¿Qué pasa con el CEIP Blasco Ibáñez de la Vall d'Uixó? El PSPV denuncia “parálisis” y dos años de silencio de la Generalitat
LEER ESTE TEXTO EN CATALÁN
La incertidumbre rodea al CEIP Blasco Ibáñez en la Vall d’Uixó ante lo que el equipo de gobierno local califica como un bloqueo administrativo sistemático. El PSPV ha alzado la voz para denunciar que la Generalitat Valenciana, bajo la gestión del PP, mantiene en el cajón la petición de reforma de este centro educativo desde hace dos años. A pesar de que el Ayuntamiento solicitó formalmente en 2024 el programa de necesidades para rehabilitar la escuela e incluirla en el Pla Edificant, la respuesta por parte de la Conselleria de Educación sigue sin llegar, dejando el futuro de las instalaciones en un limbo legal y técnico.
El concejal de Educación, Manel Agea, ha sido tajante al explicar las consecuencias de este silencio administrativo. El mecanismo del Pla Edificant requiere que la Generalitat informe primero sobre las deficiencias detectadas para que los ayuntamientos puedan tomar el testigo y ejecutar las obras. Sin embargo, en el caso del Blasco Ibáñez, este primer paso se ha convertido en un muro insalvable. Mientras la administración autonómica no actúa, son los alumnos y el personal docente quienes sufren diariamente unas deficiencias estructurales que, según el edil, el Consell parece no querer ver.
Ante la falta de iniciativa de la Generalitat, el Ayuntamiento de la Vall d’Uixó ha decidido intervenir con recursos propios, asumiendo competencias que técnicamente no le corresponden para garantizar un mínimo de bienestar en el centro. Recientemente se ha procedido a la instalación de un toldo en el patio para proteger a los estudiantes del sol y se han anunciado obras inminentes para reparar y pintar el muro perimetral. Agea lamenta que el consistorio tenga que realizar este sobreesfuerzo económico y humano simplemente porque la administración que ostenta la competencia educativa ha decidido desatender sus obligaciones en el municipio.
Uno de los ejemplos más gráficos de esta “parálisis” denunciada es la situación de las instalaciones deportivas del colegio. Hace seis meses, el Ayuntamiento retiró las porterías del patio tras un compromiso de la Conselleria para sustituirlas por unas nuevas de forma inmediata. A día de hoy, el espacio sigue vacío, simbolizando para el PSPV una falta de interés que termina perjudicando directamente el día a día de los niños y niñas. Desde el grupo socialista se exige a la nueva consellera que desbloquee el expediente y envíe el programa de necesidades, integrando la reforma del colegio en un plan de barrio que ya ha recibido importantes inversiones en vivienda, pero que no estará completo mientras su escuela pública siga en el olvido.