Aceras más anchas, comercio local o calles mejor iluminadas: una reconstrucción con perspectiva de género tras la dana

Zonas de juegos infantiles, calles iluminadas, más frecuencias de transporte público, mayor peso del comercio o bancos para sentarse en una plaza a la sombra. Los municipios valencianos comienzan a trabajar la perspectiva de género en el urbanismo, un mandato legal según los instrumentos de planificación territorial y que instituciones como la Diputación de València quieren fomentar mediante su plan de inversiones. En el caso de la provincia, afectada por la riada del pasado octubre, algunas poblaciones abordarán la reconstrucción de sus infraestructuras básicas con nuevos planeamientos, que pretenden hacer la vida más fácil a sus vecinos y adaptarla a las necesidades de la comunidad.

La corporación provincial presentó el lunes una guía para orientar a los municipios en estas actuaciones, obra de la delegación que encabeza Natalia Enguix (Ens Uneix), que consta de una definición de conceptos básicos y aplicaciones prácticas en pueblos y ciudades. Se trata de un documento vinculado a un programa de inversiones, el Pla Obert, dotado con 350 millones de euros para que los municipios mejoren sus infraestructuras, equipamientos y servicios. El documento, elaborado por la arquitecta urbanista de la Universitat Politécnica de València Inés Novella y la directora de la Cátedra UNESCO de Género de la Universidad Politécnica de Madrid, Inés Sánchez de Madariaga, supone un incentivo para acelerar la reurbanización de algunos municipios.

El urbanismo con perspectiva de género busca un espacio público más amable, habitable y seguro para toda la sociedad, especialmente para las mujeres y para las personas que dependen de los cuidados y del trabajo reproductivo. Implica un replanteamiento del espacio público y la ubicación de sus servicios, con espacios que acerquen el trabajo productivo y el reproductivo, o luchar contra la segregación y el riesgo de exclusión, que se materializa en cuestiones como aceras más anchas, mayor iluminación en las calles, mobiliario público para el descanso, una red más extensa de transporte público, potenciar el comercio local, mejorar y aumentar los baños públicos o priorizar las zonas de juego infantiles.

El Ayuntamiento de Carlet, una de las localidades afectadas por la dana del pasado 29 de octubre, será de los primeros en aplicar la perspectiva de género en el marco del plan provincial. El municipio de la Ribera Alta, gobernado por el PP, elaboró el proyecto antes de la riada, y comenzará las obras el próximo mes de octubre para iniciar un replanteamiento del centro histórico. El proyecto urbanístico implica una intervención en dos de las principales plazas del municipio, la Plaça del Convent i de la vila y la Plaça Major, y en una fase posterior se vertebrará el centro histórico, la zona en la que aún subsiste el comercio local y se encuentra el mercado municipal. Según explica el concejal de urbanismo, Borja Marí, el planteamiento implica “hacer el espacio público seguro y habitable”, reforzar los recorridos a pie de manera accesible, aumentar los lugares de descanso y mejorar la iluminación y fomentar espacios para las reuniones sociales, con zonas de sombra y vegetación que mitiguen las temperaturas.

El edil apunta que ambas plazas son ya peatonales, pero buscan ampliar el espacio peatonal en los alrededores creando una suerte de plataforma en la que los viandantes sean prioritarios frente al espacio que ocupa el vehículo privado. Se trata, concretamente, de que toda la calle quede al mismo nivel, provocando la sensación a los conductores de que 'invaden' un espacio peatonal, y no al revés. El proyecto urbanístico está dotado con 1,5 millones de euros y vendrá seguido de una fase posterior para hacer “coherente” el centro histórico, que se convierta en una zona más cómoda para la actividad diaria de los vecinos. “Es una visión urbanística que da respuesta a todas las etapas de la vida, no solo al trabajo productivo”.

La guía subraya que existen diferencias en el impacto de los desastres climáticos por género y que deben tenerse en cuenta a la hora de abordar la respuesta a las catástrofes y la reconstrucción. Hace referencia a informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ONU-Mujeres, el Banco Mundial o el Banco Europeo de Inversiones (EIB) que concluyen que las mujeres tienen mayores tasas de mortalidad que los hombres durante los desastres naturales, con especial atención a las inundaciones y las olas de calor. Los motivos, señalan las investigadoras, son “varios y complejos”, pero se ven marcados por los roles de género, la pobreza relativa y la falta de información, incluso en países de rentas emdias y altas. Por ejemplo , recoge, en el caso de inundaciones como las del pasado 29 de octubre en Valencia, “es particularmente comprometida la situación de las mujeres mayores que viven solas”.

Indican las investigadoras que en la reconstrucción se deben tener en cuenta las desigualdades, fruto de los roles. Como principales cuidadoras, las mujeres suelen ver incrementada la carga de trabajo dedicada a los cuidados, señalan. “Después de un desastre, las mujeres se ven en la necesidad de gestionar no solo el proceso de recuperación de la vivienda, sino también las necesidades cotidianas de las personas dependientes del hogar que, en estas circunstancias, suelen quedarse sin el apoyo que suponen las equipaciones y servicios públicos”. Además, añaden, “la pérdida del comercio local supone también mayor dificultad para aprovisionarse de alimentos, ropa, medicamentos o, simplemente, sacar dinero de un cajero. A menudo, las catástrofes naturales llevan implícita la destrucción de numerosas infraestructuras del transporte, muchas de las cuales son particularmente importantes para la movilidad cotidiana de las mujeres, así como de los grupos sociales que tienen un acceso nulo o limitado al vehículo privado”.

“Aplicar la perspectiva de género frente al cambio climático incluye acciones que van desde priorizar la recuperación de zonas de juego infantil o reposar lo antes posible el alumbrado público desprendido de un desastre, a la previsión de un sistema de alarmas diverso e inclusivo que tenga en cuenta la brecha digital (de sexo y edad), entre otras muchas posibles”, recalca la guía.

Las recomendaciones priorizan la obtención de información básica para establecer un diagnóstico y mapa de necesidades, sensibilización de la población y divulgación de la perspectiva de género, aplicación a las estrategias, mecanismos de participación ciudadana y escucha, aumentar la presencia de mujeres en los planes. “Se tendrían que plantear actuaciones orientadas a facilitar que todos y todas tengamos un buen acceso desde nuestro entorno cotidiano a lugares donde comprar, estudiar, trabajar, socializar, recibir curas, descansar o divertirnos”, dice el texto, que incide en la necesidad de promover una movilidad inclusiva, y añade: “La calidad del sistema de transporte no solo supone aspectos espaciales o de diseño, sino también de gestión como, por ejemplo, los horarios y rutas, así como el sistema de tarifas. Finalmente, dado que la movilidad a pie es la más relevante en cuanto al género, es importante atender el diseño de los espacios públicos (aceras, pasos peatonales, señalización, mobiliario, arbolado, etc.)”. Recalca además la importancia de la percepción de la seguridad en el espacio público: desde los entornos vigilados hasta la presencia de más personas en el espacio público, pasando por fomentar espacios colectivos y que favorezcan la acción comunitaria, algo en lo que hace énfasis el Ayuntamiento de Carlet en el proyecto.

Interés del gobierno vasco

La iniciativa de la Diputación de Valencia ha despertado el interés del Gobierno Vasco, según apunta la vicepresidenta de la Corporación provincial. La catedrática Inés Novella, coautora de la guía, que ha trabajado con el Gobierno Vasco en distintos proyectos, explica que el ejecutivo con sede en Vitoria “valora muy positivamente que una institución intermedia como la Diputación de Valencia impulse esta guía, y que además la vincule a un plan de ayudas económicas a los ayuntamientos”. “El País Vasco es una de las autonomías que más ha desarrollado políticas urbanistas desde una perspectiva feminista e igualitaria, y ha mostrado un interés real en un documento que incentiva la perspectiva de género en la financiación de proyectos concretos, y que podría servir de base para aplicar en cualquier otra provincia y autonomía”, recalca la académica.

En paralelo, la Diputación ha puesto ya a disposición de los ayuntamientos la guía en formato digital, y la próxima semana Natàlia Enguix abrirá en Albaida la ruta comarcal para acercar la herramienta al personal técnico de los ayuntamientos.