Las sobrinas del gran mecenas catalán acusan a los albaceas de ocultarles su parte de la millonaria herencia

Oriol Solé Altimira

Barcelona —
21 de enero de 2026 14:20 h

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Por si al caso de la herencia perdida del gran mecenas catalán le faltaba algo, este miércoles han entrado en escena las dos sobrinas de Pere Mir. Las familiares del empresario han acusado a los tres albaceas imputados de ocultarles durante tres años su parte de la herencia, un pago vitalicio mensual de 14.000 euros.

Ante la magistrada del juzgado de instrucción 12 de Barcelona han comparecido M.C. Pàmias y M.T. Pàmias, sobrinas del matrimonio de Pere Mir y Núria Pàmias, que murió sin descendencia. La jueza investiga si los albaceas, el doctor Tabernero y dos abogados, administraron de forma desleal y se apropiaron sin derecho de la herencia millonaria de Mir, que se tenía que destinar a la investigación científica y al vitalicio de las sobrinas.

Según fuentes jurídicas, las hermanas han relatado a la jueza que no se enteraron de que Mir les había legado un vitalicio hasta 2020, esto es, tres años después de su muerte. La noticia de su pensión millonaria (14.000 euros al mes para cada uno durante todo lo que les quedara de vida) no la recibieron de los tres albaceas, sino de la Agència Tributària de Catalunya (ATC).

El fisco catalán, en el año 2020, abrió un expediente a las sobrinas por no pagar el impuesto de Sucesiones y Donaciones correspondiente a su herencia de Mir. Los investigadores sospechan que los albaceas sí comunicaron a la ATC el vitalicio, pero no lo abonaron a las sobrinas. Tras probar que no habían cobrado cantidad alguna, la ATC archivó el expediente a las sobrinas.

Luego empezó una negociación entre su asesor y el abogado imputado y principal albacea de Mir, el nonagenario Juan S. A finales de 2022, según han relatado las sobrinas, el abogado les pagó 360.000 euros a cada una, y un año después, 84.000 euros a las dos. Nada más hasta la fecha, según su acusación, que ejerce el penalista Fermín Morales.

Los cálculos son reveladores: a razón de 14.000 euros al mes para cada sobrina, las dos mujeres, que rondan los 70 años de edad, deberían haber cobrado entre 2018 y 2025 un total de 2,3 millones de euros. Pero solo tienen, según su versión, 804.000 euros.

La investigación ha puesto de manifiesto que la sociedad que, en teoría, serviría para vehicular el vitalicio a las hermanas, estaba dotada con 9,5 millones de euros. Pero ese dinero, según los Mossos, no fue destinado a la última voluntad de Mir, sino a remuneraciones y autopréstamos del abogado Juan S. como administrador de la sociedad.

Sobre los préstamos, autoconcedidos en 2020, 2023 y 2024 y que suman más de 2 millones de euros, el letrado manifestó en su declaración que ya ha empezado a devolverlos y que se realizaron por “necesidades económicas” y para cumplir con las últimas voluntades de Mir de ayudar a personas que lo habían ayudado en vida.

Por otro lado, los investigadores también sospechan que los albaceas no entregaron a las sobrinas las joyas familiares más valiosas que les legó Mir. Según las fuentes consultadas, sobre este extremo las testigos han declarado a la jueza que los albaceas les entregaron una parte de las joyas que estaban en una caja fuerte de un domicilio de Barcelona, pero que sospechan que no son todas las que les legaron.