La jueza alertó a la cárcel para que el cuñado de Rita Barberá dejara de 'colarse' a ver al corruptor del 'caso Azud'

El 9 de junio del 2021, a las 10.57 de la mañana, el empresario Jaime Febrer, recibió la visita de un abogado en el locutorio del centro penitenciario Antonio Asunción (Picassent), donde se encontraba en prisión provisional por su supuesto papel como corruptor en el 'caso Azud'. Y no era un abogado cualquiera, ni siquiera formaba parte del equipo de letrados que se ocupa de su defensa. Se trataba de José María Corbín, cuñado de la fallecida alcaldesa Rita Barberá y líder de la trama de presunta corrupción masiva. Corbín acudió en condición de letrado a pesar de ser uno de los principales investigados en la causa.

Pepa Tarodo, titular del Juzgado de Instrucción número 13 de Valencia, tuvo que dirigirse al director de la prisión para advertirle de que José María Corbín “no ostenta la defensa” del empresario Jaime Febrer, sino que figura como investigado en la causa. “Todo ello a los efectos oportunos y para su conocimiento”, reza una providencia de la jueza instructora incorporada al sumario del 'caso Azud' al que ha tenido acceso elDiario.es.

El cuñado de Rita Barberá se coló en la prisión en una visita vestida de “cita profesional”, abunda la magistrada, apenas dos días después de que los verdaderos abogados de Febrer —el dirigente socialista Manolo Mata y el letrado Miguel Vergara— acudieran al centro penitenciario.

El matiz de la condición del visitante es importante. No es lo mismo una “cita profesional” de un supuesto letrado de la defensa, en la que las comunicaciones entre el abogado y el cliente están, teóricamente, protegidas constitucionalmente (aunque hay salvedades, como las escuchas ordenadas por Baltasar Garzón a los encuentros de Francisco Correa y su defensor en la cárcel de Soto del Real en el marco del 'caso Gürtel; que le costaron la inhabilitación al juez) que una visita del principal investigado en la presunta trama de corrupción masiva y bipartidista vinculada al urbanismo.

¿Hubo presiones? ¿Algún recado? ¿Una evaluación de daños? ¿O simplemente una conversación entre viejo amigos? El contenido de la conversación entre Febrer y Corbín sólo la conocen los dos socios.

Lo cierto es que el empresario encargó su defensa al portavoz socialista en las Corts Valencianes y reconocido penalista, Manolo Mata, cuyo partido está metido de lleno en la presunta trama con nombres tan sensibles como el exsubdelegado del Gobierno Rafael Rubio, el extesorero Josep Maria Cataluña, o el abogado y presunto conseguidor José Luis Vera. Un papel ambivalente el de Manolo Mata, definido ora como de agente doble ora como de agente triple.