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Sindicalistas dominicanos se alían con españoles en València para acabar con la precariedad y la economía sumergida

Las barreras en el mercado laboral dominicano son altas, pero se vuelven especialmente visibles cuando se es mujer o joven. Para poner sobre la mesa esta realidad, una delegación de líderes y lideresas sindicales de la República Dominicana ha visitado València. Su objetivo: compartir sus experiencias de primera mano, buscar apoyo y nutrirse de las dinámicas de lucha organizativa en España.

Esta visita no es un hecho aislado, sino que forma parte de un proyecto de cooperación “Promoviendo un ambiente laboral igualitario y libre de discriminación y violencia de género en la República Dominicana”. La iniciativa está impulsada por la Fundación ISCOD (Instituto Sindical de Cooperación al Desarrollo), una entidad vinculada a la UGT de España que lleva más de 15 años trabajando sobre el terreno en el país caribeño.

El Proyecto ISCOD–CIMTRA-UGT-SP-PV

El plan de acción del proyecto tiene una duración de 24 meses, extendiéndose desde mayo de 2025 hasta mayo de 2027. Cuenta con el importante respaldo de la Generalitat Valenciana (GVA) y la participación técnica de UGT Serveis Públics PV. En la República Dominicana, el trabajo se realiza en colaboración con las tres grandes centrales sindicales del país: la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC) y la Confederación Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD). Todo este esfuerzo conjunto se canaliza a través del CIMTRA (Comité Intersindical de la Mujer Trabajadora).

Los objetivos marcados son directos y ambiciosos: fortalecer las políticas de igualdad en el mundo del trabajo dominicano, promover las cláusulas de género en la negociación colectiva y fomentar unos entornos laborales libres de violencia y discriminación.

Para alcanzar estas metas, la agenda del proyecto incluye la impartición de un Diplomado en Igualdad para líderes y lideresas sindicalistas de la República Dominicana entre enero y marzo de 2026, dos investigaciones exhaustivas sobre la violencia de género laboral, y la creación de foros de buenas prácticas para propiciar unos espacios de trabajo más seguros.

La informalidad del trabajo y el miedo a sindicalizarse

El proyecto tiene intenciones ambiciosas que deberán enfrentar la crudeza de la realidad dominicana. Las cifras de precariedad marcan el ritmo de la economía nacional. “Alrededor del 60% de la población está dentro de la economía informal, con lo cual carecen absolutamente de todos los derechos, no contribuyen al estado de bienestar, pero tampoco se benefician de absolutamente nada”, detalla Meleanchys Bernanel, la técnica responsable del proyecto CIMTRA.

No obstante, para quienes consiguen entrar en el sector formal, las garantías no son mucho mejores. La afiliación sindical es muy baja: en la industria nacional se sitúa en torno al 20%, y en la hostelería, alrededor del 15%. ¿La razón principal de estas bajas tasas de afiliación? Tan simple como terrible: el miedo a las represalias por parte de las empresas que contratan. “En el sector privado las personas tienden a tener miedo a la afiliación, porque tienen temor a que sean despedidos”, comenta Charleny Magallanes, la representante del sector de enfermería. La represión antisindical es implacable: “Decir que te vas a afiliar a un sindicato es querer firmar una carta de renuncia. Tienes que pertenecer al sindicato clandestinamente”, añade Jacqueline Ureña, la representante del sector de la hostelería.

Para colmo, la legislación laboral es casi inexistente, y la que existe, apenas es efectiva. Al comparar su situación con la de España, la lideresa del sector de enfermería fue tajante: “Aquí en España están más organizados que nosotros. Porque ustedes tienen leyes que los amparan. En República Dominicana, no existen esos tipos de leyes, y si existen, se violan”. Además, la Charleny sentenció que el subcontrato se utiliza de forma agresiva para evitar que las plantillas consoliden su posición: “Hay lugares de trabajo que solamente le dan tres meses y salen nuevamente. Porque después de tres meses en un trabajo ya tienen ciertos derechos, cosa que a algunas empresas no les interesa porque no quieren pagar demás”. De hecho, según el representante de la industria, Emmanuel Amador, en el país caribeño no existen los convenios colectivos, como en España, que se apliquen a sectores económicos/laborales completos, sino que, para ello, tienen otra figura jurídica: “Existe lo que es pacto colectivo […] la negociación es por empresa. Lo que esto significa es que las condiciones laborales están muy fragmentadas”.

Viejos problemas… y viejos líderes

Uno de los debates más tensos y reveladores de las entrevistas es la profunda desconexión entre las estructuras tradicionales de los sindicatos y la juventud obrera. Según las estimaciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) de la República Dominicana, en 2025, más del 65% de la población dominicana tenía entre 0 y 39 años. No obstante, las cúpulas sindicales están dominadas por personas mayores —sobre todo, hombres— que llevan décadas aferrados a los cargos. Las invitados constataron que algunos de los secretarios generales tienen más de 80 años.

Esta falta de renovación cierra el paso a nuevas ideas y dificulta la conciliación intergeneracional. Desde las cúpulas se excusa esta situación culpando a la apatía de los más jóvenes, un discurso que genera una enorme frustración entre las nuevas generaciones de líderes. “A menudo dicen: 'Los jóvenes no tienen interés. Nosotros les damos los espacios, pero los jóvenes no quieren asumir'. Y eso es algo que a mí me molesta bastante”, afirma contundentemente Arianny García, la representante del sector de industria. Para ella, el problema no es la falta de ganas, sino un sistema cerrado al relevo generacional y con falta de iniciativa política y empresarial para alterar las estructuras ya existentes: “Si te pones a pensar también, la misma estructura sindical funciona como funcionan las estructuras políticas: el amiguismo, la concentración del poder, la misma fragmentación dentro del movimiento sindical”, constata.

A esto se suma un modelo de militancia excluyente: “La militancia está basada en una disponibilidad total, una disponibilidad completa, que si tú no puedes estar a tiempo completo haciendo sindicalismo, entonces prácticamente no puedes acceder a éste”, afirma Arianny.

La situación de las mujeres sindicalistas dominicanas

Si ser joven ya es complicado, ser mujer en el mercado laboral dominicano es enfrentarse a una constante carrera de obstáculos impuesta por el machismo. Una de las sindicalistas-lideresas sostiene: “A las mujeres, cuando somos jóvenes, entienden que podemos quedar embarazadas... Tenemos por ejemplo cadenas de supermercados que contratan mujeres por encima de los 40 años porque entienden que no pueden quedar embarazadas y no tienen la regla”. Es más: tanto dentro del propio sindicato como en la esfera laboral en general, la exigencia de estar disponible las 24 horas al día choca contra una realidad en la que los cuidados siguen siendo una obligación casi exclusiva de la mujer: “Culturalmente a la mujer le tocan los cuidados tanto del hogar, como de los hijos, entre otros. [...] e imagínate tratar de encontrar o asistir a una reunión dentro de toda una agenda así formada”, sentenció la representante del sector de industria.

Sin embargo, el trabajo del CIMTRA y las áreas de la mujer están empezando a conquistar algunos logros. Aunque reconocen que “las tres centrales sindicales siguen estando dirigidas por los hombres”, los avances desde la base ya son palpables. “Hay un grupo grande de mujeres que están concentradas en lo que es el movimiento sindical. Nosotras estamos ya preparándonos para eso porque para eso está CIMTRA”, afirmó la representante del sector de enfermería. Los primeros triunfos ya se están recogiendo a nivel local: “En mi sindicato de base logramos que la presidencia esté ocupada por una mujer”, añadió.

En definitiva, la visita a València del equipo de sindicalistas procedentes de la República Dominicana no fue solo un viaje de estudios. Más bien, es la confirmación de que la lucha por los derechos laborales requiere un cambio de reglas de juego. Democratizar los sindicatos, integrar a los jóvenes y a las mujeres, y reducir la precariedad son los objetivos que, con el apoyo del proyecto colaborativo de ISCOD-UGT, CIMTRA y UGT Serveis Públics PV, se vuelven realidad.