El doctor Tabernero defiende que se quedó con una casa en Baqueira del gran mecenas catalán para cumplir su última voluntad
El doctor Josep Tabernero, director del instituto de oncología del Hospital Vall d'Hebron, se ha desvinculado ante la jueza de la creación de las sociedades en las que el empresario Pere Mir depositó su fortuna en Panamá, y ha añadido que se quedó con la casa en Baqueira del gran mecenas catalán cumpliendo con las “últimas voluntades” del fallecido, del que fue albacea, informa la Agència Catalana de Notícies (ACN).
Tabernero ha comparecido este jueves ante la jueza que lo investiga, junto a los abogados Juan S. y Juan Francisco C., por administración deslead y apropiación indebida de la herencia del gran mecenas catalán. Según fuentes jurídicas, Tabernero ha asegurado que Mir expresó verbalmente su voluntad de que se quedara con la casa de Baqueira antes de morir, y que el dinero que percibió corresponde a los impuestos que tuvo que pagar por hacer efectiva esta donación.
El oncólogo, que fue el médico personal de Mir y ejerció como patrón de la fundación Pere Mir de 2015 a 2022, ha explicado que su labor se reducía al “asesoramiento científico” sobre las investigaciones que se financiaban desde la entidad, sin participar de su administración económica.
Sin embargo, ha admitido que participó en una reunión en Londres en la que Jorge S., el albacea principal del testamento de Pere Mir, le otorgó poderes para que, en caso de que él muriera, hubiera “un círculo de confianza” que pudiera gestionar estas sociedades.
Según el médico, Mir había manifestado verbalmente en reiteradas ocasiones que la finca de Baqueira, que formaba parte del patrimonio de las sociedades panameñas, sería para él, y que si se la quedó fue solo para dar cumplimiento a “la última voluntad” del empresario. La jueza, en cambio, cree que, igual que todo el patrimonio, debía venderse y dedicarse a la investigación científica, tal y como había manifestado en su testamento el empresario.
La defensa de Tabernero ha aportado una declaración notarial en la que el responsable de mantenimiento de la finca señala que Mir le explicó que el oncólogo y su esposa visitarían el inmueble para verlo, dado que serían quienes se lo quedarían cuando él muriera en “agradecimiento”.
En declaraciones a la prensa tras las declaraciones, el abogado de Tabernero, Pau Molins, ha dicho que el oncólogo “no tiene absolutamente ninguna responsabilidad en la supuesta o pretendida descapitalización de las fundaciones”.
“En un momento determinado, en vida del señor Mir Puig, que no tenía hijos, él y su esposa, Núria Pamias, le prometieron que a su muerte le regalaría el apartamento que tenía en Baqueira”, ha agregado el letrado.
Este jueves también ha declarado el tercer albacea, el abogado Juan Francisco C. Ha dicho que la denuncia inicial de la antigua mano derecha de Mir “es por resentimiento”, ya que esperaba ser el gestor del patrimonio cuando el mecenas muriera. Ha incidido en que cuando él empezó a gestionar el patrimonio del mecenas, las sociedades panameñas ya estaban creadas.
El investigado ha insistido en la principal tesis defensiva, esta es, que Mir Puig dejó un “patrimonio separado” del que legó para la investigación científica. La magistrada, sin embargo, replica que no hay documento en el que sustentar el alegato defensivo y cifra en 6,2 millones de euros el perjuicio ocasionado por las presuntas operaciones irregulares-
El próximo lunes comparecerán ante la magistrada el exsecretario de Cellex y una vocal, así como un testigo clave, Ángel Surroca, exdirectivo de una empresa de Mir y quien denunció el caso en el 2023, alegando que el patrimonio no había llegado íntegramente a las fundaciones.
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