Vientos huracanados de 150 km/h obligan a decenas de intervenciones de bomberos en València

La borrasca Nils ha golpeado con una virulencia extrema a la Comunitat Valenciana durante las últimas horas, dejando tras de sí un rastro de daños materiales y registros meteorológicos que han superado todas las previsiones. Según los datos oficiales difundidos por el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat a través de sus canales oficiales, el temporal de poniente ha alcanzado intensidades propias de un huracán en diversos puntos del territorio, obligando a los servicios de rescate a trabajar sin descanso desde la pasada madrugada en un escenario de máxima alerta.

La fuerza del viento ha sido especialmente devastadora en las zonas altas y del interior, donde se han pulverizado récords de velocidad. La racha máxima se ha detectado en el municipio de Xodos, donde los anemómetros han marcado unos impactantes 151 km/h. Sin embargo, el fenómeno ha sido generalizado y extremadamente violento en otras poblaciones, registrándose ráfagas de 134 km/h en Xert, 130 km/h en La Font de la Figuera, 125 km/h en Buñol, 124 km/h en Villena y hasta 123 km/h en Lucena del Cid. Otros puntos como Alcoi y Ayora también han sufrido el envite del temporal con vientos que han superado con creces los 100 km/h, dibujando un mapa de riesgos que ha afectado de norte a sur a toda la autonomía.

En la ciudad de València, el temporal ha dejado situaciones de auténtico peligro que han requerido la actuación inmediata de los bomberos municipales. Los efectivos de la capital han tenido que realizar decenas de salidas de urgencia para atender incidentes relacionados con la caída de ramas, el saneamiento de cornisas en mal estado y el acordonamiento de zonas céntricas por el riesgo de desprendimiento de elementos del mobiliario urbano. En la capital la caída de un árbol causó heridas a dos mujeres y se registraron múltiples daños en el mobiliario urbano.

Especialmente crítica ha sido la situación en la zona de Ruzafa y en el entorno de la plaza del Ayuntamiento, donde el viento ha llegado a alcanzar rachas de 67 km/h que, aunque menores que en el interior, resultan extremadamente peligrosas en entornos urbanos consolidados. Los consorcios provinciales de València y Castelló también han reportado una actividad frenética, interviniendo en municipios como Nules y Burriana para retirar vallas publicitarias y árboles que bloqueaban infraestructuras críticas.

La Agencia Estatal de Meteorología mantiene activos los avisos ante la persistencia de este temporal, destacando que la alerta naranja sigue vigente en el litoral e interior sur de Valencia y el interior de Alicante. Este fenómeno ha llegado acompañado de una masa de aire cálido que ha dejado una noche tropical sin precedentes en un mes de febrero, con temperaturas que no han bajado de los 23°C en Gandia o Dénia. El calor ha sido especialmente notable en Miramar, donde el mercurio ha rozado los 26°C, una cifra que contrasta con la peligrosidad de los vientos que siguen azotando la costa.

Por último, el transporte ha sufrido las consecuencias directas de la borrasca Nils. En el Aeropuerto de Manises se han producido retrasos significativos y maniobras complejas debido a las fuertes ráfagas, mientras que el Aeropuerto de Castelló permanece en vigilancia ante posibles afectaciones. La navegación marítima también se ha visto alterada, con restricciones parciales en los puertos de Valencia y Sagunto para garantizar la seguridad de los buques. En cuanto al tráfico ferroviario, Adif ha impuesto limitaciones de velocidad en varios tramos para prevenir accidentes derivados de la caída de objetos a las vías, lo que ha generado demoras acumuladas en las líneas de cercanías y media distancia.