Por sus hechos los conoceréis

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Con esta cita del evangelio según San Mateo se nos advierte sobre la radical diferencia entre ser y parecer, y se nos conmina a mantenernos vigilantes ante quienes se presentan con ropajes de bondad ocultando así su naturaleza de lobos. Una cita que tiene 2000 años, pero que seguro que cuenta con precedentes muy anteriores ¿A qué dudarlo? Sin embargo, la traigo a colación, pese a su escasa originalidad y común conocimiento, ante el aluvión de acontecimientos, de hechos, que destapan personajes e intenciones. 

Es un hecho reciente que en Extremadura y Aragón se adelanta la convocatoria electoral porque el apoyo único con el que cuenta el PP gobernante, y por ello imprescindible que representa Vox, le niega la aprobación de los presupuestos autonómicos; así lo declaran la presidenta y el presidente de ambas comunidades. También es un hecho que en otras autonomías gobernadas por el mismo partido político con los mismos imprescindibles apoyos no salen adelante tampoco los presupuestos, pero ello no obsta para seguir sin adelanto electoral alguno. “Verbigracia” la Comunitat Valenciana, que al citado hecho añade el de la dimisión de su presidente por anteponer el placer al deber el fatídico día de la DANA e intentar tapar su flagrante negligencia con tantas trampas y mentiras como apoyos le prestó el presidente de su partido durante un interminable año de contumacia. Están en ello (en lo de los presupuestos, no vayan a creer…) 

Aclara esta aparente contradicción no tanto el pensar que cada gobierno del PP en cada comunidad autónoma tiene su estrategia, como el conocer la diseñada por Feijóo y su núcleo de concatenar victorias electorales, donde así se lo anunciaban las encuestas, con dos objetivos: generar un clima triunfal que le acercase a la Moncloa y no depender de Vox. El primero está por ver y el segundo ha fracasado clamorosamente, tanto que quienes convocaron para ser más libres han tenido que soportar un calvario de humillaciones y dejarse por el camino el programa, los principios y la dignidad para repetir una investidura que les hace aun más dependientes. 

Y por esa dependencia han tenido que desdecirse de su apoyo a la ILP de 2024 sobre regularización de inmigrantes, soportar por ello la reprimenda de la conferencia episcopal (con la bochornosa excepción de algún obispo que como mínimo debió copiar en el examen de catecismo para llegar a donde está) tener enfrente a la CEOE que los necesita en sus empresas y pactar con Vox la racista, xenófoba y segregacionista “prioridad nacional”. Es aquí donde esa radical diferencia entre ser y parecer, de la que San Mateo nos advierte, se manifiesta en su mayor grado de maldad. Se dirige contra quienes, en su mayoría, se encuentran en situación de mayor desamparo, sometidos al abuso de brutos y codiciosos, y se hace en nombre de una carcunda patriótica que se justifica y se exalta en el catolicismo. 

Los brutos, sus promotores, nos dicen que no hay comida para todos en un momento en el que el crecimiento de la economía española más que duplica el de la Unión Europea, en el que se baten records de ocupados, se sitúa el déficit público en el 2,2 % o se reduce la deuda del Estado por debajo del 100% ganando así la confianza de los mercados financieros con una prima de riesgo que se coloca en los 46 puntos frente a los 64 de Francia o los 87 de Italia. Se ve que el dinero internacional confía más en nuestra economía que nuestros brutos y de nada sirven ni los estudios ni las evidencias que vinculan y relacionan la inmigración con ese crecimiento. Pero no se confundan, nos dirán: nosotros queremos a los inmigrantes que necesitamos, solo que 

con menos derechos con menos ayudas y con menos salario que los españoles, ¡porque ser español es la hostia! 

Los codiciosos, esos que se embrutecen lo que haga falta si no sale cara, nos edulcoran la medida con el trampantojo del arraigo para encajarla a martillazos en la Constitución, llegando al absurdo de privilegiar a los extremeños o a los aragoneses sobre el resto de españoles provocando con ello la envidia del independentismo catalán mas alucinado. Porque ellos no son racistas ni xenófobos ni quieren pasar por malos católicos, incluso por buenos cristianos, lo hacen porque quieren seguir mandando y nos toman por idiotas. 

Pero ahí va la mala noticia para los idiotas que, ellos sí, son la hostia: ¿La prioridad nacional significa que en el acceso a una vivienda el español que va primero soy yo o eres tú, antes que el inmigrante? ¿O somos los dos? ¿Cuándo le llegará el turno al inmigrante, en el quinto lugar, en el décimo? Si es así ¿qué pensará el idiota al que le corresponda el puesto decimoprimero, después del inmigrante? Y esto vale para la sanidad, para la educación y para cualquier ayuda o derecho, porque no se trata de prioridad ni de arraigo ni de escasez, sino de exclusión por motivos racistas y xenófobos, pero también clasistas. 

Advertidos por San Mateo entre ser y parecer concluimos que la codicia embrutece, por lo que son indistinguibles unos y otros inoculando egoísmo y brutalidad entre los idiotas contra los inmigrantes. ¿Se los imaginan disputándose la prioridad en el acceso al trasplante de un órgano vital donado por la generosidad de un inmigrante fallecido? ¡Jesús!