuatro horas de música y emociones, ha corrido ha cargo de Lluis Llach quien junto al ex cantante de la banda Txarango Alguer Miquel y la cantautora Gemma hHumet, ha interpretado el legendario Abril 74 que cerraba su disco Viatje a Itaca. Tras ellos, la apoteosis final ha llegado con la banda Oques Grasses, que ha interpretado La gent que estimo. Sin duda el mejor cierre a una noche de emotividad y compromiso que deja a Barcelona en el mejor lugar, como cita final de una campaña que se ha venido desarrollando a nivel internacional durante 2025.