El motor invisible que mueve la economía: más de la mitad de población valenciana es socia de una cooperativa
Hay personas que comparten algo sin saberlo: ser socios de una cooperativa. Ya sea comprando en un supermercado, vendiendo su cosecha, o manteniendo una cuenta en una caja de crédito, cerca de 2,7 millones de valencianos y valencianas sostienen con su participación uno de los pilares más resilientes —y, a veces, silenciosos— de la economía autonómica.
Este jueves, la Confederación de Cooperativas de la Comunitat Valenciana (Concoval) y Unió de Periodistes Valencians organizaron un evento formativo y deliberativo, en el que participaron Nardi Alba (directora de Concoval), Amparo Cervantes (comunicación de Concoval), periodistas de distintos medios de comunicación, así como cuatro representantes de empresas y/o federaciones cooperativas valencianas: Teresa Bayarri (Consum), Mar Mestre (Caixa Popular), Ana Real (Fevecta) y Rubén Cohen (Cooperatives Agro-alimentàries).
Durante la jornada, se presentó una serie de datos interesantes, recogidos en un informe elaborado por Concoval y CIRIEC-España. El sector cooperativo local, en 2024, facturó unos 9.592 millones de euros, lo que supone el 7,18 % del PIB valenciano. Pero si hay un músculo que el sector exhibe con orgullo es el del empleo: las cooperativas valencianas dan trabajo directo a 62.605 personas y demostraron ser las empresas que mejor sortearon crisis como la del Covid-19, priorizando la conservación de los puestos de trabajo. De hecho, la provincia de Valencia es la que presenta el mayor volumen de empleo bajo esta fórmula. Es más: la presencia femenina en sus plantillas alcanza el 61,42 %, cuatro puntos por encima de la media estatal (57,43%) para este tipo de empresas.
Del campo a los paneles solares
Aunque la distribución y el consumo acaparan el grueso de la actividad, la raíz del cooperativismo valenciano sigue hundida en la tierra. Las cooperativas agroalimentarias de la Comunitat generan más del 15 % del empleo nacional del sector, según detallan los datos de Concoval.
Sin embargo, el modelo no solo vive de la tradición, sino también de la innovación. La Confederació informa de que, en un contexto de transición ecológica, las comunidades energéticas han encontrado en la cooperativa su traje a medida. De los 182 proyectos de energía ciudadana constituidos hasta finales de 2024, casi un 30 % optaron por esta fórmula empresarial.
La cicatriz de la DANA y la resiliencia del modelo
Y aunque el panorama general parece esperanzador, el pasado relativamente reciente todavía está embarrado. La devastadora DANA de octubre de 2024 dejó una herida profunda en el tejido económico de la provincia: según los datos de CIRIEC-España, 478 cooperativas ubicadas en la zona cero sufrieron daños. Esto supone que casi una de cada tres cooperativas (el 30,5 %) de la provincia de Valencia se vio directamente afectada, dejando en vilo la actividad de unas 11.000 personas trabajadoras y golpeando duramente tanto a los servicios como a las cosechas de cítricos y arroz.
Pese al golpe, si algo ha demostrado históricamente el cooperativismo es su capacidad para absorber los impactos. Al poner a las personas por delante del capital, la prioridad en tiempos de crisis no suele ser el recorte, sino el mantenimiento del empleo y el rescate mutuo. En una economía acostumbrada a la volatilidad, las cooperativas valencianas siguen demostrando que, a veces, la mejor estrategia de supervivencia es remar juntos.
La relación entre el periodismo y el cooperativismo
El evento mencionado, bajo el título “Por qué las cooperativas deben ser fuente informativa” dejó muchos aprendizajes, tanto para el sector periodístico como para el cooperativismo: las y los profesionales de la comunicación cooperativa mencionados han presentado un modelo empresarial en el que las personas y el territorio están en el centro, lo que le da un valor diferencial y un cariz de autenticidad que, en ocasiones, han admitido, no son capaces de trasladar a los medios, en particular, y a la sociedad, en general.
La jornada también ha servido para refutar algunos mitos que rodean a las cooperativas, como la reducción del cooperativismo al mundo agrario, su identificación con una gestión poco profesional o su escasa capacidad innovadora, entre muchos otros. Asimismo, se ha destacado que la cooperativa es la manera más democrática de hacer empresa, dado que lleva implícitos los valores como la sostenibilidad, la redistribución y la creación de un entorno laboral respetuoso.
Otra de las cuestiones que se ha abordado en la jornada es que el cooperativo no es un modelo para todos, ya que todo aquello que tenga que ver con la especulación y con lograr un beneficio rápido sin tener en cuenta las consecuencias no tiene cabida bajo esta fórmula empresarial, que apuesta por el éxito colectivo, por encima del individualismo.
En este punto, cooperativas y medios han coincidido en la necesidad de trabajar conjuntamente, de manera que el cooperativismo sepa adaptarse a las necesidades de los medios, y que estos sean capaces de entender un modelo económico que marca la diferencia, y tenerlos en cuenta para muchas más cosas.