Censurar para cambiar la historia

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El ayuntamiento de Alicante va a revisar el contenido de los guiones de las visitas guiadas a los refugios de la guerra existentes en la ciudad. Es la condición que Vox, socio del alcalde del Partido Popular, Luis Barcala, le ha puesto al consistorio para dar el visto bueno para la contratación de los guías.

Parece una broma, pero no lo es. La extrema derecha basa buena parte de su “ideología” en “con Franco se vivía mejor”, idea por cierto que no es nueva, era la base del ideario del dictador. No les voy a enumerar aquí las falacias en las que se basa el contenido defendido por los ultras, cualquiera con algo de inteligencia es perfectamente consciente de ellas, pero sí quiero alertarles de que, paralelo a la estrategia del dogmatismo que ejercen sobre individuos receptivos a creer a pies juntillas lo que les exponen, sin evidencias, razón o demostración, VOX, con la connivencia del Partido Popular, está desarrollando políticas dirigidas a contar “su” historia, aunque esta esté plagada de mentiras y versiones interesadas.

Porque el de Alicante no es el primer caso. El pasado verano, la Conselleria de Educación (PP) se negó a validar un curso de la Universitat d’Estiu de Gandia sobre contenidos de memoria democrática y, por segundo año consecutivo, ha rechazado reconocer como formación para el profesorado, las Jornadas sobre Historia, Educación y Memoria que organiza el Ayuntamiento de Xàtiva para finales del mes de marzo. Y son solo algunos ejemplos.

Frente a las denuncias de censura y negacionismo, darán excusas varias – ya nos las dieron en su momento – pero, ni a mí, ni a quienes vivieron los años de censuras y consignas, nos van a convencer. El terror se me apodera cuando pienso en quienes tienen hoy que formarse y conocer nuestra historia. Menos mal que existe internet, porque bien entrada la Democracia en las aulas seguíamos sin estudiar la historia más reciente de nuestro país, eso sí, nos sabíamos de memoria hasta el mínimo detalle de los Reyes Católicos, entre otras lecciones “fundamentales” para entender el contexto político y social en que vivíamos (sic) y que las enciclopedias y libros de texto corroboraban ya que eran previamente revisados por el régimen.

Hoy, gracias a las leyes de memoria histórica y democrática, en las aulas se explican, debaten y conocen las causas y consecuencias tanto de la Guerra de España como de la dictadura de Franco. Eso sí, en aquellas aulas en las que el profesorado desarrolla con diligencia y profesionalidad la tarea de formación que tienen encomendada.

Y ¿qué pasa cuando nuestros hijos se topan con negacionistas y/o nostálgicos de regímenes totalitarios? En las aulas en el “mejor” de los casos el vacío, en el “peor” el adoctrinamiento llevado a escala máxima. El director alemán Dennis Gansel en “La Ola”, nos mostró en 2008 la facilidad con que la sociedad puede caer en ideologías extremistas a través de la manipulación, adaptando a la pantalla grande un experimento real de 1967 en EEUU.

Llámenme catastrofista, espero de corazón equivocarme de pleno, pero cada vez que me llegan informaciones de censura y manipulación histórica, veo patrones similares a los desarrollados durante la dictadura, ahora de forma sibilina, sin estridencias, sin “ordeno y mando” o paseíllos nocturnos, pero calcadas en su intención y su objetivo.

Y parten de los gobiernos municipales y autonómicos del PP y Vox. En la Comunitat Valenciana y en toda España.