Carmelina Barberis, la voz guajira que encontró en La Palma su segunda patria

Carmelina Barberis, referente del canto campesino cubano y figura que simboliza la relación cultural entre La Palma y Cuba.

Luis G. Morera / Efe

12 de febrero de 2026 10:54 h

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Cada lunes de Indianos, cuando el blanco inunda las calles y el talco convierte la capital palmera en una escena a medio camino entre la memoria y la parodia, hay una voz que durante años ha encarnado esa conexión atlántica con especial nitidez: Carmelina Barberis, referente del canto campesino cubano y figura que simboliza la relación cultural entre La Palma y Cuba.

Carmen Emilia Barberis Gil (La Habana Vieja, 8 de agosto de 1938) comenzó a cantar siendo una niña de diez años a la que la necesidad, el talento, y el empuje de su padre la condujeron a un concurso de canto improvisado junto a su hermana. El premio, alimentos y unos pocos pesos, era entonces ayuda para la casa.

Poco después, en el espacio de radio “Buscando al príncipe del punto cubano”, de Cadena Azul, obtuvo el título de Reina Campesina gracias a los sacos de votos recortados de una marca de galletas que los oyentes enviaban para asegurar su victoria en el concurso.

En una tradición dominada por hombres, aquella niña se abrió paso en el punto cubano hasta convertirse en una de sus voces más reconocibles.

Carmelina Barberis pasó por emisoras de radio como La Mil Diez o Radio García Serra, y participó en programas fundacionales de la televisión cubana, donde compartió espacios con figuras como el Indio Naborí, Celia Cruz o la Sonora Matancera.

Carmelina Barberis, referente del canto campesino cubano y figura que simboliza la relación cultural entre La Palma y Cuba.

Su popularidad se consolidó a través de formatos de amplia audiencia como Fiesta Guajira, Cuba Campesina y, especialmente, el Noticiero Cantado, que cada madrugada, a las 5:50 horas, transmitía las primeras noticias del día en forma de décimas.

En 1959 representó a Cuba en el VII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Viena. De allí viajó a Moscú, capital de la Unión Soviética, donde el éxito prolongó la gira durante más de tres meses, para acabar su “gira” en Corea del Norte cantando el himno nacional bajo la mirada del presidente Kim Il-Sung.

El vínculo con Canarias comenzó en 1991, cuando visitó el archipiélago junto a otros artistas cubanos, para regresar en 1993 y, finalmente, quedarse en la isla desde 1995 cuando fundó el grupo Carmelina y los Indianos.

Carmelina no oculta la emoción al hablar de su llegada a La Palma, porque asegura que en la isla encontró un público particularmente receptivo al punto cubano: “Es verdad que aquí gusta mucho la décima guajira, a veces más que en Cuba”.

“La Palma me ha acogido de una manera que yo no me esperaba. Es una de las tierras más lindas que he visitado, a los palmeros les gusta mucho mi voz y a mí me encanta la solidaridad que tienen conmigo”, relata Barberis.

Su presencia en el Día de Los Indianos consolidó ese puente simbólico entre ambas orillas, y vestida de blanco, sobre el escenario, Carmelina puso durante años voz a esa memoria compartida, no como evocación y homenaje, sino como experiencia vivida en carne propia.

Más allá de los escenarios, su biografía es también la de una mujer que defendió su independencia en tiempos complejos, pero siempre aferrada a la risa como actitud vital. “Mientras más triste vives, más pronto te mueres”, resume con sencillez.

Carmelina Barberis no solo llevó la guajira más allá del campo, también reforzó el puente entre dos orillas atlánticas que siguen reconociéndose a través de la música, especialmente durante el día de Los Indianos. 

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