Shareef Sarhan, artista: “La Gaza alegre y vital que conocí y fotografié no volverá a existir jamás”
GAZA... t'estimo! es mucho más que una muestra fotográfica documental sobre la vida en Gaza antes de octubre de 2023. Incluso mucho más que una exposición del arte de Shareef Sarhan (Gaza, 1976) en la que este creador imprime por la técnica de “transfer” sus fotografías a bloques de hormigón, ladrillos rojos o azulejos. GAZA... t'estimo! es el testimonio visual de un mundo de ayer, de una realidad que comenzó a morir en octubre de 2023. Tal como lo expresa el propio artista, en cada piedra serigrafiada, en cada bloque de hormigón representado, “se esconde la memoria de las personas que habitaron los edificios y las calles de Gaza”.
La muestra, que puede visitarse en el Centre Cívic Pati Llimona de Barcelona hasta el 14 de marzo, recoge un compendio de imágenes tomadas por Sarhan a lo largo de su carrera y transferidas a distintos soportes como ladrillos, azulejos o especialmente bloques de hormigón que simbolizan los restos de los edificios destruidos en Gaza por los bombardeos israelíes. Xavier de Luca, comisario de la exposición y cofundador de la ONG Jiser (“puente” en árabe), explica que “Shareef utiliza especialmente cemento porque es el material que más se reciclaba en Gaza, ya que se recogía el polvo de cemento de los edificios derruidos por el ejército israelí para construir de nuevo; por tanto, él considera que acumula la memoria de miles de personas”.
A esta “memoria del cemento”, Sarhan –que es miembro fundador del colectivo Shababik de Gaza para el arte contemporáneo y miembro de la Asociación de Artistas de los Estados Unidos de América, y ganó además el premio de ánimo en 2007 y el premio de bronce en 2008 en el concurso de la Unión de Fotógrafos Árabes– añade su inmenso archivo fotográfico, debido a su trabajo como fotógrafo documental para organizaciones como la ONU. Gracias al citado archivo, en 2012, editó el libro de fotografías Gaza vive, donde reivindica precisamente esa vitalidad social ahora desaparecida.
Testimonio de un genocidio a todos los niveles
El testimonio de Shareef Sarhan es desolador a pesar de que el artista lo relate con una frialdad derivada la inmensa tristeza que revelan sus ojos. Nacido en Gaza hace 49 años, Sarhan es un artista y fotógrafo que ha trabajado la mayor parte de su vida en su país, ocupado ya antes de que él naciera por los israelíes. Allí desarrolló su arte y su inmenso registro fotográfico documental sobre cómo era la vida en la provisionalidad que permitían las tropas ocupantes, una vida que, a pesar de la represión y la violencia diaria, era como la de cualquier sociedad, con sus calles atestadas de comercios, sus playas llenas de alborozo y su enjambre de edificios y avenidas.
Una vida “alegre y vital” que, Sarhan asegura, “no volverá a existir porque ha muerto para siempre” arrasada por Israel en su brutal respuesta a los ataques de Hamás de octubre de 2023. “Israel ha cometido un genocidio no solo de personas, sino de todos los aspectos que nos definían como país”, dice el artista: “Por ejemplo a nivel social, ha desplazado gentes del norte al sur y del este al oeste y al revés, de modo que ya nadie vive con esos vecinos que tuvo a lo largo de su vida, un aspecto fundamental de la sociedad árabe”. A este genocidio social, Sarhan añade el urbanístico, el arquitectónico, el educacional, el familiar –“hay 25.000 niños huérfanos vagando por las ruinas de Gaza”, señala– y, por supuesto, el cultural y el humano.
Ahora Sarhan es un refugiado más. La fortuna quiso que la respuesta israelí a los atentados de Hamás le sorprendiera en Estambul mientras inauguraba una exposición. Había viajado con su mujer y sus cuatro hijos y, lógicamente, ninguno de ellos ha podido regresar. En Gaza quedaron su casa y su taller, donde guardaba la mayoría de sus obras y también las de otros artistas que él acogía y promocionaba.
Una vida demolida
Hoy el taller, con toda su creación, tampoco existe, cayó bajo las bombas. Sin embargo, su casa se mantiene en pie y en ella residen los discos duros donde guarda su archivo digital, al que no obstante no tiene acceso. Solo puede acceder a una parte –“la más importante”, puntualiza– que se encuentra en los servicios de la nube, así como a las imágenes que se llevó a Turquía en su ordenador.
Con ellas ha vuelto a reconstruir su creación artística para intentar mantener la memoria de aquella Gaza que conoció y retrató. La muestra de Barcelona también incluye la serigrafía en los cristales del Pati Llimona de una suerte de caligrafías árabes que en realidad representan la condensación y elevación al cielo de las voces y memorias de las personas que habitaron la tierra de Gaza a lo largo de su historia. A este respecto, Xavier de Luca comenta que Sarhan, antes de 2023, adornó con estas formas en metal una rotonda en Ciudad de Gaza. “Por supuesto, la rotonda y las esculturas han sido arrasadas”, añade.
La reconstrucción de su obra la ha iniciado primero desde Madrid, a donde viajó con su familia para pedir asilo político, y después desde Marsella, ya que finalmente ha encontrado acomodo tanto artístico como habitacional en la ciudad francesa. “En España, a pesar de que se encontraba a gusto y rápidamente estableció relación con nosotros, le costó mucho encontrar una vivienda adecuada a un precio asequible, tanto en Madrid como después en Barcelona”, comenta De Luca. “La vivienda es imposible en España”, apostilla el propio artista, que agrega que “es tremendamente duro tener que saltar de un país a otro, porque exige continuos esfuerzos de adaptación”. Respecto a su retorno, el fotógrafo asegura que no pierde la fe en poder volver a Gaza, “aunque solo Dios dirá si mi país llegará a ser libre alguna vez”.
Escéptico respecto al plan de Donald Trump de reconstruir Gaza como un conjunto de resorts turísticos, opina que “Israel intentará con una presión más o menos disimulada que cerca de un millón de nosotros nos vayamos de Gaza para volver a crear asentamientos como antes de 2005”. En aquel año, un acuerdo entre el entonces primer ministro israelí Ariel Sharón y la Autoridad Nacional Palestina obligó a la salida de todos los colonos que ilegalmente se habían instalado en laFranja. “Ellos consideran que fue una de las peores decisiones de su historia y por eso intentarán regresar”, concluye Sarhan.
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