Cómo cocer los huevos para quitar la cáscara fácilmente: tres trucos para aplicar antes, durante y después
A todos nos ha pasado alguna vez que tras cocinar unos huevos duros e intentar pelarlos, nos hemos quedado con la mitad de la clara en la mano y la otra mitad pegada a la cáscara. Y es que, realmente, no nos llegamos a hacer una idea de la gran parte de alimento que se desperdicia si no se realiza una buena maniobra al quitar la cáscara.
Es cierto que existen muchos trucos que dicen ser milagrosos vagando en la red, aunque realmente funcionan solo unos pocos. Por eso, vamos a realizar una lista con todos esos remedios caseros para que puedas disfrutar de huevos cocidos perfectamente pelados y no descuartizados.
Antes de la cocción
Aunque no se trate de un truco como tal, es necesario saberlo para evitar que el huevo salga tan pegado a la cáscara. Y es que es bien sabido que los huevos frescos se pelan fatal, y aunque los hayamos cocido perfectamente siempre se van a pelar mejor esos huevos que tienes en la nevera desde hace una semana.
Por lo que siempre es mejor usar los huevos más antiguos que tengas en el frigorífico y así los nuevos tienen tiempo de acción. No los tires aunque tengan una fecha de consumo preferente próxima, ya que en cuanto los cocemos eliminamos cualquier tipo de riesgo de contaminación y seguridad alimentaria.
Durante la cocción
Mientras cocinamos los huevos es necesario seguir una serie de pasos para que salgan perfectamente cocidos y faciliten el trabajo posterior. Antes de empezar es importante saber que los huevos no deben estar fríos, ni recién sacados de la nevera cuando los metamos a la olla, sino que deben estar a temperatura ambiente.
Lo primero que debemos hacer es poner el agua al fuego, y cuando esté a punto de hervor es cuando añadiremos los huevos. Es importante mantener los huevos en un intervalo de 10 a 15 minutos dependiendo del punto de cocción que busquemos, sin dejar que llegue a hervir de forma acelerada.
Se dice que hay una forma de degradar la cáscara del huevo, para que esta se ablande y sea más fácil de quitar. Se hace echando un chorrito de vinagre blanco y un poco de sal al agua y cociendo los huevos como de costumbre. Aunque mucha gente asegura que es un truco milagroso, muchos otros dicen que no funciona y es por esto por lo que no lo consideramos un truco infalible.
El truco del hielo post cocción
Este remedio es inigualable a otro, ya que funciona muy bien y en tiempo récord para esos días que llevas un poco de prisa. Consiste en sacar los huevos del fuego y llevarlos directamente a un recipiente con agua fría y hielo.
Y, ¿por qué funciona tan bien este truco? Pues la respuesta es muy sencilla, y es que cuando un huevo se está cocinando, sus componentes se expanden con el calor. Y al pasar de forma inmediata al agua fría, producimos un cambio tan brusco de temperatura que hace que el interior del huevo, es decir, la clara y la yema, se contraiga y encoja rápidamente. Pero la cáscara no se contrae, ya que es rígida, por lo que se crea una cámara de aire entre la clara y la cáscara.
Es por esta cámara de aire por donde debemos empezar a pelar el huevo, ya que normalmente es el trozo de cáscara que se parte de forma más grande. Para ello es necesario que peguemos un pequeño golpe a la cáscara sin aplastar el huevo, y le demos una vuelta mientras lo rozamos contra una mesa o una encimera, así podremos comprobar cómo las pequeñas piezas de la cáscara se desprenden solas.
También existe la posibilidad de realizar esa misma técnica pero en un recipiente lleno de agua, que puede ayudar a que la cáscara se desprenda más fácilmente. A pesar de que funcione bien, hay mucha gente a la que no le agrada la idea de pelar un huevo mientras se llena de agua o que incluso este quede empapado.
Para que el truco del hielo dé buen resultado, no basta con sumergir los huevos unos segundos. Lo recomendable es dejarlos en el agua fría con hielo durante varios minutos, hasta que se enfríen por completo. Así se asegura que el cambio de temperatura sea lo bastante marcado como para separar la clara de la cáscara, y además se detenga la cocción de inmediato, lo que evita que la yema se siga haciendo con el calor residual.
Este último detalle es importante si buscamos un punto concreto, ya que un huevo que sigue cociéndose fuera del fuego puede acabar con una yema más seca de lo deseado. Por tanto, el baño helado cumple una doble función: facilita el pelado y conserva el punto de cocción elegido.
Para pelar huevos cocidos sin desperdiciar clara, lo más efectivo es combinar tres factores: utilizar huevos que llevan varios días en la nevera, cocerlos con el agua a punto de hervor durante 10 a 15 minutos según el punto deseado, y pasarlos de inmediato a un recipiente con agua y hielo. En cambio, el truco del vinagre y la sal en el agua tiene resultados dispares y no puede considerarse una solución segura.
Siguiendo estos pasos, se reduce de forma notable el desperdicio de alimentos y podremos conseguir unos huevos cocidos enteros y limpios.
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