Agró denuncia daños “importantes y evitables en obras de reconstrucción de la dana en zonas ”ecológicamente valiosas“

elDiariocv

València —

0

Por más que las obras se consideran “necesarias” y “urgentes”, Acció Ecolgista-Agró considera que no se puede aceptar en ningún caso que estas actuaciones se realicen de forma “agresiva” y “con graves daños ambientales”, sobre todo, como resultado del uso intensivo de maquinaria pesada en áreas de gran valor ecológico, “incluso en zonas protegidas y sin ningún miramiento ambiental”.

Según denuncian, también han constatado como en numerosos puntos de las comarcas de la Ribera Alta, la Hoya de Buñol, La Serrania y la Plana de Utiel-Requena, los trabajos han producido “graves impactos ambientales y paisajísticos” en zonas de alto valor ecológico de ríos como el Magro, el Buñol, el Millares, el Turia, el Reatillo, el Regajo y numerosos barrancos afluentes, con afección a espacios de la Red Natura 2000, al Parque Natural del Túria y en el Parque natural de Chera-Bache del Chera.

En concreto, apuntan que se puede documentar como se han dañado extensos tramos de ríos y barrancos para reparar puentes, vados, caminos, carreteras y otras estructuras, “sin que fuera estrictamente necesario afectar extensiones tan grandes y de manera tan brutal”. Los ecologistas no discuten la necesidad de estas reparaciones, pero alertan que en muchos casos los trabajos no solo han producido un impacto en el entorno de cada infraestructura reparada o reconstruida, sino que han alterado completamente el lecho y los márgenes a lo largo de centenares de metros río arriba y río abajo de cada uno de ellos, “ampliando enormemente e injustificadamente el daño ambiental”.

Así, insisten en que, “de forma nada respetuosa con el paisaje y el ecosistema fluvial, las máquinas han removido y desplazado grandes cantidades de rocas, cantos rodados y arena, dejando explanaciones, taludes artificiales y, en algunos casos, canalizaciones, que además de tener un grave impacto visual han afectado la flora y la fauna fluvial, incluyendo especies amenazadas como la loina, el mirlo acuático europeo o la nutria.

En otros casos, las actuaciones detectadas parecen completamente “innecesarias y contraproducentes”. Se trata de las mal denominadas “limpiezas de barrancos” que han observado en muchos puntos de las cuencas del río Turia y del río Magro afectadas por la dana. Según sostienen, y al contrario del que algunos opinan, la vegetación, junto con las irregularidades naturales de los lechos de ríos y barrancos, frenan la velocidad del agua y favorecen la infiltración, reteniendo sedimentos y disminuyendo los procesos erosivos.

Ríos y barrancos con vegetación y sin alteraciones “protegen mucho más frente a las riadas que los que han sido deforestados y alterados por la mano del hombre”. Tal y como comentan, han observado que en muchos barrancos, e incluso ríes, se está actuando “de forma absolutamente bárbara y con un absoluto desprecio de estos frágiles ecosistemas, que muy a a menudo son refugio de flora y fauna amenazada”. “Con la excusa de retirar troncos arrastrados por la riada, se ha entrado con maquinaria pesada por las lechos, moviendo enormes cantidades de rocas, graba y arena provocando así una total alteración del perfil geológico, del suelo y de la vegetación”, relatan.

Todas estas actuaciones, marizan desde Agró, provocan daños muy importantes a ecosistemas muy valiosos como son los lechos y márgenes de ríos y barrancos y los bosques de ribera adyacentes así como otra vegetación forestal próxima, que además es refugio de especies amenazadas de flora y de fauna. Creen que es especialmente grave que algunas de las zonas afectadas son áreas protegidas incluidas en la Red Natura 2000 o están dentro de parques naturales. Estas actuaciones, advierten, se están haciendo “sin estudios de impacto ambiental ni una planificación rigurosa para evitar daños (muchos de ellos evitables) a los ecosistemas afectados”.

“Resulta intolerable, y es una prueba de lo poco que hemos aprendido de los desastres ambientales, que justamente obras que pretenden restaurar o reconstruir después de una catástrofe se hagan sin estudios de impacto ni garantías ambientales y originando daños ecológicos importantes”, detalla la organización ecologista.

Lo que muchas veces se califica como “desastres naturales” son originados o amplificados por causas humanas. Según su criterio, “ni los incendios forestales pueden calificarse de naturales (cuando el 80% los causamos los humanos) ni los grandes daños originados por una dana son resultado únicamente de procesos naturales”. Gran parte de los daños provocados “han sido consecuencia de acciones humanas; no únicamente la indiferencia, la ineptitud y la incapacidad de los máximos responsables que nos tendrían que informar a tiempo y proteger; sino también por la acumulación de actuaciones humanas que han amplificado los daños”.

Para empezar, detallan, por las modificaciones atmosféricas y climáticas provocadas por las sociedades humanas y también por intervenciones a lo largo de mucho de tiempo, “que dañan la vegetación forestal de nuestras montañas, por la alteración y eliminación de los bosques de ribera originarios, por la ocupación de los márgenes e incluso los lechos de ríos y barrancos y por la construcción e impermeabilización del suelo en zonas inundables.

No es admisible, subrayan, que la reconstrucción o la regeneración de los efectos de la dana vuelva a caer en la repetición de esas “actuaciones irresponsables”, efectuadas a lo largo de muchas décadas. “Ningún tipo de reconstrucción que no sea respetuosa con la naturaleza, que no respete la vegetación, el suelo fértil y los ecosistemas más valiosos, resolverá los problemas; al contrario, estaremos facilitando la próxima catástrofe anunciada”, indican, y prosiguen: “Cada vez, fenómenos adversos como la dana serán más frecuentes; si no rectificamos cuando antes nuestras actuaciones y ayudamos a conservar y recuperar los ecosistemas dañados, se repetirán nuevos desastres”.

“Respetar la naturaleza, actuar con estudios previos y cautelas ambientales y preservar bosques y riberas y no ahogar ríos, ni ocupar zonas inundables, es la única manera de mejorar la situación; si nos saltamos de nuevo las prevenciones y en vez de restaurar, degradamos más el medio ambiente, el futuro que nos espera no será nada favorable”, inciden.

Los ecologistas reclaman a la administración ambiental valenciana que rectifique cuando antes y actúe con las máximas cautelas y prevenciones ambientales: “No es admisible que el dinero para reconstruir y restaurar se usen de forma que dañen y destruyen, innecesariamente, elementos naturales y ecosistemas valiosos”. “Esta manera de actuar amplificará los riesgos y los daños originados por futuras danas de las que difícilmente nos escaparemos; sólo un mayor respeto por la naturaleza y una gestión que mejore, proteja y restaure de verdad los ecosistemas podrá protegernos. La ignorancia y el desprecio a los valores naturales nos harán repetir los errores”, concluyen desde Agró.