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Cenas de empresa navideñas: siete estrategias para beber y mantener el tipo

La semana que viene promete ser prólija en compromisos gastronómico-corporativos en los que se puede poner en juego nuestra situación laboral si no nos manejamos bien con la bebida

Foto: Nate Bolt

Foto: Nate Bolt

A partir de mañana empieza una semana complicada para los alérgicos a los compromisos de empresa, los que suelen beber sin mesurar su resistencia y los que tienen algún tipo de conflicto con el jefe o la jefa. Se nos viene encima la gran semana de las cenas de empresa navideñas, un evento que parece diseñado por una mente diabólica bajo la excusa de humanizar las relaciones laborales, pero que finalmente sirve para que nuestros superiores evalúen nuestro comportamiento en sociedad.

Por lo tanto, más que relajarse y bromear con los compañeros y la autoridad presente, convendría contenerse, tirar de formalidad y evitar el efecto disolutivo del alcohol, que puede convertirse en nuestro peor enemigo al hacernos perder los papeles, dando una mala imagen ante los y las que deciden los aumentos de sueldo. Al menos, lo ideal es resistirse a él hasta el final de la cena y dejarse ir en el karaoke posterior, al que no suele acudir la jefatura.

Qué bebidas emborrachan más

En pos de ello puede surgirnos una primera pregunta que nos parecerá fundamental: ¿qué bebidas emborrachan más y cuáles menos? Enfoque equivocado, porque lo que emborracha no es la bebida en sí sino el alcohol que contenga. De esta suerte, caerá antes redondo aquel o aquella que se beba ocho cervezas que el que se tome tres copas de vino.

Ahora bien, es obvio que a igual proporción de alcohol, la cantidad de líquido que suponen ocho cervezas es muy elevada y nos sentiremos probablemente saciados antes de alcanzar esta gesta, más propia de adolescentes, pero que al contrario, con bastante menos volumen de vino podemos entrar en la fase ebria. Entre otras cosas porque el vino suele casi triplicar la cantidad de alcohol de la cerveza.

Así que si queremos evitar la borrachera prematura en plena cena y sufrimos alguna suerte de dipsomanía o ansiedad que nos impide beber con tranquilidad, es mejor tirar de cerveza que de vino. En cuanto a este, miremos de tomar el que tenga menor grado. Por descontado, no podemos equiparar las copas de vino o de cerveza con los licores de alta graduación, de los que no se necesita gran volumen para que nos tumben.

Foto: Shawn Carpenter

Foto: Shawn Carpenter

Cuáles dejan más resaca

Otra cosa diferente es lo que vayamos a sentir al día siguiente. Si de todos modos estamos dispuestos a beber antes o después de la cena, deberemos entonces preocuparnos también de cómo nos sentiremos al día siguiente, especialmente si debemos ir a trabajar. Para ello debemos ser conscientes de que algunas bebidas alcohólicas tienen más tendencia a dejar resacas fuertes que otras, aunque por supuesto también dependerá de la cantidad de alcohol ingerido,

Según una revisión de diversos estudios realizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Oxford, el principal y casi único responsable de la resaca es el alcohol etílico o etanol, que el metabolismo, mediante la enzima alcohol deshidrogenasa, convierte en el muy tóxico acetaldehído, para posteriormente degradarlo en otros subproductos menos contaminantes hasta urea, que será excretada. Para ello utilizará otra enzima, la aldehído deshidrogenasa.

Ahora bien, no todos metabolizamos igual el etanol ni hacemos desaparecer el acetaldehído con la misma rapidez y por tanto no sufrimos las mismas resacas. Las mujeres degradan el acetaldehído más lentamente y por ello el alcohol les afecta más y al día siguiente tienen más resaca. Por si fuera poco, hay otros elementos que intervienen, o entorpecen, la eliminación del acetaldehído a nivel del hígado.

Estos elementos que se encuentran en las bebidas son denominados "congéneres" y al parecer tendrían que ver con la coloración de la bebida, así como con elementos adquiridos de la madera si han pasado por barrica, como glicerinas y otros aldehídos contraídos. En general, taninos y flavonoides dan más resaca, y se puede aplicar la máxima de: "a más color, más resaca".

Si además el vino ha pasado largamente por barrica, es posible que aumente su efecto nos permita aplicar el viejo refrán castellano: "vino de viñas viejas; qué bien te tomo y qué mal me dejas"… Y lo mismo se puede aplicar a los coñás, los whiskys y otros destilados oscuros. En cambio las ginebras, los vodkas y finalmente el vino blanco y la cerveza rubia, al parecer no dan tanta resaca

Foto: Tom Godber

Foto: Tom Godber

Como aguantar delante de la dirección

Para mantener el tipo delante de la jefa o el jefe y dar aspecto de empleado responsable, pero a la vez disfrutar de los buenos vinos, los gin tonic y otras libaciones etílicas que se nos ofrezcan, podemos aplicar los siguientes siete trucos, que nos pueden ayudar a alargar la noche dejando el pabellón más o menos alto:

  1. Bebe con moderación: difícil pero no imposible. Si los vinos son buenos, podemos saborearlos despacio y con autocontrol. Si no somos capaces, atendamos a los siguiente seis trucos.
  2. Alterna muchos vasos de agua: si estamos decididos a beber tantos vasos de vino como nos apetezcan, nada mejor que beber uno de agua alternado cada vez, de modo que diluiremos el grado alcohólico en sangre, y por tanto su toxicidad, a la mitad, aunque iremos más al baño. Facilitaremos así el trabajo de la alcohol deshidrogenasa, pero sobre todo de la aldehído deshidrogenasa, que activará la degradación a urea.
  3. Atibórrate con los quesos y embutidos: otro truco es venir atiborrados de casa de grasas animales o bien hacerlo en los aperitivos. Los motivos son dos; uno es que son ricas en vitamina B12, que interviene en la actividad de la aldehído deshidrogenasa, de modo que impide que el tóxico acetaldehído se acumule. La otra es que por su más complejo metabolismo, crean en la parte final del estómago y el intestino una película que dificulta la absorción del alcohol, es decir que pase a a la sangre con tanta facilidad.
  4. Lánzate sobre el marisco, si hay: el marisco, sobre todo si está hecho al vapor, es una fuente muy importante de vitamina B12. En especial los mejillones y las ostras.
  5. Evita los alimentos diuréticos: el motivo es que si tomamos por ejemplo espárragos, alcachofas u otra verdura con propiedades diuréticas, la proporción de alcetaldehído en sangre subirá por el efecto de la deshidratación, y aumentamos el riesgo de borrachera.
  6. Pasa de los cafés: lo mismo ocurre con el café, que tiene un efecto diurético y deshidratante, aunque a partir del segundo el mismo desaparece.
  7. Supleméntate con cianocbalamina: la cianocbalamina es una forma sintética de la vitamina B12 que ayuda a gestionar con rapidez el acetaldehído y funciona tanto contra la borrachera como ante la resaca del día siguiente. Aunque no disminuye la sensación de cansancio, nos permite al día siguiente ir a trabajar dignamente. Puede encontrar los suplementos de venta en farmacias.

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